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| Macabro. Varias personas recuperan los cadáveres
de las víctimas, muchos de ellos transeúntes.
Foto / AP |
(REUTERS)
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Un microbús cargado con explosivos explotó ayer cerca
de una estación de policía y un mercado en Baquba, una ciudad
al norte de Bagdad, donde murieron 68 personas y más de treinta
sufrieron heridas, el peor ataque desde el traspaso de la soberanía
hace un mes.
El poderoso ataque suicida dejó un mar de destrucción, arrasó
los puestos del mercado y destrozó seis edificios, pocos días
antes de la realización de una importante conferencia política
para planear el futuro de Iraq.
Dantesco
Las imágenes de televisión mostraron al menos una veintena
de cuerpos en la calle, algunos de ellos aún ardiendo.
Un hombre gravemente herido, con la ropa quemada y el cuerpo cubierto
de sangre, estaba sentado entre los escombros humeantes y cerca de él
había varios muertos, algunos de ellos parecían niños.
Los bomberos llegaron para apagar las llamas y en algunos casos tuvieron
que apuntar sus mangueras a cuerpos sin vida que aún estaban ardiendo.
Por su parte, una fuente del ministerio del Interior dijo que murieron
21 personas que viajaban en otro microbús, que estaba cerca del
que explotó.
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| Destrucción. Un policía observa
los daños en un edificio. Foto / AP |
Fue el día más sangriento en Iraq desde el 24 de junio,
cuando más de 100 personas murieron en una serie de explosiones
de bombas y ataques suicidas que ocurrieron en varios puntos del país.
La explosión de ayer se produjo exactamente un mes después
de que el Gobierno interino de Iraq recibiera la soberanía de parte
de las autoridades lideradas por Estados Unidos, y tres días antes
de una importante conferencia política organizada para trazar el
futuro de Iraq.
En el país hubo otros hechos de violencia, dando la impresión
de que se trataba de una campaña coordinada.
En Bagdad, un ataque con municiones de mortero, o un cohete, alcanzó
una calle muy transitada donde murió una persona y cinco resultaron
heridas, dijeron los testigos.
Al sur de Bagdad, cerca de la antigua ciudad de Babilonia, siete policías
iraquíes, que contaban con apoyo de las tropas estadounidenses
y ucranianas, murieron en un enfrentamiento en el que también perdieron
la vida 35 insurgentes.