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| Prohibido. Antes que llevar dinero a sus hogares,
los niños y niñas deben estudiar. Foto
EDH |
Roberto Díaz Zambrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Más de 200 menores no trabajan más cortando café,
así lo aseguraron ayer durante la clausura del proyecto de Erradicación
del Trabajo Infantil, promovido por el Ministerio de Trabajo y la Organización
Internacional del Trabajo (OIT).
Al acto, realizado en la casa comunal de Ataco, asistieron el ministro
de trabajo, José Roberto Espinal; el asesor técnico de la
OIT, Benjamín Smith, alcaldes, profesores y personal de la Unidad
de Salud.
La ejecución del proyecto contó con el apoyo de varias ONG
y Agape, que confían en que brindar atención a los niños
los prepara para un mejor futuro.
Especialmente, para los que laboran en condiciones que ponen en riesgo
su vida y su salud.
En este sentido, El Salvador ha ratificado su compromiso al suscribirse
en el año 2000 al convenio 182 de la OIT, que identifica las
peores formas de trabajo Infantil y las acciones inmediatas
para eliminarlas.
Durante la primera etapa 1,992 niños y niñas han sido atendidos
de manera preventiva, mientras que 2,437 asisten a clases en los 21 centros
educativos de los municipios de Juayúa y Ataco.
También, capacitaron a 300 adolescentes en las especialidades de
panadería,pastelería, mecánica automotriz, electricidad
residencial, computación, artesanías y guías turísticas.
Compromiso
Las autoridades aprovecharon para firmar un convenio, para seguir apoyando
el proyecto y a los 60 miembros de los Comités de Monitoreo.
El programa general comprende la motivación y capacitación
para los padres de familia, quienes pueden convertirse en microempresarios.
Eric Armando Colocho, de 12 años, contó que hace dos años
su mamá no lo dejaba asistir a la escuela, porque necesitaba que
fuera a cortar café y obtener dinero.
Un día nos visitaron orientadores y profesores de la escuela
del cantón Teapan y convencieron a mis padres que no me pusieran
a trabajar.
Así empecé a trabajar y ahora asisto al cuarto grado, porque
quiero ser doctor, expresó Eric.
Una historia similar vivió Noemí del Carmen Reyes, de 12,
quien actualmente cursa séptimo grado en la escuela del caserío
San José.
Antes ayudaba a sus padres en la temporada de la corta, pero hace tres
años los profesores los convencieron de que fuera a estudiar.
Ellos les dijeron que tienen la obligación de mantenernos
a mí y a mis hermanitos, dijo Noemí La pequeña
aseguró que cuando fuera mayor estudiará licenciatura en
educación.