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Las historias más increíbles de los Juegos Olímpicos

Siempre quedan en el recuerdo los héroes y los ganadores de medallas, pero también hubo otros personajes muy particulares que dieron mucho qué hablar

Publicada 10 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Claudio Martínez
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Nada de Mark Spitz, Carl Lewis, Nadia Comaneci, Emil Zatopeck o Jesse Owens. Hay otros nombres que también quedaron registrados en la historia de los Juegos Olímpicos, aunque no necesariamente por ganar medallas. Uno por ir preso, otro por tirar la presea a un río, varios por hacer trampas y ser descubiertos, un nadador porque casi se ahoga, un atleta por quedarse dormido y faltar a la carrera, un niño campeón en remo al que nunca se le conoció el nombre, una saltadora que quiso suicidarse tras una prueba... Esas cosas que parece que solamente ocurren en las películas de Hollywood también suceden en los Olímpicos. Compruébelo usted mismo.

1. Sueño olímpico
Surinam envió en 1960 su primera representación a unos Juegos y constaba de un solo atleta: Wim Essajas, especialista en los 800 metros. Pero no llegó a participar. El día que tenía que competir se quedó dormido.

2. Vínculo fraternal
En los Juegos de París 1900, el tenista inglés Reggie Doherty se negó a jugar las semifinales contra su hermano menor, Laurie, para que éste disputara y ganara la final.

3. Contra viento y marea
La danesa Liz Hartel ganó la medalla de plata en Helsinki 1952, ocho años después de sufrir un ataque de polio y perder la movilidad en sus piernas de rodillas hacia abajo. Necesitaba ayuda para subir y bajar del caballo.

4. El tramposo
Boris Onischenko, mayor del ejército soviético, fue eliminado de la competición de esgrima en Montreal 1976 por trucar su florete. El hombre había incluido un dispositivo eléctrico con el que podía obtener que el sistema de detección de toques le diera un punto cuando quería. En medio de la competición, varios rivales se quejaron de que las luces se habían encendido pese a no haber sido tocados. Ante las quejas, revisaron su florete y detectaron su trampa. Como castigo, fue degradado y expulsado del ejército de su país.

5. Exhibicionista
Un espectáculo único se dio en las piscinas de Amsterdam 1928. A la alemana Hilde Schrader, que disputaba la carrera de los 200 metros braza, se le rompió un tirante de su traje de baño dejando al descubierto uno de sus pechos. Evidentemente ese incidente le hizo acelerar su marcha. No sólo ganó la medalla dorada sino que batió el récord del mundo (3:12.06).

6. Medalla y anillo
El nadador francés Jean Boiteux jamás se olvidará de los Juegos de Helsinki 1952. Representó a su país en los 400 metros, pero iba impulsado por algo más que el orgullo de ser campeón. Su padre, que no le daba el consentimiento para casarse con su novia Mónica, le había prometido que autorizaría su boca en caso de que ganara el oro. Boiteux se llevó el triunfo y recibió la felicitación de su padre, que se tiró al agua vestido para abrazar a su hijo.

7. El cuerpo del delito
La polaca Stanislawa Walasiewicz, medalla de oro en los 100 metros planos de Los Ángeles 1932, mostró una velocidad inusual para la época. Murió en 1981, en Clevaland, Ohio, asesinada en un robo a mano armada. La autopsia revelaría su secreto: la atleta polaca era, en realidad, un hombre.

8. La anguila
Invitar a atletas de países con poca cultura deportiva puede tener algunos efectos secundarios. En Sydney 2000 se vio el caso más absurdo. Eric Moussanbani, nadador de Guinea Ecuatorial, corrió los 100 metros y no sólo que llegó último y un minuto después que el resto sino que casi se ahoga. Su crono de 1’52” es el peor en la historia de todos los Juegos. Su estilo, sin ningún tipo de técnica, lo aprendió en los seis meses que llevaba en la natación. Aunque no le fue fácil: se entrenaba en un río infectado de cocodrilos. Sólo pudo sumergirse en una piscina cuando por fin conoció un hotel de lujo de Malabo, en Guinea. La primera vez que vio una piscina de 50 metros fue en Sydney, un día antes de correr oficialmente.

