Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy
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Augusto Pinochet no sólo realizó transformaciones
económicas en Chile, sino también políticas. Cuando
Chile se preparaba para volver a la democracia a finales de los ochenta,
Pinochet comprende que la concertación de partidos que se opusieron
a su gobierno (PDC y partidos de izquierda), va a ganar la siguiente elección
presidencial en 1989 y que se mantendrán unidos en el corto y mediano
plazo.
En el análisis del Gobierno militar, Chile siempre había
sido un país dividido en tres bloques políticos: derecha,
izquierda y centro (representado por el PDC). Desde 1946 hasta la última
elección parlamentaria en 1973, los tres bloques recibieron, en
promedio, consistentemente los siguientes resultados: derecha, 30%; PDC,
30% e izquierda, 21.5%. Por ende, si la coalición de PDC y partidos
de izquierda se mantenía unida, la derecha iba a estar marginada
del poder, tanto parlamentario como presidencial.
Por lo tanto, Pinochet realiza una reingeniería del sistema electoral
con dos objetivos:
1) Crear un sistema de partidos políticos con dos bloques.
2) Eliminar la opción del Estado revolucionario (léase Partido
Comunista) del sistema político.
Para ello, Pinochet crea un sistema electoral binominal para elegir a
los diputados y senadores. El sistema consistía en dividir a Chile
en 60 distritos con dos diputados por cada distrito (total de diputados:
120). En el caso de la elección de senadores, divide a Chile en
19 distritos con dos senadores cada uno (total de senadores electos: 38).
El partido político que obtuviera el porcentaje de votos más
alto en cada distrito se llevaría el primer diputado o senador,
y el partido con el segundo lugar en votos se llevaría el segundo
diputado o senador. La única manera que un partido político
se llevara los dos diputados o senadores era que doblara en votos al segundo
lugar.
Debido a que doblar al segundo lugar es extremadamente difícil,
la derecha chilena, con obtener el 35% de los votos en todos los distritos
en Chile, se aseguraba casi igual número de diputados y senadores
que la coalición de PDC y partidos de izquierda, aunque éstos
obtuviesen más del 50% de los votos.
Debido a que en este sistema un tercer partido no obtiene ningún
diputado, es obvio que existen todos los incentivos para conformar dos
bloques o coaliciones, y eso es exactamente lo que ha sucedido. En Chile,
se han formado dos bloques electorales: La concertación (PDC y
partidos de izquierda) y la derecha (UDI y RN).
La pregunta que nos debemos plantear es si la modificación de las
reglas electorales puede hacer que los chilenos dejen de votar en tres
bloques (como lo hicieron desde 1946 a 1973) para votar por sólo
dos. Si analizamos la elección municipal de 1992, vemos que los
resultados electorales son los siguientes: derecha, 29.9%; PDC, 29.4%;
izquierda, 29.6%. Podemos ver que estos números son muy similares
a los resultados históricos de Chile: derecha, 30%; PDC, 30%; izquierda,
21.5%.
En la elección de diputados de 1997, la coalición de derecha
obtuvo el 36.6% de los votos, y la concertación (PDC e izquierda)
el 55.4%. Según estas cifras se mantendría la tendencia
del electorado de dividirse en tres tercios; lo que pasa es que dos tercios
van coaligados, PDC e izquierda. Sin embargo, en la última elección
de diputados de 2001, la derecha obtuvo el 44.33%, y la concertación,
el 47%. En esta elección, vemos claramente cómo ya no hay
tres tercios, sino dos bloques con votaciones muy similares.
En la elección presidencial del año 2000, la derecha obtuvo
el 47.7% de los votos, y la concertación, el 50.26%. La tendencia
se confirma. Después de 10 años de que se implementó
el sistema electoral binominal de Pinochet, Chile ha dejado de ser un
país de tres tercios a ser uno de dos bloques, por lo menos en
términos electorales.
Ahora debemos hacernos otra pregunta: ¿Si bien los chilenos votan
en dos bloques, sus preferencias políticas-ideológicas son
también de dos bloques o se mantienen en tres tercios? Según
una encuesta del Centro de Estudios Públicos de la Pontificia Universidad
Católica de Chile en junio de 2001, 23% de los chilenos se declara
de derecha o centro-derecha, 13%, de centro; 24% de izquierda o centroizquierda,
y un 40% no tiene preferencia por ninguna tendencia.
Claramente, Chile sigue siendo un país con tres preferencias ideológicas.
Sin embargo, a la hora de votar, los chilenos han dejado de hacerlo de
esa manera y escogen entre dos bloques, y las votaciones de esos dos bloques
son cada vez más similares.
La gran lección de esto es cómo las modificaciones de las
reglas electorales pueden cambiar el sistema de partidos, independientemente
de las preferencias ideológicas. Como escribió Geovani Sartori,
las leyes electorales son el instrumento político más
específico de manipulación.
*Columnista de El Diario de Hoy.