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Francisco Ayala
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Una salvadoreña ganó un concurso de cómics japoneses,
en Japón. Tenía que crear una historia post apocalíptica,
a mano. No se permitían dibujos por computadora. Debía tener
escenas de hentai (significa perversión) o sea, escenas sexuales.
Se llama Wendy Esmeralda Campos. tiene 20. Entre los personajes que escogió
estuvo la Siguanaba.
Los artistas salvadoreños en el exterior son pocos, pero están
en todas partes: la montajista de cine Paula Heredia es una de las mejores
de Estados Unidos, André Guttfreund ha ganado el Oscar y ha sido
el único salvadoreño que ha dirigido un largometraje en
Hollywood.
Verónica Milchorena es videasta y presentadora de televisión
y cuya obra ha aparecido en MTV. Ricardo Castaneda es oboísta en
Chicago. Dora Hernández Payés ha sido estudiante de teatro
en Rumania, estudiante de danza sánscrita en Kerala (extremo sur
de India) y, ciudadana de Suecia.
Mayamérica Cortez escribe auténtica poesía en Washington.
Su hija, Karlísima, es una de las pintoras con mayor futuro de
la capital federal. Nicolás Shi, chino y salvadoreño, también
es respetado en esa ciudad. Quique Avilés es actor. Grego Pineda
ganó este año un concurso de narrativa latinoamericana.
Todos llevan la marca de ser salvadoreños. Algunos regresarán
a El Salvador. O, como dice Wendy Campos: tal vez me quede de por
vida. Es parte de ser salvadoreño, esa perversión.

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