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La alternativa en política monetaria
debe situarse entre un ritmo mesurado y uno agresivo. Espero que
las débiles cifras sean transitorias.
Alan Greenspan
Presidente de la FED
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Washington
EFE
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los preocupantes indicadores
económicos de las últimas semanas han puesto en duda la
posibilidad de que la Reserva Federal decida hoy, martes, una nueva subida
de las tasas de interés, que hasta hace poco se daba por segura.
El Comité de Mercado Abierto del banco central, que guía
la política monetaria, aprobó en junio un aumento de un
cuarto de punto porcentual en las tasas de interés, que habían
estado en su nivel más bajo desde 1958.
Con la tasa de interés interbancario ahora en el 1.25 por ciento,
la Reserva Federal había sugerido un incremento mesurado del costo
del dinero para contener cualquier brote inflacionario en lo que, hasta
hace un mes, veía como reactivación económica firme.
Pero el último mes ha traído una serie de indicadores que
muestran que la reactivación se ha hecho más lenta, y que
la situación económica podría ser un flanco vulnerable
en la campaña del Presidente George W. Bush para otro mandato en
la Casa Blanca.
Reajuste
El crecimiento económico, que en el primer trimestre había
alcanzado un ritmo del 4.1 por ciento, aminoró su marcha en el
segundo trimestre hasta el 3%.
El Gobierno había calculado el mes pasado que durante el tercer
trimestre el ritmo de crecimiento sería del 4.2 %, pero con las
cifras más recientes en la mesa, ahora los analistas calculan que
probablemente será del 3.9 por ciento.
La mayoría de los expertos todavía cree que la Reserva Federal
hará otro ajuste de su política monetaria y apuntará
este martes a un interés del 1.5 %, pero el consenso se desmorona
en cuanto a la conveniencia de esa decisión.
En julio, la economía creó 32.000 empleos netos, cuando
la mayoría de los analistas había calculado que serían
unos 235.000.
El gasto de los consumidores, que representa casi el 70 % del Producto
Interior Bruto (PIB) de EE.UU., bajó ese mes 0.7%, la mayor caída
desde septiembre de 2001.
Con un ajuste por inflación, el gasto real de los consumidores
bajó un 0.9 % en junio, también la mayor disminución
desde septiembre de 2001, un mes marcado por los atentados contra Nueva
York y Washington.
En junio, asimismo, el Indice de Precios al Consumo (IPC) subió
0,3% después de un aumento del 0,6 % en mayo y bajó la urgencia
inflacionaria.

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