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Enemigos íntimos

La rivalidad futbolística entre Argentina y Brasil tiene una historia fascinante, y se extiende a los otros deportes

Publicada 24 de julio 2004, El Diario de Hoy

Protagonistas. Gabriel Heinze y Luis Fabiano se verán las caras el domingo. El clásico sudamericano por excelencia se roba todo el protagonismo en el fútbol mundial. Foto AP

Claudio Martínez
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

No hay clásico de selecciones en el mundo que despierte tanta pasión como un Argentina-Brasil. Nada es comparable. Ni un Alemania-Inglaterra, un Holanda-Bélgica, un Francia-Inglaterra. Tanta es la pasión que desata este clásico sudamericano que es capaz de romper –al menos por unas horas– los lazos de amistad entre dos naciones.

Porque si algo está claro es que Argentina y Brasil no sólo son vecinos y socios comerciales sino buenos amigos. Con algunos cortocircuitos, es cierto, como ocurre en todas las relaciones. Los argentinos no odian a los brasileños –aunque una mayoría sí a los chilenos– y los brasileños no odian a los argentinos.

Unos van a veranear todos los años a las maravillosas playas de Brasil y los otros viajan a hacer compras a Buenos Aires y a esquiar a Bariloche. Pero cuando el fútbol está de por medio se acaban todas las gentilezas. Sólo hay espacio para las bromas y las disputas.

Lo reconoció el propio Lula Da Silva, presidente de Brasil, en una columna que escribió para el diario Clarín. “Lo único que nos separa es el fútbol. Esa disputa es irreversible. Pero los conflictos en ese campo duran sólo 90 minutos.

El resto del tiempo lo podremos dedicar a la construcción de un gran sueño común que garantizará a nuestros países una presencia soberana en el mundo turbulento en que vivimos”, fue su mensaje.

Vida o muerte

Y es que un Argentina-Brasil es algo especial, único. Es la plataforma a la gloria o al cadalso, sin escalas. No hay términos medios. Lo cuenta Muller, un brasileño al que nunca le perdonaron haber errado un gol contra Argentina en el Mundial 90. Esa tarde, en Turín, Argentina –que había sido dominada ampliamente durante todo el juego– sacó una jugada de la galera de Maradona y Caniggia anotó el gol que mandó a Brasil a su casa.

Clima. Los peruanos aprovechan la rivalidad de los dos colosos para hacer negocios. Foto AP

Un caso a la inversa es Claudio “Piojo” López, un jugador resistido por todos y al que pocos imaginaban en el Mundial 98.

Pero dos meses antes de la Copa del Mundo el delantero le anotó el gol con que Argentina derrotó 1-0 a Brasil en el mismísimo Maracaná y eso le bastó para conseguir una plaza no sólo en la lista de 22 sino en los 11 titulares.

Muchos consideran histórica esa noche: “Le ganamos a Brasil en su casa, algo para festejar por mucho tiempo, pero lo pagamos caro: el Piojo se volvió inamovible”. En fin, nada es perfecto.

Para Nilton Santos, un brasileño campeón del mundo 1958 y 1962, es evidente que no es un partido más. “Cualquier jugador en Brasil que no sea hipócrita no podrá negar que ganarle a Argentina es como lavar el alma. Cuando le ganamos a los argentinos salimos de la cancha con la sensación de haber cumplido nuestra obligación con la patria”, confesó a la agencia dpa.

También coincide Mario Zagalo, técnico alterno de los verdeamarelhos: “Es como que cada vez que se enfrenten esos dos equipos existiera un trofeo en disputa, un campeonato aparte”.

Rubén Vera, un filósofo argentino, tiene una opinión muy particular. “El mejor favor que le han hecho al fútbol de Argentina es compararlo con el de Brasil, que es muy superior al nuestro.

A pesar de la gran diferencia, no nos ha ido tan mal con ellos, que tienen una población casi cuatro veces mayor a la nuestra y cuentan con miles de kilómetros de playa donde fabrican a los mejores futbolistas del mundo”.

Marcos Assuncao, defensa brasileño del Betis, no anda con vueltas. “Esto es algo más que un partido, yo diría que es una guerra. Se vive con una pasión desorbitada que se palpa en el terreno de juego y que hace lo que disputes como si fuera algo de vida o muerte”.

Y cuando no hay enfrentamientos directos, los argentinos invariablemente van con el rival de Brasil y los brasileños siempre van con el adversario de los gauchos. Ejemplo: el 2 de julio de 2002, una explosión de algarabía inundó las ciudades brasileñas. La gente festejaba en las estaciones de trenes y buses, en bares y restaurantes. ¿Celebraban la victoria ante Alemania en la final? No, el motivo de alegría era que Argentina había sido derrotada 1-0 por Inglaterra.

Fútbol y algo más

La rivalidad que generó el fútbol se ha ido extendiendo a otros deportes. Incluso en disciplinas como la natación. Hace poco, en el estadio de River Plate, el mismo que tantas veces ha sido escenario de los partidos entre ambas selecciones, fue testigo del duelo acuático entre José Meolans y Fernando “Xuxa” Scherer en los 50 metros libres.

Toda la promoción del duelo giró en torno a la rivalidad deportiva entre ambos países. Y funcionó: el público respondió. La próxima batalla entre ambos nadadores–que se consideran muy amigos– será en las piscinas de Atenas, en los Juegos Olímpicos.

En agosto de 2003 se dio otro caso curioso. En Miami pelearon el brasileño Acelino Freitas y el argentino Rodrigo Barrios por las coronas superplumas AMB y OMB. Para promocionar el combate, ambos utilizaron las camisetas de sus selecciones y el mensaje publicitario fue “La Copa Mundial de fútbol en un ring”. Ahí ganó Brasil, ya que “Popó” Freitas venció por nocaut.

El baloncesto es otro deporte que siempre tiene finales entre argentinos y brasileños. Disputada en ambientes cerrados y con estadios que parecen una caldera, son un espectáculo digno de no perderse. Incluso el canal ESPN apeló al recurso de la enemistad deportiva entre los dos países en enero último.

Anunciaba el juego entre San Antonio Spurs y Denver Nuggets como otra Argentina-Brasil: por un lado estaba Emanuel Ginobili y por otro Nene Hilario. A veces ni siquiera hacen falta la albiceleste y la verdeamarelha para fomentar la rivalidad.

¿Quién es el más fuerte?

- Los enfrentamientos siempre han sido parejos. Argentina acaba de vencer a Brasil en el Sudamericano. Además, tiene más jugadores en la NBA y jugará los Olímpicos.

- Hoy por hoy, Brasil tiene más proyección. Cuenta con varios pilotos en la Fórmula 1 –donde se destaca Barrichello– y también en otras categorías de Europa.

-Si bien ninguno de los dos países es especialista en béisbol, los brasileños le han dado más importancia y por lo tanto han logrado mejores resultados a nivel continental.

- Amplia diferencia a favor de Brasil, que es campeón de la Liga Mundial. Además, se dieron el gusto de ganar el Campeonato Mundial, realizado nada menos que en Argentina.

- La destreza sobre el caballo es una cualidad de los argentinos que los vecinos brasileños nunca han conseguido igualar. Cuando era disciplina olímpica era una gran ventaja.

- Brasil, con un Kuerten brillante, había superado a Argentina, pero en los últimos años se revirtió la tendencia. Coria, Nalbandián y Gaudio están entre los top 10.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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