 |
| Equipo. Los expertos durante los últimos
preparativos. Foto / AP |
(DPA)
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Icaro pereció cuando se acercó tanto al Sol que se derritieron
sus alas de cera, pero como a la NASA no le preocupan las mitologías
se prepara para su aventura espacial más ambiciosa hasta ahora:
una misión a Mercurio.
La nave espacial Messenger, que se lanzará el 2 de agosto, será
sometida a temperaturas de hasta 370 grados centígrados cuando
circunde el diminuto planeta más cercano al Sol, tan cerca que
equivale a recibir el calor de once soles.
Notablemente, lo único que se interpondrá entre el instrumental
científico de la sonda y el calor extremo del exterior será
un acolchado de cerámica confeccionado a mano de apenas 0.65 centímetros
de espesor.
Si no se queda contra el Sol, se freirá todo, dijo
Neal Bachtell, técnico mecánico y experto en el acolchado
térmico.
Bachtel usó cuchillas X-Acto para cortar la tela 3M Nextel y luego
-aprovechando consejos de costura de su madre- usó una máquina
industrial para coser entre sí los cuadriculados blancos en el
acolchado de 2.75 x 2.45 metros con hebras de fibra de vidrio revestidas
en Teflon. Fue una tarea más bien insalubre la inhalación
de cifras de cerámica es dañina.
Llegó el momento
La tecnología para diseñar una nave capaz de soportar tanto
calor por períodos prolongados se desarrolló recientemente.
Y con modelos de computadoras, los ingenieros tuvieron que concebir una
trayectoria de la nave para neutralizar todo lo posible el calor durante
el año en que el orbitará Mercurio recopilando datos.