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Motivada. Desde el principio Amaia estaba encantada con el público.
En especial la motivó cuando los asistentes corearon de punta
a punta las canciones La Playa y Soledad.
Foto: EDH/Gustavo Rico
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Carolina Trujillo
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Luis Guerra, de ocho
años, estaba ansioso por ver salir a sus ídolos La
oreja de Van Gogh, le parecía que la intervención
del salvadoreño Armando Solórzano y de la mexicana Julieta
Venegas lo ponían impaciente.
Ya cantaron mucho, insistía, mientras su madre, Katyiuzka
Villalta lo entretenía con bocadillos.
El pequeño había insistido a su madre que lo llevara al
concierto, desde el día en que se dio a conocer que este grupo
español vendría a cerrar su gira: Lo que te conté
mientras te hacías la dormida.
Dicho y hecho, Katyiuzka cumplió el deseo de su hijo. Asimismo
la acompañaron a la presentación sus dos sobrinas y una
amiga, quienes no pararon de corear y bailar los temas que interpretaba
Amaia Montero.
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Antesala. Julieta Venegas, demostró que además de
atraer con su talento musical, la gente entra en confianza rápidamente
con ella. La clave de su éxito es el carisma que proyecta.
Foto: EDH/Gustavo Rico
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Este grupo familiar al igual que los miles de fanáticos
concentrados en el Anfiteatro de la Feria Internacional, ni siquiera se
percataron de la fuerte llovizna que azotaba afuera del recinto.
Muchos peques
Así como Luis habían llegado muchos niños acompañados
por sus padres, quienes cumplieron el sueño estar frente al quinteto
español.
Una oportunidad que Alicia González aprovechó esta vez.
Hace dos años ella sólo pensó en llevar a sus hijas;
la semana pasada adquirió los boletos y el jueves junto a ellas
asistió a la presentación.
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La chispa de la vida. La noche fue propicia no sólo para
los jóvenes que deseaban quitarse el estrés, también
para aquellos que habían llevado a su media naranja.
Foto: EDH/Gustavo Rico
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La mayor de sus dos hijas, que lleva su mismo nombre Claudia
no paraba de imitar cada baile y melodía que interpretaba la carismática
vocalista de La oreja de Van Gogh.
Su hermana menor Adriana, quien era la más entusiasmada por ver
al conjunto, se cansó tanto que no logró desafiar al sueño
justo antes de la entrada triunfal de La Oreja.
Era curioso ver cómo entre el público abundaba la presencia
de cientos de niños con sus padres.
Hechos que se ha vuelto habitual en la gira del grupo español.

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