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Capturan a los dueños de un súper incendiado

Causas. El siniestro se produjo por un desperfecto en el sistema de distribución de gas. La Fiscalía recibió denuncias de que las puertas del local fueron cerradas para evitar robos

Publicada 3 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Consternados. Los paraguayos amanecieron ayer, el primero de los tres días de luto nacional, conmocionados por la magnitud de la desgracia. Foto / AP

REUTERS
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Los propietarios del supermercado paraguayo que se incendió y causó la muerte de 364 personas fueron detenidos bajo la acusación de presunto “homicidio culposo” y “omisión de auxilio”.

Juan Paiva y su hijo Daniel, dueños de la cadena de supermercados Ycuá Bolaños, se encuentran detenidos en el Departamento de Investigación del Delito de la Policía de Asunción por pedido del fiscal Edgar Sánchez.

Sánchez ordenó su detención en el marco de la investigación que intenta establecer si, como denunciaron algunos testigos, ordenaron que se cerraran las puertas del local una vez iniciado el incendio para evitar pillajes.

Juan Paiva aseguró que “no es cierto que hayamos ordenado el cierre del local cuando comenzó a propagarse el fuego”.

“No tengo el último informe de lo ocurrido, pero mis colaboradores me dijeron que hubo un caos. La gente se apuró en ganar la calle, pero, lastimosamente, ocurrió una tragedia. Estoy aquí dando la cara, soy responsable y ayudaré a las víctimas”, agregó.

Víctimas
364

Muertos
causó el fuego que
consumió el domingo un
supermercado

Ni Juan ni Daniel Paiva se encontraban en el local cuando se produjo el desastre, según dijeron ellos mismos.

El Departamento de Bomberos dijo que el incendio se originó probablemente en una de las cocinas del establecimiento tras la explosión accidental de una garrafa de gas y las llamas se extendieron rápidamente por todo el edificio.

“No tengo palabras, este es un momento muy triste para mí”, dijo entre lágrimas Orlando Correa, minutos después de identificar al cadáver de su sobrino de seis meses y mientras buscaba desesperadamente a su hermana entre una fila de cuerpos carbonizados.

Una de las escenas más dramáticas fue la de tres niños calcinados, abrazados, dentro de una camioneta en el estacionamiento.

La mayoría de los muertos fue depositado en una discoteca situada frente al supermercado, que se convirtió en una improvisada morgue, y luego llevados en camiones a un local de las fuerzas armadas.

El ministro del Interior, Orlando Fiorotto dijo a los periodistas que la tragedia lo hizo llorar. “Vivo a 150 metros del supermercado y varios amigos míos de infancia y compañeros de escuela, vecinos del barrio, murieron. Estoy llorando. Es una catástrofe”, dijo Fiorotto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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