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Historias míticas de el dorado

Colombia compartió con El Salvador piezas invaluables del patrimonio orfebre prehispánico

Publicada 7 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Balsa Muisca
Esta pieza única en su estilo, es una ofrenda que se ha interpretado como la ceremonia de investidura del cacique de Guatavita. Las ofrendas eran depositadas en los templos, cuevas y lagunas sagradas.
700 d.C. - 1600 d. C.
18.5 x 10.5 x 9 cmsFoto EDH

Nathalie Villarroel
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Durante la conquista española, los exploradores y saqueadores (que se hacían llamar aventureros) buscaban una ciudad famosa por sus tesoros en oro y plata, donde los nativos se vestían con el metal dorado y relucían bajo los rayos del sol.

Los esfuerzos de los españoles por encontrar la mítica ciudad conocida como El Dorado, fueron tan descomunales como vanos dejando como consecuencia la tortura y las muertes de muchos nativos, quienes según ellos, se negaban a descubrir la ubicación de la ciudad y entregar sus tesoros.

Algunos exploradores encontraron recovecos llenos de joyas y objetos valiosos llegando a pensar que habían descubierto El Dorado. Al darse cuenta que no era así, su consuelo era saquear las tumbas de los caciques repletas de artefactos variados.

Otros desafortunados no hallaron más que la muerte en manos de los bravos caciques y sus hombres.

Oro Sagrado
La metalurgia fue el sello artesanal y sagrado de las culturas colombianas. Su gran auge se dio aproximadamente en el siglo VI a.C y se extendió hasta la conquista española. Muchas de las piezas representaban animales, personajes y diversas formas geométricas.Foto EDH

Entre las historias míticas más famosas está la de un cacique que todos los días vestía su cuerpo con oro para después quitárselo tomando un baño en un lago.

La leyenda nació de la ceremonia de entronización —ceremonia para consagrar a un nuevo cacique— realizada por los jefes de los indios Chibchas y que llevaban a cabo en el norte de Colombia. Cada cacique que iba a ser consagrado al Sol, era desnudado y embadurnaban su cuerpo con barro para cubrirlo luego de pies a cabeza con fino polvillo de oro.

Después debía subir a una balsa cargada de ofrendas hasta el centro del lago Guatavita, donde éste se echaba al agua para entregarse como ofrenda a los dioses del oro que cubría su cuerpo.

Una exquisita pieza de oro, que reproduce la escena del cacique en la balsa, (Cultura Muisca 700-1600 d.C.) es considerada por muchos estudiosos, como una prueba irrefutable de la existencia de El Dorado y el ritual de entronización.

La fiebre eterna

Es de todos conocido que los sitios arqueológicos de todo el mundo han sufrido el ataque de saqueadores que los semidestruyen siempre en búsqueda de oro que ha sido utilizado por muchas culturas como un metal sagrado, destinado para la elaboración de ofrendas, estatuas o imbestiduras de personajes políticos y religiosos importantes.

A pesar de los saqueadores, el Museo del Oro en Bogotá, alberga más de 33 mil piezas salvadas de los sitios arqueológicos hechas de oro macizo por los aborígenes colombianos. Las motivaciones de la mayoría de ellas son de carácter ceremonial. Destacan la presentación de figuras humanas y animales.

INTERCAMBIO DE IDEAS
El hallazgo de este pectoral propio de la cultura Tolima en territorio Quimbaya es una muestra del intercambio no sólo de objetos sino de ideas entre pueblos.
Pectoral / Cultura Tolima 0 - 1000 d.C. / 0 - 1000 AD
BASTIÓN CEREMONIAL 200-1000 d.C.
Esta es una pieza que pertenece a la cultura Sinú, la cual se desarrolló en las cuencas de los ríos San Jorge, Sinú, Cauca y Nechí.

Nueve culturas

En la muestra itinerante que estuvo en exhibición en el Museo Nacional David J. Guzmán, se han reunido piezas de nueve culturas colombianas.

Hacia el siglo VII, los Muiscas poblaron el altiplano de la cordillera oriental colombiana. Al momento de la conquista, este grupo sobrepasaba el millón de habitantes. Para sus rituales, el oro tenía un papel fundamental.

Los Tairona tuvieron su máximo esplendor hacia los años 1000 d.C. y fundaron numerosas aldeas y ciudades que hoy son cubiertas por la espesa vegetación.

Los Sinú poblaron las llanuras tropicales del Caribe, en el norte colombiano son zonas de ciénagas, estuarios y sabanas con fauna variada. Los Zenues se expandieron por ocho siglos antes de Cristo.

Los Quimbaya tienen la particularidad que en el interior de sus pororos de oro (especie de recipientes) se han encontrado fragmentos de huesos calcinados.

Los Tolima decoraron extraños seres míticos dotados de alas y fauces de jaguar o insectos fabulosos con poderes de ave, pez y felinos.

Los Cauca solían portar narigueras en forma de clavo retorcido y en los pechos armaduras de oro del tamaño de un plato.

La cultura Calima tenía atuendos muy vistosos y en sus tumbas representaciones de fauna variada uniendo el mundo real y el mítico.

La cerámica de los Tumaco presenta fastuosos caciques y personajes del pueblo. Sus joyas características son pequeñas narigueras y orejeras soldadas, clavos y pepitas de oro que se insertaban en la piel y en el rostro.

Museo del Oro 33 MIL piezas
Son conservadas como patrimonio de los colombianos


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