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Lugar. La casa en que mataron a los hombres está vacía.
Foto: EDH
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Wenceslao Martínez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Hasta hace casi tres meses, Jorge Alberto Ramírez Mendoza, de
16 años, vivía en la colonia Lamatepec, de la cabecera departamental.
Sus parientes supieron de él hasta ayer que identificaron su cadáver.
Fue uno de los tres cuerpos localizados en una vivienda rural del caserío
Llano Largo, cantón El Ranchador, a la altura del kilómetro
74 de la carretera que de Santa Ana conduce a Candelaria de la Frontera.
Según dijo el director del Instituto de Medicina Legal de Santa
Ana, doctor Rafael Mora Ayala, los otros cuerpos eran de José Antonio
Catota, de 62, y Erick Vladimir Pimentel, de 18.
Ninguno de los familiares que les identificaron quiso dar detalles sobre
las razones por las que vivían en la casa en que los mataron, ni
a qué se dedicaban.
Pimentel fue reconocido por una tía, quien logró identificarlo
gracias a la ropa que portaba el día del homicidio. Según
dijo la mujer, el joven residía en la colonia Avilés.
Investigarán
Los tres cadáveres fueron sepultados en fosas separadas ayer en
la mañana en el cementerio general Santa Isabel.
La policía continúa con las investigaciones. Hasta
el momento, sólo se ha establecido que el señor Catota tenía
alrededor de dos años de residir en ese sitio. Pero los dos jóvenes
tenían poco tiempo, entre los dos y tres meses, dijo un investigador
de la PNC.
Las colonias donde residían los jóvenes (Lamatepec y Avilés),
son consideradas con un alto índice de violencia debido al accionar
de las pandillas. Pero no pueden definir que esto vincule a los crímenes.