9. El rebelde
El primer campeón olímpico mexicano fue el jinete Humberto Mariles, un militar que desobedeció la prohibición del presidente de México, Miguel Alemán, para viajar a los Juegos de Londres 1948. El presidente no le autorizó a ir, pero él lo hizo igual y trajo la medalla. Tiempo después fue condenado a veinte años de prisión por homicidio y, ya en los setenta, detenido por narcotráfico en París. Murió en la cárcel, lejos de la gloria.

10. Otros tiempos
Margarett Abbott, 22 años, nacida en Chicago, fue la primera mujer en ganar una competición olímpica. Lo hizo en París 1900 en golf, donde completó los 9 hoyos en 47 golpes. Cuando la fueron a felicitar por el logro, ella lo minimizó. “Es que mis rivales, las francesas, no entendieron la naturaleza de este deporte: llegaron a competir con tacos altos y faldas muy ajustadas”, explicó.

11. A todo motor

En Saint Louis 1904 pasó de todo, pero nada comparable a lo ocurrido en el maratón. Después de 15 km de carrera, el norteamericano Fred Lorz desistió de la prueba. Pidió aventón para regresar al estadio olímpico, pero el carro se rompió poco antes de llegar y Lorz ingresó al estadio a pie. Cuando entró, todos vibraron y le saludaron, pensando que era el líder del maratón. El corredor se entusiasmó y cruzó la línea de llegada como vencedor. Fue a la tribuna y se sacó fotos al lado de Alice Roosevelt, hija del presidente norteamericano Theodore Roosevelt. Poco después llegó su compatriota Thomas Hicks, verdadero ganador, por lo que Lorz tuvo que admitir que era un impostor.

12. El anónimo.
La pareja de remeros holandeses integrada por Roelof Klein y Francois Brant, que competían en París 1900, ganaron el oro en doble con timonel. Como no tenían timonel, utilizaron a un niño que andaba por ahí. Podría decirse que es el campeón más joven de la historia, pero nunca se supo su nombre.

13. Temperamental y único.
Classius Clay ganó la medalla de oro de los semipesados con 18 años en los Juegos de Roma 1960. Cuando volvió a su país le negaron el acceso a un restaurante de Louisville, exclusivo para blancos. Clay renunció al triunfo de su país y tiró la medalla al río Ohio como muestra de su disconformismo.

14. Depresión.
Sin poder aguantar la presión, la yugoslava Vera Nikolic, plusmarquista mundial de 800 metros, se retiró de su serie a los 300 metros en México 1968. Abandonó el estadio y trató de suicidarse en un puente cercano. Su entrenador lo evitó.

15. Pies de acero.
Abebe Bikila, atleta de Etiopía, ganó la maratón de Roma 1960 tras recorrer los 42,195 metros descalzo. A pesar de que varias marcas de zapatos le habían ofrecido equiparlo, él decidió hacerlo así. Tenía sus motivos. Correr descalzo significó poner muy en alto la dignidad y el heroísmo de Etiopía. “Yo quería que todos supieran que mi país siempre ha salido adelante con mucha determinación y heroísmo”, dijo.

16. La treta
Durante la celebración de los Juegos de París 1924 por primera vez en la historia un equipo de fútbol latinoamericano iba a jugar en Europa. Uruguay enfrentaría a Yugoslavia en su partido inicial, por lo que los yugoslavos enviaron espías a la práctica charrúa. Los uruguayos se dieron cuenta y se entrenaron pegando patadas al suelo, tirando la pelota a las nubes y tropezando a cada paso. Los espías informaron: “Dan pena estos pobres muchachitos que vinieron de tan lejos...” En el campo de juego Uruguay goleó por 7-0 a Yugoslavia en primera ronda, ganó los otros cuatro partidos y fue campeón.

17. El descuido
La alemana Eva Hakembaeur perdió su falda durante el partido de hockey hierba contra España. Fue en Atlanta 1996 y el público sólo atinó a aplaudir.

