Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Empate técnico 45% Kerry, 44% Bush
indicó la última encuesta de Gallup en la reñida
campaña presidencial que se desarrolla en Estados Unidos, en la
víspera del inicio de la convención del Partido Demócrata
que oficialmente postulará al senador por Massachussets, John Kerry,
como candidato para la Presidencia de su país, esta próxima
semana en Boston.
Por tradición, las convenciones de los dos principales partidos
en Estados Unidos el Republicano y el Demócrata, además
de aumentarle a cada quien unos cuantos puntos en las encuestas como producto
del extenuante alumbrado con reflectores que se les da, en calidad de
cobertura periodística, brinda la oportunidad tanto para tomar
cada candidato la bandera partidaria e inyectarle su propia identidad,
como para demostrar ante el gran público si se es presidenciable.
Desde mi particular punto de vista, el Presidente Bush llega a las convenciones
con hemorragia interna, producto de la continua pérdida de vidas
estadounidenses en Iraq. La población estadounidense, sin embargo,
le califica 18 puntos arriba de su rival demócrata en lo que a
eficiencia en la lucha global contra el terrorismo respecta.
El senador Kerry, por su parte, parecería no haber logrado sintonizar
con la población. Tiene como una personalidad de robot, dice de
él la prestigiosa revista británica The Economist.
Pero el odio hacia Bush, tanto dentro de las filas del Partido Demócrata
como de la izquierda internacional, le permite contar con el apoyo de
una red de comités como el encabezado por el multimillonario George
Soros, que invierten millones de millones de dólares para derrotar
al Presidente.
La semana pasada, manejando por el Estado de la Florida, lugar donde se
libra quizá la batalla madre en los estados campo de batalla
battleground states que decidirán la elección
presidencial, escuché en radio la devastadora batería republicana
definiendo para los estadounidenses quién es Kerry, tildándole
a su vez de ser un sí, pero no flip-flopper.
Según la última encuesta del Orlando Sentinel, Florida se
puede ir hacia cualquier lado, aventajando Bush en este momento a Kerry
48% vs. 46%. La confianza pública en Bush en la guerra contra
el terrorismo y el apoyo hacia su posición en asuntos de moral
y familia están aumentando sus posibilidades de reelección
en un Estado en el cual los votantes critican el manejo de la guerra en
Iraq y se encuentran divididos en el tema económico, dijo
ayer el editor político del Sentinel, Mark Silva.
Cuando Bush ataca a Kerry como un hombre sí, pero no flip-flopper,
dice The Economist, le pega en el propio nervio. En el tema
Iraq, el principal tema de campaña, los demócratas dice
la revista eligieron un candidato que votó públicamente
por la guerra en Iraq, para luego votar contra el paquete de reconstrucción
de 87 mil millones de dólares, diciendo: Voté por
la pieza (de legislación) antes de votar en contra (?).
En el tema que luego del migratorio más interesa a los salvadoreños,
libre comercio específicamente TLC Centro AméricaEstados
Unidos (CAFTA), el senador Kerry votó por NAFTA (TLC de América
del Norte) y se manifestaba a favor del libre comercio en la Cámara
Alta del Congreso, pero como candidato habla ahora de la pérdida
de empleos por la apertura comercial; de revisar NAFTA (diez años
después de haber entrado en vigencia), y de que revisará
CAFTA. Hay sospecha, dice The Economist,
de que hay algo robótico en el Sr. Kerry: Que está programado
para decir lo que piensa que la mayoría de la gente desea escuchar.
Quien esto escribe admira al Presidente Bush por su coraje, aun en contra
de desfavorables corrientes de opinión pública, por su claridad
en la eterna lucha entre el bien y el mal, y por su consecuente posición
en temas de moral y de familia. Creo que de ser reelecto no sólo
nos dará de manera inmediata una nueva prórroga al TPS,
pero también nos ayudará a aprobar CAFTA en el Congreso
en el primer semestre de 2005.
Siendo las posibilidades, según mi criterio, 50% a 50%, es decir
que igual posibilidad tienen de ganar, a este momento, tanto Bush como
Kerry, nos quedan cuatro meses de cruzar los dedos y esperar que al final
del día, gane quien gane, la luz de la razón se imponga,
so pena de que nos termine devorando el efecto China.
La convención en Boston dará, a quien esto escribe, la oportunidad
de seguir con detalle uno de mis temas favoritos: las campañas
presidenciales estadounidenses. Intensos serán los tres meses y
medio por venir.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.