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| Consternación. La angustia se apoderó
de decenas de allegados y amigos de los retenidos, antes del trágico
final. Foto / AP |
(EFE)
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Costa Rica amaneció ayer horrorizada y de luto tras el sangriento
descenlace con que finalizó la toma de la Embajada de Chile en
San José por parte de un guardia costarricense, quien mató
el martes a tiros a tres diplomáticos de la nación suramericana
y luego se suicidó.
El Fiscal General de Costa Rica, Francisco Dall'Anesse, afirmó
ayer que el incidente no fue un secuestro sino un homicidio.
No se trató de una toma de rehenes, sino de tres homicidios
y siete tentativas de homicidio. No hubo ningún motivo ideológico,
ninguna demanda, petición de rescate o reivindicación del
hecho, argumentó el fiscal.
La situación nunca presentó las características de
un secuestro, en donde el secuestrador negocia peticiones porque tiene
algún objetivo.
Los hechos comenzaron cuando el policía José Orlando Jiménez,
que custodiaba la embajada, entró a la sede diplomática
y disparó contra tres funcionarios y luego se disparó en
la barbilla.
Los fallecidos, con un disparo cada uno, son: Cristhian Juseff, cónsul
chileno en Costa Rica; Roberto Nieto, secretario de la embajada, y Rocío
Sariego, secretaria del agregado cultural.
La situación de crisis se extendió por unas seis horas hasta
que la policía irrumpió en la embajada y encontró
a otras siete personas que habían sobrevivido al esconderse en
una oficina.
El fiscal subrayó que hasta ahora se desconoce el móvil
del crimen, y que la única teoría es que el guardia estaba
molesto pues las autoridades chilenas habían solicitado su traslado
a otro puesto de trabajo.
Los sobrevivientes, al escuchar los disparos, corrieron a esconderse en
una oficina en la parte trasera de la embajada. Al parecer Jiménez
trató de entrar a ese recinto forzando la cerradura de tres balazos,
pero ésta no cedió.
Posteriormente Jiménez se disparó en la barbilla, y la bala
le salió por la parte superior de la cabeza, manifestó el
fiscal, por lo que es insólito que permaneciera varias horas vivo.
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Los funcionarios asesinados
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Rocío
Sariego
Secretaria del agregado cultural
Primera víctima
El agresor le disparó primero. Su cuerpo, cubierto de hormigas,
fue encontrado en la silla de su escritorio con un balazo en el
pecho.
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Roberto
Nieto
Secretario de la embajada
A quema ropa
El funcionario, quien en ese momento mantenía una conversación
telefónica con Santiago de Chile, fue herido después.
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Cristhian
Juseff
Cónsul chileno en Costa Rica
Buscó refugio
Fue el último en ser atacado. Su cuerpo fue encontrado como
si estuviera tratando de refugiarse tras la puerta de su oficina.
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