Guillermo A. Cortés*
El Diario de Hoy
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Así como continúan discutiéndose las fechas exactas
del nacimiento y muerte de don Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616),
se polemiza incansablemente sobre el día en que vio la luz la primera
edición de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha,
1605.
Mientras en Europa y el resto del mundo se popularizó el papel,
la pólvora, la imprenta y la brújula, y quienes faltan por
enumerar: Copérnico, Galilei, Kepler, Veaslio, Harvey, España
en los siglos XVI-XVII impregna el ambiente de un voto sentimental y religioso:
la fe, que enseña a ser magnánimo y perdonar a nuestros
enemigos; un atributo propio del hombre: el honor, cómo manejar
el valor y la osadía ante la vida, y una actitud sublime: el amor,
respeto y cortesía para la mujer. En esta atmósfera cuando
parecía decaer la novela caballeresca, Siglo XVI, de desacoradas
patrañas y no de verdaderas hazañas, surge Don
Quijote, quien iluminó el ocaso de aquella literatura, considerado
por algunos como una sátira, y por otros, como una elegía
del espíritu medieval. Menéndez y Pelayo dice que Cervantes
no mató un ideal, sino que lo transformó y enalteció.
En el prólogo de la primera entrega, escribió Cervantes
que su libro: no es invectiva contra los libros de caballería.
En un intento por definirlo, consignó: El melancólico
se mueve a risa; el risueño la acrecienta; el simple no se enfada;
el discreto se admira de la invención; el grave no la desprecia;
ni el prudente deja de alabarla. Y en cuanto a su fondo: con apacible
estilo y con ingeniosa invención, que tira lo más que fuese
posible a la verdad.
Si la real orden de imprímase (de Don Quijote)
está fechada en Valladolid, el 26 de septiembre de 1504, y si el
20 de diciembre de dicho año, le devolvieron a Cervantes el ejemplar,
es fácil deducir que su venta se inició en enero de 1605.
Sin embargo, en el Libro de la Hermandad de Impresores de Madrid, España,
nótase registrado el 26 de mayo de 1604, lo cual se ha pretendido
interpretar si se admite que Don Quijote salió de prensas
en 1604, y se publicó hasta 1605, explicación que, a su
vez, necesita una explicación.
La duda es aún más sorprendente, ya que el erudito Cristóbal
Pérez Pastor refiere que aquel 26 de mayo de 1604, a la directiva
entrante de la Hermandad de Impresores, se le entregó: lo
que se había recibido, pero no vendido, entre otros: 2
Don Quijote a 83 pliegos, que sugiere una edición anterior
a la del famoso mayo de 1604. Por supuesto, nos estamos refiriendo a la
primera parte de Don Quijote.
Por fin, si se aceptase que Don Quijote dejóse ver
en 1605, en España, en este año se hicieron nueve publicaciones:
tres en Madrid, dos en Valencia, tres en Lisboa, y una en Barcelona. En
la biblioteca de The Hispanic Society of America, hay un ejemplar que
pertenecía a una 10a. edición, según Homero Seris.
En 1607, se publicó en Bruselas; en 1610, en Italia; en 1614, en
inglés, y en 1618, en francés.
Don Quijote, permanentemente, es un rico caudal de perspectivas,
en el reciente Congreso Internacional El Quijote, Barcelona,
España, junio-04, se dijo que si la erudición y la
excentricidad son peligrosas, el clima fue de risas, y se sumergió
a Don Quijote en el bosque de la ciencia y los tiempos modernos: todo
un clásico de inagotable actualidad en pleno Siglo XXI.
Y el próximo año, aceptaremos el compromiso de celebrar
el IV Centenario de la controversial primera edición de Don
Quijote. Ojalá, fuese el Año Escolar de Don
Quijote, la niñez, la juventud estudiosa, los cervantistas,
tienen una magnífica oportunidad para rendir un justo homenaje
a este gran ejemplo, no repetido, de las armoniosas letras castellanas.
* Dr. en Medicina.