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Pérdidas materiales. La aeronave resultó con daños
en un 75 por ciento de su estructura Foto
: EDH/Inci Mendoza
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Alberto López/Inci
Mendoza
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Un avión C-47 de la Fuerza Aérea Salvadoreña (FAES)
se accidentó ayer, mientras aterrizaba en la pista El Jaguey,
cerca de la Playa El Tamarindo, en La Unión.
El incidente no dejó pérdidas humanas ni heridos. Sin embargo,
las fuentes militares informaron que la aeronave tuvo daños en
un 75 por ciento de su estructura.
Todo indica, según fuentes aeronáuticas civiles, (ya que
las militares -Fuerza Aérea- nunca respondieron las llamadas telefónicas),
que los frenos del aparato fallaron a la hora de tocar tierra y se
comió (utilizó todo lo largo del terreno) la pista,
se fue de paso y se salió de la misma.
Los mismos voceros precisaron que suele pasar en este tipo de aeronave
por la forma como están dispuestas sus llantas en el tren de aterrizaje.
El coronel Ricardo Tejada, jefe del Destacamento Militar Número
3, dijo que el C-47 llevaba 24 alumnos de la academia de la Fuerza Aérea,
a parte de los pilotos, en viaje de estudios, aunque no especificó
de qué tipo.
Falla
Al parecer no era su destino El Tamarindo, pero ante un problema en el
sistema hidráulico el aviador al mando decidió aterrizar
de emergencia en El Jaguey. Los frenos habrían fallado en
tierra, explicó el coronel Tejada.
El aterrizaje forzoso fue a las 9:30 de la mañana de ayer. El aparato
pegó con algunos árboles, al salirse de la pista, lo que
dañó la estructura.
Un vecino de la zona, Luis Velis, dijo que no hubo mayor alarma por la
emergencia aérea. Es frecuente este tipo de incidentes en
la pista, relató el lugareño, quien oyó un
pequeño ruido y luego el avión ya estaba en tierra.
El C-47 es un avión bimotor de fabricación estadounidense,
de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial. Su versión
civil es el DC-3.
En El Salvador, se utilizó durante la guerra de los 80 para lanzar
paracaidistas y transporte.
Hoy, en tiempos de paz, también se destina a eso. Los antiguos
motores de pistones fueron transformados en la FAES a turbohélices
para hacerlos más silenciosos y eficientes.