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Gesell Tobías
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Las largas filas eran de no acabar. Las palomitas de maíz se vendían
por montones. Los hot dogs, en combo con la gaseosa de cualquier sabor,
complementaban la visita.
El Barrendero, del extrañado actor mexicano Cantinflas, se estrenaba
en esos días de los 70.
Para entonces, el Cine Central lucía de gala. En una ocasión
la española Sarita Montiel, (actriz que actuó junto a Pedro
Infante) llegó al cine como espectadora, recordó Norman
Hernández, uno de los responsables de esta casa de proyección
cinematográfica.
Casi cinco décadas después de su apertura en 1957 y tres
desde que los salvadoreños vieron aquella historia de amor, ya
no se hacen las largas filas de personas ansiosas por entrar a ver los
nuevos éxitos.
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| Con historia. Miguel Zometa es el operador cinematográfico.
Hay dos proyectores que se renovaron hace diez años. Foto:
EDH |
La novedad ya no predomina en el Cine Central y, a pesar
de eso, está lejos de cerrarse.
Unas 60 personas, en días de semana, y 100 entre sábado
y domingo, son el promedio de cinéfilos que pagan $1.75 por entrar.
La presentación de Los Albañiles, que fue un éxito
en los 80 no atrae a muchos visitantes.
La repetición de cintas como La mujer de los dos, ¿Cómo
fui a enamorarme de ti?, Las siete cucas y El barrendero, las cuatro películas
que mejor taquilla han dejado en la historia de este cine, son una alternativa
para los amantes del pasado.
El éxito del cine (Central) es que toca la nostalgia de los
salvadoreños al recordar grandes éxitos mexicanos,
dijo Hernández.
1957 se funda el Cine Central, ubicado en la 3a. Calle
Poniente, en el centro de San Salvador.
$1.75 es el precio por entrar y ver una película. Se puede quedar
el tiempo que desee y por consiguiente, ver la cantidad de películas
que se pasen en un día.
500 son las películas que hasta la fecha están en casa de
proyección.
1,200 personas, esa es la capacidad de butacas que posee el cine. En la
parte baja hay 900 y 300 en la segunda planta.
2004 Durante este año, lejos de cerrar, sus propietarios pretenden
mejorar las instalaciones y traer nuevas películas. El cine nació
sólo para pasar las mejores producciones mexicanas.

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