Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
¿Qué razón
tienen para existir? ¿Por qué nos fueron dados los cinco
sentidos? ¿Qué oculta razón natural existe en ello?
La respuesta es simple: para comunicarnos con la vida. Para ser ventanas
por donde el Padre contemple su maravillosa creación.
El tacto es el primer sentido que suelen usar los seres humanos. El despioje
entre los homínidos como los chimpancés, constituye un vínculo
de alianza entre los primates.
Así en el hombre es tacto, la caricia aún el mismo
castigo de un azote representa un símbolo de alianza y unidad.
El tacto nos sirve además para ser prudentes. Para descubrir las
formas, para abrazar, para po- seer, para unirnos afectiva o amorosamente.
El olfato nos fue dado para percibir olores, aromas, substancias sutiles
del éter. También olores de peligro, como el humo de un
incendio.
El gusto para disfrutar las mieles de la creación y de vez en cuando
la amargura innata de la vida. La vida que es el fruto dulce de la cáscara
amarga.
Primero tenemos que morder su amargura para llegar a su miel. El oído
para escuchar la verdad, la canción enamorada, el anuncio de la
tormenta, el canto de los gallos del amanecer, así como para oir
el grito de alarma o a la voz amada.
Finalmente el sentido de la vista, para contemplar la belleza, grandeza
y luminosidades de la vida, el camino de nuestro destino, el milagro de
las estrellas de la noche o del dulce sol del amanecer. Los ojos nos sirven
también par soñar, para ansiar y descubrir el gran milagro
de la existencia.
(pintorbalaguer@hotmail.com)
Día a Día
El microcrédito
El microcrédito es la respuesta a las necesidades de consolidación
y crecimiento de los pequeños empresarios, que hasta la fecha,
en parte por desconocimiento, han dependido de usureros y extorsionistas.
Los préstamos al veinte por ciento mensual son la regla.
Se dan casos en que las pobres víctimas de los usureros pagan hasta
dos mil por ciento en un año.
Cuando el deudor se atrasa, con frecuencia queda encadenado por mucho
tiempo al prestamista, al que regularmente le paga intereses y minúsculos
aportes al capital.