18. Incorregible
La nadadora australiana se hizo famosa por ser la primera mujer en ganar medallas en tres Juegos seguidos, la última en Tokio 1964. Unos días después de la hazaña fue arrestada por la policía japonesa por complicidad en el robo de la bandera olímpica que ondeaba en el Palacio Imperial, El emperador Hirohito la eximió de pena y le regaló la bandera, pero la federación de su país la suspendió por diez años.

19. Entre rejas
En Londres 1908 se dio un caso muy particular. En la final de tres millas por equipos, el conjunto francés no alineó a su mejor corredor, el joven Jean Bouin, ya que la noche anterior se escapó de la concentración para acudir a lugares de mala reputación del Soho londinense, donde se peleó con tres marinos y pasó la noche en comisaría de Picadilly.

20. Puro esfuerzo
George Eyser, gimnasta norteamericano, logró un oro, dos platas y un bronce en Saint Louis 1904. Lo suyo fue una proeza, ya que su pierna izquierda era de madera.

21. Juego eterno
En los Juegos de Amberes 1920 se dio un duelo tenístico entre el inglés Lowe y el griego Zerlandi que duró once horas y media. Tras seis horas, el partido se suspendió por falta de luz. Al día siguiente se reanudó, pero a las dos horas volvió a interrumpirse por una huelga de los niños recogepelotas, que querían ir a comer.

22. El especialista
El maratón de París 1900 tuvo claro ganador: Michel Theato, un panadero parisino de 23 años que se llevó al triunfo debido a su conocimiento del recorrido, ya que se dedicaba a envíos a domicilio. Así evitó el duro pavimento y a través de atajos de tierra llegó en solitario a la meta.

23. Obstinación

El gimnasta japonés Shun Fujimoto fue uno de los héroes de Montreal 1976. Se rompió una pierna en suelo, pero lo ocultó y participó en caballo con arcos y anillas para ayudar a Japón a conseguir la medalla dorada. Fujimoto luego reconoció que casi se desmaya del dolor.

24. Humo inglés
El atleta británico Harold Abrahams, ganador de los 100 metros en París 1924, tenía un particular método de preparación. Antes de las competiciones y durante los entrenamientos se fumaba algún un puro. A pesar de ello, sus marcas eran inmejorables.

25. La confusión.
En Munich 1972 se vio una de las finales más dramáticas que se recuerde. Soviéticos y norteamericanos definían el oro en baloncesto. Con el tiempo cumplido, los jugadores de Estados Unidos comenzaron a festejar el triunfo después de anotar dos tiros libres y poner el marcador 50-49. Los soviéticos reclamaron a la mesa y los jueces concedieron 3 segundos más de juego. En medio de la confusión, Alexander Belov anotó una última canasta que dejó el marcador en 50-51, dándole la victoria a los soviéticos. Las protestas de EE.UU no sirvieron de nada. En señal de protesta, los estadounidenses no asistieron a la entrega de medallas.

26. El desorden
La utilización del alfabeto coreano para determinar el orden alfabético de los países, provocó un desfile inaugural algo original en Seúl 1988. Tras el obligado encabezamiento de Grecia, se empezó con la letra ‘Kiyo’, que dio los primeros lugares a Ghana y Gabón.

27. La prueba
La americana Helen Stephens ganó los 100 metros planos en Berlín 1936 para sorpresa de todos, ya que batió a la gran favorita Walaa, durante diez años mejor velocista. Los polacos presentaron un reclamo, ya que sospechaban que Stephens era un hombre, pidiendo que se desnudara. Confiaban en que no lo haría y que fuera descalificada. Pero la deportista americana se desvistió, demostrando ser una mujer ante las miradas de todo el estadio. La escena fue recogida por la cámara de Leni Riefenstahl, y aparece en algunas versiones de ‘Los dioses del estadio’.

28. Del agua al celuloide

Después de ser una de las estrellas de la natación en Amsterdam 1928, el estadounidense Johnny Weissmüller fue contratado para personificar a Tarzán. Le hicieron un contrato de cinco años y recibía 500 dólares a la semana. Otros tres medallistas olímpicos –Buster Crabbe, Herman Brix y Glenn Morris– también interpretaron al rey de la selva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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