 |
| Consternados. Los paraguayos amanecieron ayer,
el primero de los tres días de luto nacional, conmocionados
por la magnitud de la desgracia. Foto / AP |
REUTERS
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Los propietarios del supermercado paraguayo que se incendió y
causó la muerte de 364 personas fueron detenidos bajo la acusación
de presunto homicidio culposo y omisión de auxilio.
Juan Paiva y su hijo Daniel, dueños de la cadena de supermercados
Ycuá Bolaños, se encuentran detenidos en el Departamento
de Investigación del Delito de la Policía de Asunción
por pedido del fiscal Edgar Sánchez.
Sánchez ordenó su detención en el marco de la investigación
que intenta establecer si, como denunciaron algunos testigos, ordenaron
que se cerraran las puertas del local una vez iniciado el incendio para
evitar pillajes.
Juan Paiva aseguró que no es cierto que hayamos ordenado
el cierre del local cuando comenzó a propagarse el fuego.
No tengo el último informe de lo ocurrido, pero mis colaboradores
me dijeron que hubo un caos. La gente se apuró en ganar la calle,
pero, lastimosamente, ocurrió una tragedia. Estoy aquí dando
la cara, soy responsable y ayudaré a las víctimas,
agregó.
|
Víctimas
364
Muertos
causó el fuego que
consumió el domingo un
supermercado
|
Ni Juan ni Daniel Paiva se encontraban en el local cuando se produjo
el desastre, según dijeron ellos mismos.
El Departamento de Bomberos dijo que el incendio se originó probablemente
en una de las cocinas del establecimiento tras la explosión accidental
de una garrafa de gas y las llamas se extendieron rápidamente por
todo el edificio.
No tengo palabras, este es un momento muy triste para mí,
dijo entre lágrimas Orlando Correa, minutos después de identificar
al cadáver de su sobrino de seis meses y mientras buscaba desesperadamente
a su hermana entre una fila de cuerpos carbonizados.
Una de las escenas más dramáticas fue la de tres niños
calcinados, abrazados, dentro de una camioneta en el estacionamiento.
La mayoría de los muertos fue depositado en una discoteca situada
frente al supermercado, que se convirtió en una improvisada morgue,
y luego llevados en camiones a un local de las fuerzas armadas.
El ministro del Interior, Orlando Fiorotto dijo a los periodistas que
la tragedia lo hizo llorar. Vivo a 150 metros del supermercado y
varios amigos míos de infancia y compañeros de escuela,
vecinos del barrio, murieron. Estoy llorando. Es una catástrofe,
dijo Fiorotto.