Waldo Chávez Velasco
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
¡Este Tony Saca no termina de sorprendernos! En apenas un mes
ha tranquilizado al país, a la gente que, antes del 21 de marzo,
estaba como alterada, con ganas de gritarle al adversario o, si era posible,
romperle la madre.
Ha realizado tantas cosas, ha acercado a las personas, inspirando, más
que confianza, la seguridad de que preside un gobierno con sentido humano,
como dicen sus publicistas.
En lo cultural ha tenido el acierto de nombrar Presidente de Concultura
a Federico Hernández Aguilar, El Chico de Oro, como
le llamara David Escobar Galindo, quien es, con mucho, el mejor poeta
joven que tiene El Salvador, además de una persona culta y sensible.
El poeta podría dar mucho más a nuestro desarrollo cultural,
si en vez de su cargo actual fuera nombrado ministro de Cultura.
No es ninguna novedad. En 1950 existía el Ministerio de Cultura,
a cargo del Dr. Reynaldo Galindo Pohl, quien realizó cosas extraordinarias,
como la Dirección General de Bellas Artes y la Escuela Normal Superior,
con grandes maestros argentinos, chilenos y venezolanos, que elevaron
el nivel intelectual de los profesores de secundaria. Y no hay mejor reforma
educativa que ésta.
Una docena de años después, Roberto Murray Meza (con estudios
en Harvard y Maestría en Historia del Arte en Madrid), fue nombrado
viceministro de Cultura, Juventud y Deportes. Tenía sólo
23 años de edad y durante su período nacieron las Casas
de la Cultura, los Círculos Estudiantiles, el Conjunto Cultural
de San Jacinto, que todavía no termina de ejecutarse, así
como el apogeo de la Editorial del Ministerio y, con el apoyo de la empresa
privada, el Festival Internacional de Música.
El Premio Nacional de Cultura no había caído en el amiguismo
o relaciones públicas de los intelectuales, como hoy, sino que,
para poner un ejemplo, en 1960, que versó sobre artes plásticas,
tuvo como jurados a José Luis Cuevas, de México; Guayazamín,
de Ecuador, y Marta Traba, directora del Museo del Oro de Bogotá,
Colombia. En cuanto a la literatura, en 1962, los jurados fueron Claudia
Lars, Salarrué y el profesor de Letras Saúl Flores, quien
todavía es estudiado en los institutos y colegios del país.
Posteriormente el Ministerio o Viceministro de Cultura se murió,
hasta que a principios de los 90 lo redujeron a una especie de dirección,
dependiente del Ministerio de Educación, que es Concultura de hoy.
Tony o señor Presidente, como usted prefiera, ¿podría
restablecer el año próximo el Ministerio de Cultura, aprovechando
que dispone de un talento como el de Federico Hernández Aguilar?
No sólo los artistas y escritores se lo agradeceríamos,
también el público.