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Familia de famosos y campeones

Fontanals, el tío de Eva Dimas, es el primer nacional en el salón de la fama

Publicada 3 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Valerio Fontanals. “El sueño más importante de un atleta es las Olimpiadas. Ahora estoy en el salón de la fama” Foto EDH

César Najarro
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Era 1964 cuando Fontanals fue al gimnasio Atlas para ganar peso. Tenía 16 años y 90 libras por el tipo de deporte que practicaba, el baloncesto. Pero la vanidad por verse mejor le abrió otro mundo, el de la halterofilia, y se quedó en él para siempre.

Cuarenta años después es el primer salvadoreño en entrar al Salón de la Fama Panamericano de Masters.

“Es un honor para mí ser el primer salvadoreño en el salón de la fama. Se lo quiero dedicar al creador, a mi esposa, a mis compatriotas, familiares, entrenadores, doctores, quiroprácticos, a Magaña Martínez (con quien inició) y especialmente a Eva”.

Para formar parte del salón, Fontanals sumó 45 puntos de los premios y medallas que ha recibido a lo largo de su carrera en Masters, que comenzó en 1996. Obtuvo el primer lugar en el campeonato Panamericano de El Salvador 2003 en la categoría de 85 kilos, en 55-60 años. Además es el actual campeón mundial en su categoría, después de ganar en Savannah, Georgia.

“Las pesas me robaron el corazón. Le debo tantas satisfacciones y decepciones también porque uno sufre con los problemas de rodillas, el sacrificio es grande, un atleta no va a fiestas, se dedica al deporte”.

La herencia


Hablar de Fontanals es hablar también de Eva Dimas. Valerio fue quien la inició en la halterofilia. Aún recuerda a esa niña que se crió en una hacienda en Usulután, donde corría a los ríos.

Dimas entró al San Francisco, donde su profesor de física se fijó en ella. Después comenzó con lanzamiento de jabalina. Para 1990 necesitaba más fuerza al lanzar: “Tío, quiero que me enseñe a levantar pesas”, le dijo.

Fontanals tenía equipo en la terraza de su oficina, y ahí comenzó Dimas con una disciplina que admira su tío.

“Le enseñé lo que sabía sobre técnica. Comenzó a levantar más y más peso y quería aumentar”. Al año se la entregó a su primer entrenador, y lo demás es historia.

“Siento una gran satisfacción al verla, pero el mérito es de ella. Yo lo hice por amor y ella respondió”, cuenta.

El nuevo objetivo de Fontanals es ganar el próximo mundial de Masters en Austria y organizar el mundial del 2008 en el país, pero en eso no tiene muchas esperanzas. “Quedaron contentos con la organización del Panamericano, y por eso surgió la idea de un mundial. El problema es que dicen que aquí hay mucho crimen”.

Fontanals peleará, como siempre lo ha hecho, por alcanzar esta nueva meta, a pesar de estar decepcionado por la percepción que se tiene del país, pero él está acostumbrado a ganar. Pertenece a una familia de campeones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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