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Tema para meditar
El arte de vivir

Son tantas las variables que influyen en nuestra vida que manejarlas al mismo tiempo inteligentemente es lo que deseo llamar “El arte de vivir”. Ojalá que encuentre un “tiempito” para pensar en estas cosas.

Publicada 1 de agosto 2004, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Al preguntar a una serie de personas si sienten que son felices, menos del 10% me ha respondido con un rotundo “sí”. En el resto los “síes” han ido acompañados de al menos un “pero”… Unos “peros” son casi imposibles de resolver. Otros, la mayoría, son situaciones que “están” como “están” por descuidos o negligencia y no necesitan mucho esfuerzo para solventarlos, pero mis interlocutores no explicar por qué es que no toman la iniciativa de emprender la solución.

Es más, no saben si es por desidia, haraganería, o bien porque hasta puede ser que “se sienten bien” siendo infelices, pues cuando hablan “confidencialmente” de su infelicidad, uno tiene la impresión de que se liberan de algo que les gusta contar, naturalmente con la advertencia de que lo que están tratando es “muy confidencial”.

Según un amigo psicólogo, esto puede ser posible, pues hay personas que asumen su felicidad sintiendo que su entorno les tenga un poco de lástima y les considere y tome en cuenta, por su “supuesta” infelicidad. Suena complicado, pero sí es posible.

Vamos a la práctica... Pregúntese a usted mismo si siente que es feliz; si se siente bien con usted mismo y con su entorno, y si está contento en su condición actual.

No sé cuál es su respuesta, pero por si las siguientes explicaciones le sirven de algo, con todo gusto se las expongo.

La “variabilidad” es un fenómeno de cambio continuo natural que ha existido, existe y seguirá existiendo sin que nada podamos hacer para eliminarla. Esto quiere decir que nada es estable. Varía el tiempo, la temperatura, la tensión y la intensidad eléctrica, el estado de ánimo de las personas, la calidad de las materias primas, la fluidez de la energía, el cauce de un río, el cariño de la gente, el estado de salud, la predisposición hacia la comprensión, la posición de la tierra en el universo, los movimientos internos de la tierra, el valor de las acciones en las bolsas, la paridad de las monedas, es decir, todo con lo que nos relacionamos cambia continuamente. Unas veces, el cambio nos beneficia, y otras no, y para cada persona el efecto es diferente. Bien dice el refrán que “nunca llueve para todos”.
Sabiendo el “efecto técnico” de la variabilidad es importante definir los márgenes de tolerancia con los cuales podremos manejar las situaciones y definir también cuáles son los que se salen de nuestra capacidad de dominio de la situación. A este aspecto de la tranquilidad y la certidumbre, lo podemos llamar “felicidad técnica operativa”.

Por otro lado, usted tiene derecho a no gustarle a toda la gente, al igual que la gente tiene derecho a que usted no le caiga bien.

La infelicidad se produce cuando usted desea caerle bien a alguien al que usted no le gusta. O por el contrario, cuando alguien se esfuerza en caerle bien a usted y resulta que ni con azúcar lo traga. Para este caso, lo que se debe hacer es esforzarse sinceramente por conseguirlo y por lo menos aclarar las cosas acercándose en forma intencionada a la gente.
Esfuércese por limpiar su mente de prejuicios sobre otras personas y acérqueseles cariñosamente. Cuando uno trata a la gente, se da cuenta de que a veces las percepciones son exageradas y no le están permitiendo valorar el 98% bueno que tiene, porque está, sin darse cuenta, inflando el 2% que no le gusta.

He descubierto que la gente normalmente es mejor que lo que uno piensa, y que muchas veces lo que falta es un verdadero interés en ser uno más como es, que según el patrón que le han impuesto otros, al decirle algo sobre la persona en cuestión y de la que a usted le han creado prejuicios.

En lo económico, que representa una parte importante de nuestra vida, las cosas son más concretas, pues se trata de disponer o no, de tener capacidad de crédito o no tenerla, de si su activo está sobre su pasivo y de sobre todo, si tiene la liquidez económica para mantener a su familia y a su empresa a flote.

A este respecto, la vida le puede llevar por caminos interesantes y aventurados o bien mantenerle mucho tiempo en el letargo. Es bueno tener un árbol al que arrimarse a cambio de abono que necesita, por ejemplo, los intereses específicos del sistema financiero por el dinero que le confían. Nada es de gratis, y mucho menos el dinero.

En lo espiritual, pienso que lo importante es ser lo más cauto posible y, en lugar de estar pensando cómo hacer mal, utilizar el tiempo en pensar cómo ser una mejor persona. El principio básico de no hacer a nadie lo que a uno no nos gustaría que nos hagan, es suficientemente robusto como para evitar entrar en conflicto con Dios, con la gente y con uno mismo.

Por último en estas reflexiones me quiero referir a la familia. Si los padres dan buen ejemplo a los hijos y lo complementan con una educación sana, lo normal es que los hijos sean mejor que los padres.

Por eso es que la felicidad empieza y termina casi siempre en casa, se complementa en el trabajo y se refuerza con la parte espiritual… Mi deseo es que usted disfrute de un buen balance, si no es así, preocúpese por conseguirlo, pues a corto, medio o largo plazo también le afectará en su salud.

Son tantas las variables que influyen en nuestra vida que manejarlas al mismo tiempo inteligentemente es lo que deseo llamar “El arte de vivir”.

Ojalá que en estas vacaciones encuentre un “tiempito” para pensar en estas cosas.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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