Claudio Martínez
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Nada de Mark Spitz, Carl Lewis, Nadia Comaneci, Emil
Zatopeck o Jesse Owens. Hay otros nombres que también quedaron
registrados en la historia de los Juegos Olímpicos, aunque no necesariamente
por ganar medallas. Uno por ir preso, otro por tirar la presea a un río,
varios por hacer trampas y ser descubiertos, un nadador porque casi se
ahoga, un atleta por quedarse dormido y faltar a la carrera, un niño
campeón en remo al que nunca se le conoció el nombre, una
saltadora que quiso suicidarse tras una prueba... Esas cosas que parece
que solamente ocurren en las películas de Hollywood también
suceden en los Olímpicos. Compruébelo usted mismo.
1. Sueño olímpico
Surinam envió en 1960 su primera representación a unos
Juegos y constaba de un solo atleta: Wim Essajas, especialista en los
800 metros. Pero no llegó a participar. El día que tenía
que competir se quedó dormido.
2. Vínculo fraternal
En los Juegos de París 1900, el tenista inglés Reggie Doherty
se negó a jugar las semifinales contra su hermano menor, Laurie,
para que éste disputara y ganara la final.
3. Contra viento y marea
La danesa Liz Hartel ganó la medalla de plata en Helsinki 1952,
ocho años después de sufrir un ataque de polio y perder
la movilidad en sus piernas de rodillas hacia abajo. Necesitaba ayuda
para subir y bajar del caballo.
4. El tramposo
Boris Onischenko, mayor del ejército soviético, fue eliminado
de la competición de esgrima en Montreal 1976 por trucar su florete.
El hombre había incluido un dispositivo eléctrico con el
que podía obtener que el sistema de detección de toques
le diera un punto cuando quería. En medio de la competición,
varios rivales se quejaron de que las luces se habían encendido
pese a no haber sido tocados. Ante las quejas, revisaron su florete y
detectaron su trampa. Como castigo, fue degradado y expulsado del ejército
de su país.
5. Exhibicionista
Un espectáculo único se dio en las piscinas de Amsterdam
1928. A la alemana Hilde Schrader, que disputaba la carrera de los 200
metros braza, se le rompió un tirante de su traje de baño
dejando al descubierto uno de sus pechos. Evidentemente ese incidente
le hizo acelerar su marcha. No sólo ganó la medalla dorada
sino que batió el récord del mundo (3:12.06).
 |
6. Medalla y anillo
El nadador francés Jean Boiteux jamás se olvidará
de los Juegos de Helsinki 1952. Representó a su país en
los 400 metros, pero iba impulsado por algo más que el orgullo
de ser campeón. Su padre, que no le daba el consentimiento para
casarse con su novia Mónica, le había prometido que autorizaría
su boca en caso de que ganara el oro. Boiteux se llevó el triunfo
y recibió la felicitación de su padre, que se tiró
al agua vestido para abrazar a su hijo.
7. El cuerpo del delito
La polaca Stanislawa Walasiewicz, medalla de oro en los 100 metros planos
de Los Ángeles 1932, mostró una velocidad inusual para la
época. Murió en 1981, en Clevaland, Ohio, asesinada en un
robo a mano armada. La autopsia revelaría su secreto: la atleta
polaca era, en realidad, un hombre.
 |
8. La anguila
Invitar a atletas de países con poca cultura deportiva puede tener
algunos efectos secundarios. En Sydney 2000 se vio el caso más
absurdo. Eric Moussanbani, nadador de Guinea Ecuatorial, corrió
los 100 metros y no sólo que llegó último y un minuto
después que el resto sino que casi se ahoga. Su crono de 152
es el peor en la historia de todos los Juegos. Su estilo, sin ningún
tipo de técnica, lo aprendió en los seis meses que llevaba
en la natación. Aunque no le fue fácil: se entrenaba en
un río infectado de cocodrilos. Sólo pudo sumergirse en
una piscina cuando por fin conoció un hotel de lujo de Malabo,
en Guinea. La primera vez que vio una piscina de 50 metros fue en Sydney,
un día antes de correr oficialmente.
 |
9. El rebelde
El primer campeón olímpico mexicano fue el jinete Humberto
Mariles, un militar que desobedeció la prohibición del presidente
de México, Miguel Alemán, para viajar a los Juegos de Londres
1948. El presidente no le autorizó a ir, pero él lo hizo
igual y trajo la medalla. Tiempo después fue condenado a veinte
años de prisión por homicidio y, ya en los setenta, detenido
por narcotráfico en París. Murió en la cárcel,
lejos de la gloria.
