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Balsa Muisca
Esta pieza única en su estilo, es una ofrenda que se ha interpretado
como la ceremonia de investidura del cacique de Guatavita. Las ofrendas
eran depositadas en los templos, cuevas y lagunas sagradas.
700 d.C. - 1600 d. C.
18.5 x 10.5 x 9 cmsFoto EDH
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Nathalie Villarroel
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Durante la conquista española, los exploradores y saqueadores (que
se hacían llamar aventureros) buscaban una ciudad famosa por sus
tesoros en oro y plata, donde los nativos se vestían con el metal
dorado y relucían bajo los rayos del sol.
Los esfuerzos de los españoles por encontrar la mítica ciudad
conocida como El Dorado, fueron tan descomunales como vanos dejando como
consecuencia la tortura y las muertes de muchos nativos, quienes según
ellos, se negaban a descubrir la ubicación de la ciudad y entregar
sus tesoros.
Algunos exploradores encontraron recovecos llenos de joyas y objetos valiosos
llegando a pensar que habían descubierto El Dorado. Al darse cuenta
que no era así, su consuelo era saquear las tumbas de los caciques
repletas de artefactos variados.
Otros desafortunados no hallaron más que la muerte en manos de
los bravos caciques y sus hombres.
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Oro Sagrado
La metalurgia fue el sello artesanal y sagrado de las culturas colombianas.
Su gran auge se dio aproximadamente en el siglo VI a.C y se extendió
hasta la conquista española. Muchas de las piezas representaban
animales, personajes y diversas formas geométricas.Foto
EDH
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Entre las historias míticas más famosas
está la de un cacique que todos los días vestía su
cuerpo con oro para después quitárselo tomando un baño
en un lago.
La leyenda nació de la ceremonia de entronización ceremonia
para consagrar a un nuevo cacique realizada por los jefes de los
indios Chibchas y que llevaban a cabo en el norte de Colombia. Cada cacique
que iba a ser consagrado al Sol, era desnudado y embadurnaban su cuerpo
con barro para cubrirlo luego de pies a cabeza con fino polvillo de oro.
Después debía subir a una balsa cargada de ofrendas hasta
el centro del lago Guatavita, donde éste se echaba al agua para
entregarse como ofrenda a los dioses del oro que cubría su cuerpo.
Una exquisita pieza de oro, que reproduce la escena del cacique en la
balsa, (Cultura Muisca 700-1600 d.C.) es considerada por muchos estudiosos,
como una prueba irrefutable de la existencia de El Dorado y el ritual
de entronización.
La fiebre eterna
Es de todos conocido que los sitios arqueológicos de todo el mundo
han sufrido el ataque de saqueadores que los semidestruyen siempre en
búsqueda de oro que ha sido utilizado por muchas culturas como
un metal sagrado, destinado para la elaboración de ofrendas, estatuas
o imbestiduras de personajes políticos y religiosos importantes.
A pesar de los saqueadores, el Museo del Oro en Bogotá, alberga
más de 33 mil piezas salvadas de los sitios arqueológicos
hechas de oro macizo por los aborígenes colombianos. Las motivaciones
de la mayoría de ellas son de carácter ceremonial. Destacan
la presentación de figuras humanas y animales.
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INTERCAMBIO DE IDEAS
El hallazgo de este pectoral propio de la cultura Tolima en territorio
Quimbaya es una muestra del intercambio no sólo de objetos
sino de ideas entre pueblos.
Pectoral / Cultura Tolima 0 - 1000 d.C. / 0 - 1000 AD
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BASTIÓN CEREMONIAL 200-1000 d.C.
Esta es una pieza que pertenece a la cultura Sinú, la cual
se desarrolló en las cuencas de los ríos San Jorge,
Sinú, Cauca y Nechí. |
Nueve culturas
En la muestra itinerante que estuvo en exhibición en el Museo Nacional
David J. Guzmán, se han reunido piezas de nueve culturas colombianas.
Hacia el siglo VII, los Muiscas poblaron el altiplano de la cordillera
oriental colombiana. Al momento de la conquista, este grupo sobrepasaba
el millón de habitantes. Para sus rituales, el oro tenía
un papel fundamental.
Los Tairona tuvieron su máximo esplendor hacia los años
1000 d.C. y fundaron numerosas aldeas y ciudades que hoy son cubiertas
por la espesa vegetación.
Los Sinú poblaron las llanuras tropicales del Caribe, en el norte
colombiano son zonas de ciénagas, estuarios y sabanas con fauna
variada. Los Zenues se expandieron por ocho siglos antes de Cristo.
Los Quimbaya tienen la particularidad que en el interior de sus pororos
de oro (especie de recipientes) se han encontrado fragmentos de huesos
calcinados.
Los Tolima decoraron extraños seres míticos dotados de alas
y fauces de jaguar o insectos fabulosos con poderes de ave, pez y felinos.
Los Cauca solían portar narigueras en forma de clavo retorcido
y en los pechos armaduras de oro del tamaño de un plato.
La cultura Calima tenía atuendos muy vistosos y en sus tumbas representaciones
de fauna variada uniendo el mundo real y el mítico.
La cerámica de los Tumaco presenta fastuosos caciques y personajes
del pueblo. Sus joyas características son pequeñas narigueras
y orejeras soldadas, clavos y pepitas de oro que se insertaban en la piel
y en el rostro.
Museo del Oro 33 MIL
piezas
Son conservadas como patrimonio de los colombianos


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