 |
| Protestas. Varios manifestantes marcharon en
calma. Foto / AP |
(DPA)
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Una tensa calma se vivía ayer en Bolivia, donde a 48 horas del
referendo sobre el gas parecían debilitarse las amenazas de boicot
formuladas por distintas organizaciones opuestas a la histórica
votación.
El Gobierno se mantenía alerta pese a haber disipado los rumores
sobre una supuesta sedición cívico-militar, a la vez que
denunció que grupos políticos tradicionales y sectores radicalizados
buscan acortar el mandato de Carlos Mesa, que concluye en
2007.
En El Alto, próxima a La Paz y de donde salieron en octubre pasado
las movilizaciones que forzaron la salida de ex presidente Gonzalo Sánchez
de Lozada, manifestantes bloquearon por varias horas la vía que
conduce hacia esa localidad.
Las juntas vecinales de El Alto habían convocado a un paro cívico
de 72 horas, en protesta por la realización del referendo convocado
por Mesa como paso previo para la elaboración de una nueva ley
de hidrocarburos.
Sin embargo, el llamado de las agrupaciones de vecinos tuvo una débil
respuesta entre los pobladores de la zona.
Asimismo, en la vecina región de Los Yungas no se registró
el bloqueo de caminos anunciado por los líderes cocaleros, que
fue desacatado por los campesinos.