10. Otros tiempos
Margarett Abbott, 22 años, nacida en Chicago, fue la primera mujer
en ganar una competición olímpica. Lo hizo en París
1900 en golf, donde completó los 9 hoyos en 47 golpes. Cuando la
fueron a felicitar por el logro, ella lo minimizó. Es que
mis rivales, las francesas, no entendieron la naturaleza de este deporte:
llegaron a competir con tacos altos y faldas muy ajustadas, explicó.
11. A todo motor
En Saint Louis 1904 pasó de todo, pero nada comparable a lo ocurrido
en el maratón. Después de 15 km de carrera, el norteamericano
Fred Lorz desistió de la prueba. Pidió aventón para
regresar al estadio olímpico, pero el carro se rompió poco
antes de llegar y Lorz ingresó al estadio a pie. Cuando entró,
todos vibraron y le saludaron, pensando que era el líder del maratón.
El corredor se entusiasmó y cruzó la línea de llegada
como vencedor. Fue a la tribuna y se sacó fotos al lado de Alice
Roosevelt, hija del presidente norteamericano Theodore Roosevelt. Poco
después llegó su compatriota Thomas Hicks, verdadero ganador,
por lo que Lorz tuvo que admitir que era un impostor.
 |
12. El anónimo.
La pareja de remeros holandeses integrada por Roelof Klein y Francois
Brant, que competían en París 1900, ganaron el oro en doble
con timonel. Como no tenían timonel, utilizaron a un niño
que andaba por ahí. Podría decirse que es el campeón
más joven de la historia, pero nunca se supo su nombre.
13. Temperamental y único.
Classius Clay ganó la medalla de oro de los semipesados con 18
años en los Juegos de Roma 1960. Cuando volvió a su país
le negaron el acceso a un restaurante de Louisville, exclusivo para blancos.
Clay renunció al triunfo de su país y tiró la medalla
al río Ohio como muestra de su disconformismo.
 |
14. Depresión.
Sin poder aguantar la presión, la yugoslava Vera Nikolic, plusmarquista
mundial de 800 metros, se retiró de su serie a los 300 metros en
México 1968. Abandonó el estadio y trató de suicidarse
en un puente cercano. Su entrenador lo evitó.
15. Pies de acero.
Abebe Bikila, atleta de Etiopía, ganó la maratón
de Roma 1960 tras recorrer los 42,195 metros descalzo. A pesar de que
varias marcas de zapatos le habían ofrecido equiparlo, él
decidió hacerlo así. Tenía sus motivos. Correr descalzo
significó poner muy en alto la dignidad y el heroísmo de
Etiopía. Yo quería que todos supieran que mi país
siempre ha salido adelante con mucha determinación y heroísmo,
dijo.
16. La treta
Durante la celebración de los Juegos de París 1924 por primera
vez en la historia un equipo de fútbol latinoamericano iba a jugar
en Europa. Uruguay enfrentaría a Yugoslavia en su partido inicial,
por lo que los yugoslavos enviaron espías a la práctica
charrúa. Los uruguayos se dieron cuenta y se entrenaron pegando
patadas al suelo, tirando la pelota a las nubes y tropezando a cada paso.
Los espías informaron: Dan pena estos pobres muchachitos
que vinieron de tan lejos... En el campo de juego Uruguay goleó
por 7-0 a Yugoslavia en primera ronda, ganó los otros cuatro partidos
y fue campeón.
17. El descuido
La alemana Eva Hakembaeur perdió su falda durante el partido de
hockey hierba contra España. Fue en Atlanta 1996 y el público
sólo atinó a aplaudir.
 |
18. Incorregible
La nadadora australiana se hizo famosa por ser la primera mujer en ganar
medallas en tres Juegos seguidos, la última en Tokio 1964. Unos
días después de la hazaña fue arrestada por la policía
japonesa por complicidad en el robo de la bandera olímpica que
ondeaba en el Palacio Imperial, El emperador Hirohito la eximió
de pena y le regaló la bandera, pero la federación de su
país la suspendió por diez años.
