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| Guardián. Este ángel fue colocado
en la entrada de la capilla de la familia Dueñas. Foto
EDH |
Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
El Cementerio Municipal, ubicado al noreste de la ciudad, al final de
la Calle Don Bosco, conocida popularmente como la calle del último
adiós, está siendo reordenado.
El proyecto comprende dos fases. La primera inició en febrero pasado,
con la recuperación de algunas zonas, que debido a la mala distribución
de los nichos, no eran bien utilizadas.
Por el momento estamos cavando más fosas en los espacios
que han quedado libres entre nicho y nicho, con el objeto de aumentar
la capacidad del cementerio, explicó Jorge Alberto Torres,
administrador del lugar.
La segunda etapa consistirá en la construcción de mil nichos
aéreos y 500 mini nichos. El costo de la obra ascenderá
a medio millón de dólares. Los trabajos iniciarán
en marzo de 2005, según los planes de la comuna tecleña.
Actualmente, el proceso se encuentra en la fase de gestión de fondos
y elaboración de la carpeta técnica.
Los cadáveres con más de siete años de estar
enterrados, y que sus familiares no han pagado el impuesto municipal,
serán exhumados, advirtió Torres.
Esas osamentas serán trasladadas a los mini nichos.
Alrededor de 700 personas son enterradas anualmente en el Cementerio Municipal,
según las estadísticas que la administración del
cementerio maneja.
Por este motivo, impulsan este tipo de obras, para satisfacer la demanda
de los tecleños hasta el 2009.
Torres informó que en los próximos meses informarán
por medio de una publicación, acerca de la situación legal
en que se encuentran las propiedades.
Esto con el objetivo de que las personas paguen sus impuestos y aseguren
la permanencia de sus familiares.
En ese camposanto, de aproximadamente diez manzanas de extensión,
se pueden apreciar diferentes obras arquitectónicas de gran valor
cultural y artístico.
Un ejemplo es la capilla de la familia Dueñas, que en su interior
puede albergar 27 nichos.
Dos ángeles apostados en la entrada del mausoleo, demuestran la
majestuosidad de su diseño.
Allí reposan las osamentas de Don Francisco Dueñas, quien
gobernó como Presidente de la República en dos ocasiones,
en el siglo XIX. De 1852 a 1854, la primera; y de 1865 a 1867, la segunda.
En la lápida que cubre el nicho, se lee que murió un 31
de marzo de 1884.
En el cementerio también está otra obra, que es propiedad
de la familia Araujo. Actualmente, esa infraestructura se encuentra abandonada.
Otra de las curiosidades que tiene el cementerio es su nomenclatura, ya
que está organizada en calles y avenidas, cuyos nombres corresponden
a los apellidos de los moradores de la calle del último adiós.
Monto
500 mil dólares
Costarán las obras destinadas al reordenamiento del Cementerio.