Erika Prado/Marlon Beltrán
El Diario de Hoy
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Barriles y carretones fueron colocados a las cinco de la madrugada en
el acceso al edificio en que funcionó la Dirección de Urbanismo
y Arquitectura en Sonsonate.
Ahí se guardan los camiones recolectores de basura.
Eran miembros de la Asociación Salvadoreña de Trabajadores
Municipales, Astram, que así mostraban su descontento contra la
alcaldía por una serie de demandas no atendidas, entre ellas el
reinstalo de 22 trabajadores que fueron retirados de sus puestos.
Éstos laboraban por contratos que vencieron a inicio de año
y no les fueron renovados.
Todos eran parte de las cuadrillas de limpieza de calles.
La suciedad se acumulaba en las colonias mientras el grupo de personas,
unos 20 en total, gritaban consignas y escuchaban a fuerte volumen, música
de protesta.
José Roberto Hernández, secretario de Astram expresó
que en tres ocasiones han presentado sus demandas a la alcaldía
sin ser atendidos.
La tensión disminuyó a las 10:30 de la mañana cuando
llegó al lugar el Lic. Roberto Velasco, de la Procuraduría
para la Defensa de los Derechos Humanos.
Poco después se sentaron a negociar miembros del sindicato y concejales.
Fue una reunión a puertas cerradas que duró cerca de dos
horas.
Al final, según Velasco, hubo acuerdos. La alcaldía se comprometió
a pedir autorización a la Corte de Cuentas, para cancelar indemnizaciones
a los despedidos. En caso de ser avalada, el problema se resolverá
pronto.
También se habló de establecer una mesa de trabajo permanente
en la que participen sindicalistas, trabajadores y miembros del concejo.
Los servicios de recolección de basura iniciaron cerca del mediodía
y, aunque varios de los empleados murmuraban peticiones de equipos adecuados
para la limpieza, el trabajo fue normal.
Si hay demandas, que las expresen pero que no nos expongan a enfermarnos,
condenó una vecina por las medidas tomadas ayer. Ella piensa que
antes están los ciudadanos.