Pedro Roque*
El Diario de Hoy
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Al preguntar a una serie de personas si sienten que son felices, menos
del 10% me ha respondido con un rotundo sí. En el resto
los síes han ido acompañados de al menos un
pero
Unos peros son casi imposibles de resolver.
Otros, la mayoría, son situaciones que están
como están por descuidos o negligencia y no necesitan
mucho esfuerzo para solventarlos, pero mis interlocutores no explicar
por qué es que no toman la iniciativa de emprender la solución.
Es más, no saben si es por desidia, haraganería, o bien
porque hasta puede ser que se sienten bien siendo infelices,
pues cuando hablan confidencialmente de su infelicidad, uno
tiene la impresión de que se liberan de algo que les gusta contar,
naturalmente con la advertencia de que lo que están tratando es
muy confidencial.
Según un amigo psicólogo, esto puede ser posible, pues hay
personas que asumen su felicidad sintiendo que su entorno les tenga un
poco de lástima y les considere y tome en cuenta, por su supuesta
infelicidad. Suena complicado, pero sí es posible.
Vamos a la práctica... Pregúntese a usted mismo si siente
que es feliz; si se siente bien con usted mismo y con su entorno, y si
está contento en su condición actual.
No sé cuál es su respuesta, pero por si las siguientes explicaciones
le sirven de algo, con todo gusto se las expongo.
La variabilidad es un fenómeno de cambio continuo natural
que ha existido, existe y seguirá existiendo sin que nada podamos
hacer para eliminarla. Esto quiere decir que nada es estable. Varía
el tiempo, la temperatura, la tensión y la intensidad eléctrica,
el estado de ánimo de las personas, la calidad de las materias
primas, la fluidez de la energía, el cauce de un río, el
cariño de la gente, el estado de salud, la predisposición
hacia la comprensión, la posición de la tierra en el universo,
los movimientos internos de la tierra, el valor de las acciones en las
bolsas, la paridad de las monedas, es decir, todo con lo que nos relacionamos
cambia continuamente. Unas veces, el cambio nos beneficia, y otras no,
y para cada persona el efecto es diferente. Bien dice el refrán
que nunca llueve para todos.
Sabiendo el efecto técnico de la variabilidad es importante
definir los márgenes de tolerancia con los cuales podremos manejar
las situaciones y definir también cuáles son los que se
salen de nuestra capacidad de dominio de la situación. A este aspecto
de la tranquilidad y la certidumbre, lo podemos llamar felicidad
técnica operativa.
Por otro lado, usted tiene derecho a no gustarle a toda la gente, al igual
que la gente tiene derecho a que usted no le caiga bien.
La infelicidad se produce cuando usted desea caerle bien a alguien al
que usted no le gusta. O por el contrario, cuando alguien se esfuerza
en caerle bien a usted y resulta que ni con azúcar lo traga. Para
este caso, lo que se debe hacer es esforzarse sinceramente por conseguirlo
y por lo menos aclarar las cosas acercándose en forma intencionada
a la gente.
Esfuércese por limpiar su mente de prejuicios sobre otras personas
y acérqueseles cariñosamente. Cuando uno trata a la gente,
se da cuenta de que a veces las percepciones son exageradas y no le están
permitiendo valorar el 98% bueno que tiene, porque está, sin darse
cuenta, inflando el 2% que no le gusta.
He descubierto que la gente normalmente es mejor que lo que uno piensa,
y que muchas veces lo que falta es un verdadero interés en ser
uno más como es, que según el patrón que le han impuesto
otros, al decirle algo sobre la persona en cuestión y de la que
a usted le han creado prejuicios.
En lo económico, que representa una parte importante de nuestra
vida, las cosas son más concretas, pues se trata de disponer o
no, de tener capacidad de crédito o no tenerla, de si su activo
está sobre su pasivo y de sobre todo, si tiene la liquidez económica
para mantener a su familia y a su empresa a flote.
A este respecto, la vida le puede llevar por caminos interesantes y aventurados
o bien mantenerle mucho tiempo en el letargo. Es bueno tener un árbol
al que arrimarse a cambio de abono que necesita, por ejemplo, los intereses
específicos del sistema financiero por el dinero que le confían.
Nada es de gratis, y mucho menos el dinero.
En lo espiritual, pienso que lo importante es ser lo más cauto
posible y, en lugar de estar pensando cómo hacer mal, utilizar
el tiempo en pensar cómo ser una mejor persona. El principio básico
de no hacer a nadie lo que a uno no nos gustaría que nos hagan,
es suficientemente robusto como para evitar entrar en conflicto con Dios,
con la gente y con uno mismo.
Por último en estas reflexiones me quiero referir a la familia.
Si los padres dan buen ejemplo a los hijos y lo complementan con una educación
sana, lo normal es que los hijos sean mejor que los padres.
Por eso es que la felicidad empieza y termina casi siempre en casa, se
complementa en el trabajo y se refuerza con la parte espiritual
Mi deseo es que usted disfrute de un buen balance, si no es así,
preocúpese por conseguirlo, pues a corto, medio o largo plazo también
le afectará en su salud.
Son tantas las variables que influyen en nuestra vida que manejarlas al
mismo tiempo inteligentemente es lo que deseo llamar El arte de
vivir.
Ojalá que en estas vacaciones encuentre un tiempito
para pensar en estas cosas.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.