elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Azul eterno

Utilice añil para teñir tejidos del hogar


Publicada 24 de julio 2004, El Diario de Hoy

Teñido. El uso del añil se remonta a la época precolonial. Foto: EDH

Leyre Ventas
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Cuesta deshacerse del azul. Cuarenta y ocho lavadas no roban añil al algodón y las uñas de Lissette Clavel, técnico de Casa Blanca, no perdieron el color que el jabón sí se llevó de sus manos.

La sombra índigo rodea cada paso del proceso en el taller de teñido: polvo de añil, barriles de mezcla química, agua que reposa sobre cal, ollas en ebullición, pilas y huacales, retales de tejido natural, rocas, chibolas, pinzas para colgar ropa, cera de abejas con parafina. Todo con restos de azul.

Soraya introduce el pincel en la viscosidad amarillenta y aplica una capa de parafina sobre el motivo dibujado a lápiz en la camisa blanca. Es la segunda clase que recibe en la escuela-taller, la correspondiente al Bátik, técnica del encerado.

A sus espaldas pañuelos ya azules decoran la pared. Formas geométricas u otras más irregulares representan el estampado pálido, hijo del Shibori.

Esta técnica, la primera que practican los asistentes al curso de teñido con añil, consiste en atar las telas con hules e hilos. Al no penetrar la tinta en los espacios amordazados, el resultado es blanquiazul.

Técnica. Con el encerado se logran todos los motivos imaginables. Foto: EDH

La mayoría de plantas de las que se extrae el polvo de añil empleado en Casa Blanca, en Chalchuapa, Santa Ana, se encuentran sembradas en la parte delantera del centro.

Como planta benévola la define el administrador José Roberto Hernández Castillo: “no es atacada por plagas, no la comen los animales, nadie la roba”. Con sembrarla y unos pocos cuidados alcanza los 30 centímetros de altura.

El resto de indigóferas decoran el jardín trasero. Entre ellas, prendas y manteles celestes se secan al sol, “el enemigo de todos los tintes” según Clavel. Faltan sesiones para alcanzar el preciado tono oscuro.

Mantenimiento


Puertas adentro, el contenido de un recipiente está por arruinarse. La técnico añade la soda cáustica y el agua con cal a la mezcla química en la que se sumergirán las telas.

“La tinta es algo más que polvo con agua, lo difícil es darle mantenimiento a la combinación de substancias naturales y químicas”. El líquido vuelve a ser lo verdoso que hará el milagro azul.

El proyecto de Casa Blanca comenzó su andadura el 22 de agosto de 2002. Rememorando tiempos anteriores a la colonia, cuando el añil era para El Salvador la base de la economía, el museo-taller pretende ser fuente de ingresos para Chalchuapa.

“La idea es que los habitantes reciban el curso y después puedan montar un taller de teñido en la casa”, explica Hernández Castillo.

Gotas de añil salpican el piso. Motas húmedas en camisas y delantales, igual de azules para disimular manchas. El de las manos se irá con jabón, el de las uñas perdurará.

Consejos

El añil tiñe sólo fibras naturales: algodón, lino, seda, manta, lana, entre otros.
Si quiere cambiar las cortinas, opte por las interiores. El sol come el color.

Antes hierva las camisas de algodón que va a utilizar para eliminar goma del tejido.
Lea bien las indicaciones previo a la preparación de la mezcla, así evitará quemaduras producidas por las substancias químicas.

No se deshaga de la mezcla de tinte sin neutralizarla con vinagre (4 tazas por litro de agua tintada) o ácido acético (4cc por 20 litros de agua) porque contamina.

Paso a paso
Elija la tela y la técnica que va a emplear para el teñido. El Shibori implica amarrar la tela con hules, hilos o nudos, tablitas o cosidos.
Sumerja un minuto la tela en el recipiente con tinta y abra todos los pliegues. Sáquela y estire estos últimos fuera del cubo.
Después de 4 sumergidas y correspondientes oxidaciones, libere las telas de los hules y aclárelas con agua.
Neutralice el tejido ya teñido, introduciéndolo en un huacal de agua con vinagre por un rato.
Cuelgue la tela neutralizada y bien escurrida al sol, para que se seque. Si la expone durante un largo período, corre el peligro de que el color pierda intensidad.
Una planchadita dará el toque final a su obra.




elsalvador.com WWW