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| Procedimiento difícil. Los pequeños
Hernández Munguía (a la derecha de la foto) arrastran
las secuelas del abuso paterno. Foto EDH |
Liz Aguirre (Guatemala)
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Contrario a lo que se había manejado por parte de las autoridades
del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez
y la Adolescencia (Isna), los cuatro hermanos Hernández Munguía
no están en proceso de adopción, según declaró
Manolo Bendfeldt, director de Fundaniños, albergue donde viven
los pequeños.
El Isna denunció hace unos días el hecho de que varios menores,
supuestamente de origen salvadoreño, estaban en proceso de ser
adoptados en el país vecino.
Los pequeños llegaron al hogar guatemalteco un día antes
de la Navidad de 2003, después de que un Juzgado de la Niñez
y la Adolescencia, con sede en Zacapa, resolviera que fueran ingresados
en ese centro.
Miguel, Ismael, Camilo y Judith, los nombres de los hermanos, no están
en proceso de adopción, según la resolución del juez
Jorge Mynor Acevedo, de número 483-2003 emitida el 16 de junio
de 2004.
Eso sí, la misma estableció que las autoridades de la institución
deben incluir a los niños dentro del programa de adopciones,
procurando que todos sean integrados a una misma familia, para que mantengan
sus vínculos familiares entre ellos.
El director de Fundaniños confirmó que los menores sólo
reciben protección.
Según los datos proporcionados por el padre de los pequeños,
Sergio Iván Hernández, los pequeños son guatemaltecos.
Así lo comprueban las partidas de nacimiento que el mismo progenitor
presentó al consulado de El Salvador en Guatemala, a las cuales
este periódico ha tenido acceso. Hernández sí es
salvadoreño y acudió a las instancias consulares para pedir
ayuda.
Las partidas fueron emitidas en el municipio de San Jacinto, del departamento
de Chiquimula, del país vecino.
Sergio Iván quiere que le devuelvan los niños, pero la tarea
de entregarles a ellos una partida de nacimiento salvadoreña parece
difícil, pues los documentos de la madre, ya fallecida, presentan
varias inconsistencias.
Para Evelyn de Candel, cónsul general de El Salvador en Guatemala,
sí existe la posibilidad de ayudar al padre, pero debe presentar
los informes claros acerca de la nacionalidad de la madre.
Además, en la resolución del juez Acevedo se hace mención
de los maltratos que recibían los menores por parte del padre,
como violación al derecho de la integridad personal por descuido
y abandono.
Por esta razón se incluye una petición de persecución
penal en su contra, por parte de la Fiscalía Distrital del Ministerio
Público.
A pesar de que ya pasaron casi ocho meses desde que los Hernández
Munguía ingresaron a Fundaniños, este periódico pudo
constatar la cicatrices físicas y los problemas sicológicos
de los jóvenes.
Las voluntarias del hogar cuentan que los niños hablan poco de
su pasado. Un silencio que va en contra de las pretensiones del papá
biológico.