 |
|
Protagonistas. Gabriel Heinze y Luis Fabiano se verán las
caras el domingo. El clásico sudamericano por excelencia
se roba todo el protagonismo en el fútbol mundial.
Foto AP
|
Claudio Martínez
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
No hay clásico de selecciones en el mundo que despierte tanta
pasión como un Argentina-Brasil. Nada es comparable. Ni un Alemania-Inglaterra,
un Holanda-Bélgica, un Francia-Inglaterra. Tanta es la pasión
que desata este clásico sudamericano que es capaz de romper al
menos por unas horas los lazos de amistad entre dos naciones.
Porque si algo está claro es que Argentina y Brasil no sólo
son vecinos y socios comerciales sino buenos amigos. Con algunos cortocircuitos,
es cierto, como ocurre en todas las relaciones. Los argentinos no odian
a los brasileños aunque una mayoría sí a los
chilenos y los brasileños no odian a los argentinos.
Unos van a veranear todos los años a las maravillosas playas de
Brasil y los otros viajan a hacer compras a Buenos Aires y a esquiar a
Bariloche. Pero cuando el fútbol está de por medio se acaban
todas las gentilezas. Sólo hay espacio para las bromas y las disputas.
Lo reconoció el propio Lula Da Silva, presidente de Brasil, en
una columna que escribió para el diario Clarín. Lo
único que nos separa es el fútbol. Esa disputa es irreversible.
Pero los conflictos en ese campo duran sólo 90 minutos.
El resto del tiempo lo podremos dedicar a la construcción de un
gran sueño común que garantizará a nuestros países
una presencia soberana en el mundo turbulento en que vivimos, fue
su mensaje.
Vida o muerte
Y es que un Argentina-Brasil es algo especial, único. Es la plataforma
a la gloria o al cadalso, sin escalas. No hay términos medios.
Lo cuenta Muller, un brasileño al que nunca le perdonaron haber
errado un gol contra Argentina en el Mundial 90. Esa tarde, en Turín,
Argentina que había sido dominada ampliamente durante todo
el juego sacó una jugada de la galera de Maradona y Caniggia
anotó el gol que mandó a Brasil a su casa.
 |
|
Clima. Los peruanos aprovechan la rivalidad de los dos colosos
para hacer negocios. Foto AP
|
Un caso a la inversa es Claudio Piojo López, un jugador
resistido por todos y al que pocos imaginaban en el Mundial 98.
Pero dos meses antes de la Copa del Mundo el delantero le anotó
el gol con que Argentina derrotó 1-0 a Brasil en el mismísimo
Maracaná y eso le bastó para conseguir una plaza no sólo
en la lista de 22 sino en los 11 titulares.
Muchos consideran histórica esa noche: Le ganamos a Brasil
en su casa, algo para festejar por mucho tiempo, pero lo pagamos caro:
el Piojo se volvió inamovible. En fin, nada es perfecto.
Para Nilton Santos, un brasileño campeón del mundo 1958
y 1962, es evidente que no es un partido más. Cualquier jugador
en Brasil que no sea hipócrita no podrá negar que ganarle
a Argentina es como lavar el alma. Cuando le ganamos a los argentinos
salimos de la cancha con la sensación de haber cumplido nuestra
obligación con la patria, confesó a la agencia dpa.
También coincide Mario Zagalo, técnico alterno de los verdeamarelhos:
Es como que cada vez que se enfrenten esos dos equipos existiera
un trofeo en disputa, un campeonato aparte.
Rubén Vera, un filósofo argentino, tiene una opinión
muy particular. El mejor favor que le han hecho al fútbol
de Argentina es compararlo con el de Brasil, que es muy superior al nuestro.
A pesar de la gran diferencia, no nos ha ido tan mal con ellos, que tienen
una población casi cuatro veces mayor a la nuestra y cuentan con
miles de kilómetros de playa donde fabrican a los mejores futbolistas
del mundo.
Marcos Assuncao, defensa brasileño del Betis, no anda con vueltas.
Esto es algo más que un partido, yo diría que es una
guerra. Se vive con una pasión desorbitada que se palpa en el terreno
de juego y que hace lo que disputes como si fuera algo de vida o muerte.
Y cuando no hay enfrentamientos directos, los argentinos invariablemente
van con el rival de Brasil y los brasileños siempre van con el
adversario de los gauchos. Ejemplo: el 2 de julio de 2002, una explosión
de algarabía inundó las ciudades brasileñas. La gente
festejaba en las estaciones de trenes y buses, en bares y restaurantes.
¿Celebraban la victoria ante Alemania en la final? No, el motivo
de alegría era que Argentina había sido derrotada 1-0 por
Inglaterra.
Fútbol y algo más
La rivalidad que generó el fútbol se ha ido extendiendo
a otros deportes. Incluso en disciplinas como la natación. Hace
poco, en el estadio de River Plate, el mismo que tantas veces ha sido
escenario de los partidos entre ambas selecciones, fue testigo del duelo
acuático entre José Meolans y Fernando Xuxa
Scherer en los 50 metros libres.
Toda la promoción del duelo giró en torno a la rivalidad
deportiva entre ambos países. Y funcionó: el público
respondió. La próxima batalla entre ambos nadadoresque
se consideran muy amigos será en las piscinas de Atenas,
en los Juegos Olímpicos.
En agosto de 2003 se dio otro caso curioso. En Miami pelearon el brasileño
Acelino Freitas y el argentino Rodrigo Barrios por las coronas superplumas
AMB y OMB. Para promocionar el combate, ambos utilizaron las camisetas
de sus selecciones y el mensaje publicitario fue La Copa Mundial
de fútbol en un ring. Ahí ganó Brasil, ya que
Popó Freitas venció por nocaut.
El baloncesto es otro deporte que siempre tiene finales entre argentinos
y brasileños. Disputada en ambientes cerrados y con estadios que
parecen una caldera, son un espectáculo digno de no perderse. Incluso
el canal ESPN apeló al recurso de la enemistad deportiva entre
los dos países en enero último.
Anunciaba el juego entre San Antonio Spurs y Denver Nuggets como otra
Argentina-Brasil: por un lado estaba Emanuel Ginobili y por otro Nene
Hilario. A veces ni siquiera hacen falta la albiceleste y la verdeamarelha
para fomentar la rivalidad.
|
¿Quién es
el más fuerte?
|
- Los enfrentamientos siempre han sido parejos.
Argentina acaba de vencer a Brasil en el Sudamericano. Además,
tiene más jugadores en la NBA y jugará los Olímpicos.
- Hoy por hoy, Brasil tiene más proyección.
Cuenta con varios pilotos en la Fórmula 1 donde se
destaca Barrichello y también en otras categorías
de Europa.
-Si bien ninguno de los dos países es especialista
en béisbol, los brasileños le han dado más
importancia y por lo tanto han logrado mejores resultados a nivel
continental.
|
- Amplia diferencia a favor de Brasil, que es
campeón de la Liga Mundial. Además, se dieron el
gusto de ganar el Campeonato Mundial, realizado nada menos que
en Argentina.
- La destreza sobre el caballo es una cualidad
de los argentinos que los vecinos brasileños nunca han
conseguido igualar. Cuando era disciplina olímpica era
una gran ventaja.
- Brasil, con un Kuerten brillante, había
superado a Argentina, pero en los últimos años se
revirtió la tendencia. Coria, Nalbandián y Gaudio
están entre los top 10.
|

|