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Mareros matan cobrador

Rencilla. La víctima no habría pagado “el impuesto” a pandilleros de Olocuilta. El supuesto asesino es de la Mara 18. Un sospechoso más logró escapar del lugar del hecho

Publicada 14 de julio 2004, El Diario de Hoy

Cadáver. El cobrador de la ruta 138, Óscar Antonio Mendoza Ortiz, fue atacado cuando la unidad hacía meta en el centro. Foto EDH/Haydee Chicas

Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El negarse a pagar un impuesto de peaje a las maras pudo ser el móvil del asesinato de un cobrador de la ruta 138, a manos de presuntos pandilleros, en pleno centro capitalino.

La víctima fue identificada como Óscar Antonio Mendoza Ortiz, de 23 años, quien trabajaba en un microbús que hace su recorrido entre San Salvador y Rosario de La Paz, departamento de La Paz.

El hecho se produjo alrededor de las 8:45 de la mañana en la intersección formada por la 2a. Avenida Norte y la 6a. Calle Oriente, en el punto de citada ruta.
Los disparos alertaron al personal de carropatrulla de la Policía Nacional Civil que transitaba por la zona, que logró la captura de un sospechoso.

El sujeto no portaba documentos personales, pero se identificó como Óscar Leonel Berríos Hernández, de 26 años. Éste rechazó la acusación, aunque admitió ser miembro de la Mara 18.

Varios testigos afirmaron que el detenido es el asesino y que era acompañado por un segundo pandillero que escapó sobre la 2a. Avenida Sur, buscando hacia el Norte.

Las pistas

Aunque varios compañeros de la víctima negaron que paguen peaje a las pandillas, la PNC asegura lo contrario.

“La versión que se maneja es que el cobrador se negaba a dar la cuota a los mareros”, dijo un investigador policial.

Agregó que dos declarantes afirman que la víctima y el asesino se conocían y que residían en zonas próximas.
“El homicida es de la hacienda Astorias, de San Luis Talpa y es sicario porque ha matado a dos trabajadores de la ruta A-1, siempre de Olocuilta”, dijo.

Por pandilleros. José Antonio Alemán, de 22 años. Foto EDH/Walter Santos

Añadió que el capturado se reúne con otros pandilleros en Olocuilta, donde planificarían los crímenes contra los transportistas que se resisten a entregarles dinero para transitar por las zonas bajo su control.

“A mí nunca me han exigido dinero”, expresó un motorista de la misma ruta.

Pero la policía sostiene que el mismo problema se produce en las rutas 9, 42 y las de Apopa, en las que los mareros reclaman a diario a los cobradores que les entreguen un dólar por cada unidad.

Ex marero


El propietario del microbús llegó a la escena del crimen.
Rolando Machado afirmó que su empleado perteneció a la Mara Salvatrucha, pero que hacía varios años se había retirado.

“Desconozco el móvil (del crimen). Lo que sé es que hace años anduvo en la MS, pero era una persona regenerada que ya no tomaba ni fumaba. Sólo se dedicaba a su trabajo desde hace unos cinco años”, sostuvo.

Pero un conductor expresó su propia versión. “Presiento que es ajuste de cuentas por problemas amorosos, porque a nosotros nos llueven las mujeres”, dijo.

Otro homicidio en la capital

Supuestos miembros de la Mara 18 ejecutaron ayer a un hombre, en la comunidad El Manguito, situada atrás del centro comercial Feria Rosa, de esta capital.


Óscar L. Berríos
Único capturado niega el crimen
- El detenido acepta ser parte de la Mara 18 y que se dedica a vender agua en el sector.
- Los testigos lo incriminan y señalan que era acompañado por otro pandillero.
- Al capturar a Berríos, la PNC no le encontró ninguna arma.

El asesinado fue reconocido como José Antonio Alemán, de 22 años, (a) El Panter. Le atacaron cuando se disponía a comprar en una tienda del lugar.

Algunas personas que observaron el crimen afirman que dos sujetos que se desplazaban en una bicicleta dispararon contra el joven.

Señalan a dos pandilleros de la MS identificados solamente con sus alias de Macaco y Tony, quienes residen en la comunidad La Fortaleza.

Pero la madre de la víctima se limitó a decir que desconocía que su hijo tuviera problemas con las maras.

“Acababa de estar hablando con él. Estaba oyendo música cristiana. No era marero”, expresó.

Las hipótesis de la policía indican que pudo tratarse de rencillas personales porque Alemán se había separado recientemente de su primera esposa.
También sospechan que los homicidas le confundieron con su hermano mayor, quien sí es pandillero.

La víctima tenía tatuajes en el hombro.
En uno de ellos se lee “Felícita”, como el nombre de su progenitora.
En el otro dice “Kimberly”, que posiblemente alude a su única hija, dijeron las autoridades.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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