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Un siquiatra que se volvió teatrero

Me sentí muy cómodo, con un chaparrón de lluvia que nos tomó por sorpresa, pero el público fue muy cálido.

Publicada 14 de julio 2004, El Diario de Hoy

La medicina y el teatro son sus pasiones. Ambas las expresa en las tablas. Marco Antonio de la Parra, Dramaturgo chileno. Foto EDH

Morena Azucena
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Pregunta: ¿Cómo les trató el público salvadoreño en su primera presentación?

Respuesta: ¡Muy bien! Es una lindísima sala de teatro (Luis Poma), estaba llena, repleta. Fue una función maravillosa, es una obra muy loca. Me sentí muy cómodo, con un chaparrón de lluvia que nos tomó por sorpresa, pero el público fue muy cálido.

P: ¿Qué le ha parecido el festival hasta el momento?

R: Me parece que tienen instalaciones de teatro que deberían de estar mejor. Las agrupaciones son muy buenas, preciosas y tienen la oportunidad de hacer giras porque tienen cerca otros países.

P: Hablemos sobre usted, ¿cómo es que la siquiatría y el teatro van de la mano?

R: Eso tiene una historia. Yo no he renunciado a ninguna de las dos cosas. El teatro lo descubrí en la escuela primaria. Un tío, además, que era español, me llevaba mucho al teatro; mis padres también eran aficionados a éste. Y luego entré a medicina que ha sido una tradición familiar porque mi padre y mi hermano son médicos.

P: ¿Allí conoció a Luis Cohen (actor, siquiatra y sicoanalista)? ¿Cómo han podido trabajar durante tanto tiempo?

R: Es muy fácil trabajar con él. Nos sacamos de aprietos en el escenarios. A veces a uno se le ha olvidado el texto y el otro lo resuelve.

P: Su obra se caracteriza por la irreverencia e ironía. ¿Cómo subsistió durante la dictadura (de Augusto Pinochet)?

R: La censura te irrita. Pero la verdad subsistió (la obra) porque no soportaba a los partidos. Me convertí en una especie de francotirador político.


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