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| Deportivismo. Como buen perdedor y gran profesional,
Carlos Famoso Hernández felicita por el triunfo
al mexicano Erick Morales, ahora campeón CMB y FIB de las 130
libras. Foto EDH / Alvaro López |
En las Vegas
Rafael Cárcamo
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El MGM de Las Vegas fue escenario ayer de una pelea inusual para el gusto
de los mexicanos.
Su ídolo Erik Morales, debió recurrir a la condena de los
jueces para poder vencer al salvadoreño Carlos Famoso
Hernández, quien pasa a la historia como uno de los grandes, que
puñetazo a puñetazo ha sabido ser tan famoso como su nombre
de batalla le reconoce.
La condena fue Terrible para Carlos, un gran alivio para Eric,
quien nunca encontró la fórmula para doblegar al salvadoreño
y a su nutrido grupo de seguidores, quienes al momento de las exclamaciones
fueron tantos, como los miles de mexicanos que con susgritos trataron
de revivir las fuerzas de Morales.
Y es que el campeón mexicano, si bien se agenció la unificación
de los títulos de las 130 libras, no resultó el terrible
que todos conocen y fue el motivo de muchas congojas y caras largas, de
quienes le vieron esforzarse al máximo sin poder realizar sus promesas
de noquear.
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| Ventaja. Cada vez que pudo, Famoso Hernández
sacó ventaja de la pelea en el cuerpo a cuerpo, haciendo sentir
sus puños al mexicano. Foto EDH / Alvaro
López |
Por el contrario, su rostro registró las huellas de Hernández,
que le demostró que pega y pegó fuerte durante toda la pelea.
El tradicional estudio del round inicial nunca fue tal, y ambos expusieron
lo que traían: un par deganchos de Carlos hizo que el sudor que
emanaba del nerviosismo de los salvadoreños se calmara un poco,
pero la pelea estaba para romper cualquier estado de ánimo, tan
intensa como el honor de ambos gladiadores, tan pareja como sus ansias
de victoria, donde aquella rivalidad entre mexicanos y salvadoreños
quedó equilibrada.
En el cuarto capítulo, Carlos corto la ceja derecha de Eric, el
chulo mexicano registró su primera marca para siempre,
y fue entonces cuando quiso guapear desmeritando la sorpresa.
Pero el Famoso estaba para fajarse y pese a que por momentos
el mexicano lo metía en sus combinaciones, el salvadoreño
siempre tuvo una por donde salir, para continuar y buscar lo propio en
el cuerpo a cuerpo.
Precisamente, la pelea cuerpo a cuerpo era la estrategia de Famoso,
ya que la pelea a distancia sólo era negocio para el largo alcance
del mexicano.
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| Se dieron. La foto es elocuente y la acción
se sucedió en casi todo el combate: el intercambio de golpes
fue una constante, asalto por asalto.Foto EDH
/ Alvaro López |
Cuando un gancho del mexicano hizo perder el equilibrio a Carlos en el
noveno asalto, el silencio se apoderó de los salvadoreños,
la preocupación salió a flote, porque el castigo no cesaba
de ninguno de los dos lados y tal parecía que, como aquellas cintas
de Hollywood en las que todo puede ocurrir, el desenlace apuntaba a una
caída de cualqquiera de los dos pugilistas, sin embargo, el salvadoreño
tuvo fuerzas para recuperarse, pasar la tormenta y nuevamente encontrar
un cierre de round en el que los dos arremetieron con el alma.
El abrazo y el saludo del inicio del final, demostró el respeto
que ambos se tuvieron, y si bien, pese a la pujanza de los compatriotas
salvadoreños, la decisión de los jueces no alcanzó
para la victoria. Pero Famoso terminó de pie, peleando
hasta el final.
Debemos decir que Carlos fue grande, muy grande, tanto como su famoso
distintivo, su bravura, su preparación para la pelea, únicamente
podía ser doblega de la manera que se sucedió: con los jueces
definiendo una terrible condena.