Nunca se supo la cantidad
de muertos y heridos que hubo, pero menos se dimensiona
la hecatombe y el horror que habría sobrevenido
si la conjura no se corta de raíz
Propicia se vuelve entonces la época festiva
que para muchos inicia este día, para reflexionar, recargar
baterías y continuar aportándole con mayor energía
a nuestro país. ¡El Salvador se lo merece!.