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| Atractivos. El teatro de Dionisos,
construido en el 330 a.C. y a pocos metros del de Herodes Atico, también
en la Acrópolis. Al fondo, la inmensidad de Atenas.Fotos
EDH / AP |
Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Brillante sol mediterráneo,
mar azul profundo y casas de reluciente blanco. Un paisaje montañoso
sin fin en el que se respira el mito del Olimpo. Un mundo de islas en
los archipiélagos del Mar Egeo y del Mar Jónico.
Una gran ciudad con el peso de la historia a cada paso. Apenas unos pasos
para visitar un museo tras haber admirado en la calle una reliquia de
la antigüedad. Once millones de personas con la mentalidad de disfrutar
hoy y pocas veces planificar para mañana. Eso es Grecia, el lugar
en el que nacieron los Juegos Olímpicos.
Cuando el 13 de agosto los Juegos Olímpicos de la era moderna lleguen
por segunda vez en su historia a Atenas, 108 años después
de su primera edición, en 1896, los turistas podrán vivir
también una Grecia diferente, una Grecia que no figura en los catálogos
turísticos.
Los griegos tienen hoy más confianza en si mismos, y se sienten
cada vez más seguros en una zona de Europa habitualmente convulsa.
Tienen razones para ello. En el índice de bienestar humano, el
país pasó en los últimos 40 años del puesto
65 al 13. Grecia cuenta con una de las flotas mercantes más grandes
del mundo, y su mercado turístico tiene, pese a la mala situación
mundial en los últimos tiempos, buenas perspectivas.
Ya nadie emigra a Alemania, Australia o Estados Unidos. Por el contrario,
muchos griegos emigrados están regresando tras décadas de
"exilio" a su país. Y cerca de un millón de inmigrantes
de estados vecinos encontraron un nuevo hogar en Grecia.
Los griegos tomaron nota de la insistente crítica en los últimos
años a los retrasos en los preparativos de la sede olímpica,
pero consideran que se trata de una caracterización exagerada.
Con estoicismo, comentan sobre los críticos: "Todo indica
que nunca escucharon lo que nuestros filósofos dijeron hace cerca
de 2,500 años: hay que trabajar para vivir, y no vivir para trabajar".
El enojo es mayor cuando llega la habitual síntesis de lo que es
Grecia para muchos en el extranjero: ouzo, retsina, syrtaki y gyros. El
"ouzo" es la bebida nacional, y la "retsina", un vino
hecho en base a los piñones de los pinos. El "gyros"
es carne asada de cordero o carne de vaca con aroma irresitible, y el
"syrtaki", una danza típica.
Sí, todo eso forma parte de Grecia, pero, tal como enfatiza ofendido
un profesor de escuela secundaria, "eso no es Grecia". ¿Qué
es Grecia entonces? "Grecia es relajarme en una playa solitaria en
una de las islas desconocidas del Egeo. Es un viaje a las montañas
del noreste en el invierno profundo, sin tráfico, rodeado de nieve
y con aire puro. Y es una pequeña taberna en Atenas".
El profesor deja un dato más: "El ouzo no se bebe tras la
cena. Muchos visitantes sin idea de lo que hacen quiebran esa regla, y
eso es un pecado".
Pero de algo puede estar seguros los visitantes olímpicos: todos
los griegos los recibirán con los brazos abiertos.