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El éxito en la mira

La tiradora Patricia Rivas nos representará en Atenas. Empezó en gimnasia y también pasó por el ciclismo y el tiro con arco

Publicada 31 de julio 2004, El Diario de Hoy

Patricia Rivas. “Me retiré de la gimnasia a los 14 años por una lesión en la rodilla” Foto: EDH/Mauricio Castro

Claudio Martínez
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Fue una llamada telefónica que cambió todo. Ramón Enrique Nuila, director ejecutivo del COES, marcó el número de Patricia Rivas. Eran las dos de la tarde del martes 16 de marzo.

“¿Estás sentada?”, le preguntó Nuila. “No”, respondió con naturalidad Paty. “Entonces sentate, porque te vas caer...”, le anticipó. Y esperó un par de segundos para soltarle la noticia: “¡Te llegó la invitación para los Juegos Olímpicos. Vas a ir a Atenas!”.

A casi dos meses de ese episodio, Patricia lo recuerda como si fuera hace un instante. “Pegaba gritos en la casa. Pensé que era una broma y no quería hacerme ilusiones”, explica.
Sin embargo, la excelente noticia no le permitió sentirse completamente feliz. Hubo algo que la angustiaba y que le costó varios días dejarlo atrás.

Es que el hecho de que hayan elegido a Patricia para participar en Atenas significaba también que Tirso Molina y Luisa Maida, dos de sus colegas y amigos que estaban a la espera de esa invitación, se quedarían sin viajar.

“Sentí una angustia muy grande por Tirso, ya que él había hecho muchos méritos para ir, incluso había quedado mejor ubicado en el Panamericano que yo”, dice Rivas. Y agrega otro detalle: “Tanto yo como Luisa Maida nos habíamos retirado, por lo que Tirso tenía esperanzas de que fuera él”.

Amigas a la distancia

Por su personalidad amigable, Patricia está llena de amigas. Pero es curiosa su excelente relación con la ciclista Evelyn García, a quien ve solamente una o dos veces al año. “Nos vimos en los Panamericanos y ahora estaremos juntas en Atenas, pero somos muy amigas”. Tanto es así que Evelyn la despierta todas las mañanas con sus mensajes de texto a su celular a las cinco de la mañana. “Como ella vive en Francia y hay ocho horas de diferencia me escribe que me levante, que no sea haragana”, comenta Paty.

Como Patricia sabía que el año 2004 no sería de los más activos, decidió abandonar momentáneamente el tiro para dedicarse de lleno a los estudios: cursa cuarto año de Mercadeo en la Universidad Matías Delgado. “Lo que nunca imaginé es que iría a los Olímpicos, así que apenas recibí la invitación me puse a entrenar otra vez”, explica.

“El único problema era Tirso Molina, que es mi mejor amigo. Yo tenía miedo de llamarlo y contarle porque no sabía cómo iba a reaccionar”. Pero Tirso le solucionó las cosas: le llamó para felicitarle. “Hasta a llorar me puse cuando él habló, me devolvió la felicidad…”, reconoce ella.

A los 24 años, Patricia Rivas ya es una veterana del deporte. Lleva exactamente dos décadas desde que, a los 4 años, empezó a practicar gimnasia.

“Me retiré a los 14, cuando se me rompió el ligamento de una rodilla. La gimnasia es muy desgastante. Justo cuando iba a entrar al trabajo mas intenso llegó esa lesión. Fue una frustración muy grande. Aún tengo el tendón roto, el anterior cruzado. Fue una decisión médica, no quise operarme porque no me garantizaban que quedara bien”, afirma.

Unos años después desembarcó en el ciclismo, una etapa de la que no guarda buenos recuerdos. “Lo practiqué desde 1996 y estuve casi dos años, pero un día nos caímos con un grupo de seis chicas y muchas nos retiramos. Yo me quebré la rodilla y pasé enyesada un mes y medio. Fue la misma rodilla que ya tenía lesionada. ‘Esto no va’, me dije. Y opté por retirarme, aunque no me costó porque todavía no le había tomado amor al ciclismo”.

“Mi sueño no es participar en los Juegos Olímpicos sino ganar una medalla. Lo que pasa es que para eso primero tenía que asistir ”

A eso le siguió un breve y frustrante paso por el tiro con arco, que sólo duró dos semanas.“Vi que era realmente mala para eso”, dice. Y recaló en el tiro olímpico, una disciplina en la que ya lleva cuatro años y le ha permitido viajar por todo el mundo y colgarse varias medallas representando a El Salvador.

No sólo ella encontró su lugar en el deporte, también lo hizo su padre Juan, quien de tanto acompañar a su hija en las diferentes competiciones terminó siendo dirigente deportivo. “Antes él trabajaba en la banca, pero acabó en el deporte por mí. Vieron que se preocupaba y lo llamaron para la Federación de Gimnasia, luego el Comité Olímpico y luego al INDES, donde es el gerente técnico”.

El único tema que le hace borrar su sonrisa es cuando en algún lugar se habla de fútbol. Es una de sus fobias. “Los futbolistas salvadoreños son muy engreídos, tienen que haber futbolistas buenos, pero los que yo conozco no lo son”, dice enojada. “Se gasta mucho pisto en ese deporte y no hacen nada”, agrega.

Pero cuando la plática retorna al tiro y a los Olímpicos, recobra la calma, la misma que necesita para lograr un disparo perfecto a la hora de competir.

Sueño olímpico


Patricia, como casi todos los atletas salvadoreños, sabe que la posibilidad de ganar una medalla es utópica, pero eso no le quita las ganas: “No tenemos ninguna medalla, nos hace falta.

Consuelo. Juan Rivas, su padre, la consuela después de una día frustrante en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2002.

En mi deporte, una presea equivale a 400 puntos. Mi puntaje son 390, pero esos 10 puntos que parecen poco en realidad son muchos. Con esos 390 fui quinta en los Panamericanos, pero podría quedar debajo de los 50 en unos Olímpicos o en el Mundial”.

Sin embargo, lo último que pierde es la esperanza. “Este es un deporte raro –aclara–, nunca se sabe. Quizá me levante con el pie derecho y alguien se enferme y me pueda colar por ahí”.

En lo más íntimo, sueña con hacer historia y colgarse una medalla. “Sí, claro que me veo con una medalla. Mi sueño no es asistir a los Juegos Olímpicos sino poder ganar una medalla. Lo que pasa es que para eso primer tenía que ir a los Juegos. El primer paso está dado”.

Patricia lo confiesa sin problemas. Cuando duerme, su sueño la transporta a una competencia en los Juegos Olímpicos, donde se ve coronada con una medalla en un podium. “Pero hay algo curioso, cada vez que me veo como campeona olímpica me veo como gimnasta y no como tiradora”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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