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No al trabajo infantil en las cortas de café

Ahuachapán. El proyecto empezó hace tres años en Juayúa y Concepción de Ataco.

Publicada 21 de julio 2004, El Diario de Hoy

Prohibido. Antes que llevar dinero a sus hogares, los niños y niñas deben estudiar. Foto EDH

Roberto Díaz Zambrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Más de 200 menores no trabajan más cortando café, así lo aseguraron ayer durante la clausura del proyecto de Erradicación del Trabajo Infantil, promovido por el Ministerio de Trabajo y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Al acto, realizado en la casa comunal de Ataco, asistieron el ministro de trabajo, José Roberto Espinal; el asesor técnico de la OIT, Benjamín Smith, alcaldes, profesores y personal de la Unidad de Salud.

La ejecución del proyecto contó con el apoyo de varias ONG y Agape, que confían en que brindar atención a los niños los prepara para un mejor futuro.

Especialmente, para los que laboran en condiciones que ponen en riesgo su vida y su salud.

En este sentido, El Salvador ha ratificado su compromiso al suscribirse en el año 2000 al convenio 182 de la OIT, que identifica las peores formas de trabajo Infantil y las acciones inmediatas  para eliminarlas.

Durante la primera etapa 1,992 niños y niñas han sido atendidos de manera preventiva, mientras que 2,437 asisten a clases en los 21 centros educativos de los municipios de Juayúa y Ataco.

También, capacitaron a 300 adolescentes en las especialidades de panadería,pastelería, mecánica automotriz, electricidad residencial, computación, artesanías y guías turísticas.

Compromiso

Las autoridades aprovecharon para firmar un convenio, para seguir apoyando el proyecto y a los 60 miembros de los Comités de Monitoreo.

El programa general comprende la motivación y capacitación para los padres de familia, quienes pueden convertirse en microempresarios.

Eric Armando Colocho, de 12 años, contó que hace dos años su mamá no lo dejaba asistir a la escuela, porque necesitaba que fuera a cortar café y obtener dinero.

“Un día nos visitaron orientadores y profesores de la escuela del cantón Teapan y convencieron a mis padres que no me pusieran a trabajar.

Así empecé a trabajar y ahora asisto al cuarto grado, porque quiero ser doctor”, expresó Eric.

Una historia similar vivió Noemí del Carmen Reyes, de 12, quien actualmente cursa séptimo grado en la escuela del caserío San José.

Antes ayudaba a sus padres en la temporada de la corta, pero hace tres años los profesores los convencieron de que fuera a estudiar.

“Ellos les dijeron que tienen la obligación de mantenernos a mí y a mis hermanitos”, dijo Noemí La pequeña aseguró que cuando fuera mayor estudiará licenciatura en educación.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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