19. Entre rejas
En Londres 1908 se dio un caso muy particular. En la final de tres millas
por equipos, el conjunto francés no alineó a su mejor corredor,
el joven Jean Bouin, ya que la noche anterior se escapó de la concentración
para acudir a lugares de mala reputación del Soho londinense, donde
se peleó con tres marinos y pasó la noche en comisaría
de Picadilly.
20. Puro esfuerzo
George Eyser, gimnasta norteamericano, logró un oro, dos platas
y un bronce en Saint Louis 1904. Lo suyo fue una proeza, ya que su pierna
izquierda era de madera.
21. Juego eterno
En los Juegos de Amberes 1920 se dio un duelo tenístico entre el
inglés Lowe y el griego Zerlandi que duró once horas y media.
Tras seis horas, el partido se suspendió por falta de luz. Al día
siguiente se reanudó, pero a las dos horas volvió a interrumpirse
por una huelga de los niños recogepelotas, que querían ir
a comer.
22. El especialista
El maratón de París 1900 tuvo claro ganador: Michel Theato,
un panadero parisino de 23 años que se llevó al triunfo
debido a su conocimiento del recorrido, ya que se dedicaba a envíos
a domicilio. Así evitó el duro pavimento y a través
de atajos de tierra llegó en solitario a la meta.
23. Obstinación
El gimnasta japonés Shun Fujimoto fue uno de los héroes
de Montreal 1976. Se rompió una pierna en suelo, pero lo ocultó
y participó en caballo con arcos y anillas para ayudar a Japón
a conseguir la medalla dorada. Fujimoto luego reconoció que casi
se desmaya del dolor.
24. Humo inglés
El atleta británico Harold Abrahams, ganador de los 100 metros
en París 1924, tenía un particular método de preparación.
Antes de las competiciones y durante los entrenamientos se fumaba algún
un puro. A pesar de ello, sus marcas eran inmejorables.
 |
25. La confusión.
En Munich 1972 se vio una de las finales más dramáticas
que se recuerde. Soviéticos y norteamericanos definían el
oro en baloncesto. Con el tiempo cumplido, los jugadores de Estados Unidos
comenzaron a festejar el triunfo después de anotar dos tiros libres
y poner el marcador 50-49. Los soviéticos reclamaron a la mesa
y los jueces concedieron 3 segundos más de juego. En medio de la
confusión, Alexander Belov anotó una última canasta
que dejó el marcador en 50-51, dándole la victoria a los
soviéticos. Las protestas de EE.UU no sirvieron de nada. En señal
de protesta, los estadounidenses no asistieron a la entrega de medallas.
26. El desorden
La utilización del alfabeto coreano para determinar el orden alfabético
de los países, provocó un desfile inaugural algo original
en Seúl 1988. Tras el obligado encabezamiento de Grecia, se empezó
con la letra Kiyo, que dio los primeros lugares a Ghana y
Gabón.
27. La prueba
La americana Helen Stephens ganó los 100 metros planos en Berlín
1936 para sorpresa de todos, ya que batió a la gran favorita Walaa,
durante diez años mejor velocista. Los polacos presentaron un reclamo,
ya que sospechaban que Stephens era un hombre, pidiendo que se desnudara.
Confiaban en que no lo haría y que fuera descalificada. Pero la
deportista americana se desvistió, demostrando ser una mujer ante
las miradas de todo el estadio. La escena fue recogida por la cámara
de Leni Riefenstahl, y aparece en algunas versiones de Los dioses
del estadio.
28. Del agua al celuloide
Después de ser una de las estrellas de la natación en Amsterdam
1928, el estadounidense Johnny Weissmüller fue contratado para personificar
a Tarzán. Le hicieron un contrato de cinco años y recibía
500 dólares a la semana. Otros tres medallistas olímpicos
Buster Crabbe, Herman Brix y Glenn Morris también interpretaron
al rey de la selva.