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Duelo. Oscar Díaz, de Colombia, supera al costarricense
Ronald Gómez,
como en todo el partido. Foto: EDH/ AP
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EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La selección de Colombia derrotó por 2-0
a Costa Rica, en tres minutos inspirados sobre el final del primer tiempo,
y se clasificó para las semifinales de la Copa América,
donde se encontrará el próximo martes con Argentina.
Los colombianos, defensores del título, sólo necesitaron,
al final de la primera mitad, de dos veloces ataques para doblegar el
planteamiento defensivo de una Costa Rica que basó su juego en
su despliegue físico, aunque nunca logró cortar el circuito
creativo liderado por el habilidoso Jairo Patiño, convertido en
la aduana del combinado cafetero.
Un ingreso por derecha de Elkin Murillo, que dos minutos antes ya había
anunciado peligro, permitió el envío de un centro cruzado
que llegó hasta los pies de Aguilar para romper la paridad con
un tiro a media altura, a los 43.
Tres minutos después, ya en el descuento, el atacante Tressor Moreno
volvió a ingresar con comodidad hasta el área costarricense,
aunque esta vez por la izquierda, y fue derribado por el portero González.
El penalti señalado por el árbitro uruguayo Gustavo Méndez
fue ejecutado por el mismo Moreno, con un remate bloqueado a medias que
no evitó el aumento de las cifras.
El fútbol simple y de un toque de los ticos complicó
por algunos momentos a una Colombia que buscó la réplica
con incursiones de Moreno y Patiño, encargado de mostrar sin muchas
complicaciones las fisuras del sector defensivo costarricense.
A bailar
En el segundo tiempo se produjo un concierto de toques de Colombia que
generó algunas rechiflas del público, un sólo contragolpe
que pasó por los pies de Sequeira y, a partir de los cuarenta,
la andanada ofensiva cafetera que permitió el cómodo
dos a cero.
Un centro sobre los 53 sobró el salto de Henao, que quedó
pagando y obligó a su defensa al esfuerzo máximo, aunque
dos minutos después el guardameta borró su error con un
excelente corte a mano cambiada que impidió la posibilidad del
empate tico.
Los colombianos siguieron, sin embargo, con el control de las acciones,
que decrecieron en intensidad y cayeron en un estado letárgico
que no pudo ser cambiado ni por las olas formadas en las tribunas por
el entusiasta público trujillano.
Sobre el final del encuentro, un tiro del costarricense Solís sirvió
para el lucimiento de Henao, que mostró las grandes dotes que le
ganaron el reconocimiento con el Once Caldas de su país.
Pero la suerte ya estaba tirada y los colombianos se medirán en
semifinales el martes ante Argentina.

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