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Los legados políticos de Pinochet

Claramente Chile sigue siendo un país con tres preferencias ideológicas. Sin embargo, a la hora de votar, los chilenos han dejado de hacerlo de esa manera y escogen entre dos bloques.

Publicada 29 de julio 2004, El Diario de Hoy

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Augusto Pinochet no sólo realizó transformaciones económicas en Chile, sino también políticas. Cuando Chile se preparaba para volver a la democracia a finales de los ochenta, Pinochet comprende que la concertación de partidos que se opusieron a su gobierno (PDC y partidos de izquierda), va a ganar la siguiente elección presidencial en 1989 y que se mantendrán unidos en el corto y mediano plazo.

En el análisis del Gobierno militar, Chile siempre había sido un país dividido en tres bloques políticos: derecha, izquierda y centro (representado por el PDC). Desde 1946 hasta la última elección parlamentaria en 1973, los tres bloques recibieron, en promedio, consistentemente los siguientes resultados: derecha, 30%; PDC, 30% e izquierda, 21.5%. Por ende, si la coalición de PDC y partidos de izquierda se mantenía unida, la derecha iba a estar marginada del poder, tanto parlamentario como presidencial.

Por lo tanto, Pinochet realiza una reingeniería del sistema electoral con dos objetivos:

1) Crear un sistema de partidos políticos con dos bloques.

2) Eliminar la opción del Estado revolucionario (léase Partido Comunista) del sistema político.

Para ello, Pinochet crea un sistema electoral binominal para elegir a los diputados y senadores. El sistema consistía en dividir a Chile en 60 distritos con dos diputados por cada distrito (total de diputados: 120). En el caso de la elección de senadores, divide a Chile en 19 distritos con dos senadores cada uno (total de senadores electos: 38).

El partido político que obtuviera el porcentaje de votos más alto en cada distrito se llevaría el primer diputado o senador, y el partido con el segundo lugar en votos se llevaría el segundo diputado o senador. La única manera que un partido político se llevara los dos diputados o senadores era que doblara en votos al segundo lugar.

Debido a que doblar al segundo lugar es extremadamente difícil, la derecha chilena, con obtener el 35% de los votos en todos los distritos en Chile, se aseguraba casi igual número de diputados y senadores que la coalición de PDC y partidos de izquierda, aunque éstos obtuviesen más del 50% de los votos.

Debido a que en este sistema un tercer partido no obtiene ningún diputado, es obvio que existen todos los incentivos para conformar dos bloques o coaliciones, y eso es exactamente lo que ha sucedido. En Chile, se han formado dos bloques electorales: La concertación (PDC y partidos de izquierda) y la derecha (UDI y RN).

La pregunta que nos debemos plantear es si la modificación de las reglas electorales puede hacer que los chilenos dejen de votar en tres bloques (como lo hicieron desde 1946 a 1973) para votar por sólo dos. Si analizamos la elección municipal de 1992, vemos que los resultados electorales son los siguientes: derecha, 29.9%; PDC, 29.4%; izquierda, 29.6%. Podemos ver que estos números son muy similares a los resultados históricos de Chile: derecha, 30%; PDC, 30%; izquierda, 21.5%.

En la elección de diputados de 1997, la coalición de derecha obtuvo el 36.6% de los votos, y la concertación (PDC e izquierda) el 55.4%. Según estas cifras se mantendría la tendencia del electorado de dividirse en tres tercios; lo que pasa es que dos tercios van coaligados, PDC e izquierda. Sin embargo, en la última elección de diputados de 2001, la derecha obtuvo el 44.33%, y la concertación, el 47%. En esta elección, vemos claramente cómo ya no hay tres tercios, sino dos bloques con votaciones muy similares.

En la elección presidencial del año 2000, la derecha obtuvo el 47.7% de los votos, y la concertación, el 50.26%. La tendencia se confirma. Después de 10 años de que se implementó el sistema electoral binominal de Pinochet, Chile ha dejado de ser un país de tres tercios a ser uno de dos bloques, por lo menos en términos electorales.

Ahora debemos hacernos otra pregunta: ¿Si bien los chilenos votan en dos bloques, sus preferencias políticas-ideológicas son también de dos bloques o se mantienen en tres tercios? Según una encuesta del Centro de Estudios Públicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile en junio de 2001, 23% de los chilenos se declara de derecha o centro-derecha, 13%, de centro; 24% de izquierda o centroizquierda, y un 40% no tiene preferencia por ninguna tendencia.

Claramente, Chile sigue siendo un país con tres preferencias ideológicas. Sin embargo, a la hora de votar, los chilenos han dejado de hacerlo de esa manera y escogen entre dos bloques, y las votaciones de esos dos bloques son cada vez más similares.

La gran lección de esto es cómo las modificaciones de las reglas electorales pueden cambiar el sistema de partidos, independientemente de las preferencias ideológicas. Como escribió Geovani Sartori, “las leyes electorales son el instrumento político más específico de manipulación”.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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