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| La medicina y el teatro son sus pasiones. Ambas
las expresa en las tablas. Marco Antonio de la Parra, Dramaturgo chileno.
Foto EDH |
Morena Azucena
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Pregunta: ¿Cómo les trató el público salvadoreño
en su primera presentación?
Respuesta: ¡Muy bien! Es una lindísima sala de teatro (Luis
Poma), estaba llena, repleta. Fue una función maravillosa, es una
obra muy loca. Me sentí muy cómodo, con un chaparrón
de lluvia que nos tomó por sorpresa, pero el público fue
muy cálido.
P: ¿Qué le ha parecido el festival hasta el momento?
R: Me parece que tienen instalaciones de teatro que deberían de
estar mejor. Las agrupaciones son muy buenas, preciosas y tienen la oportunidad
de hacer giras porque tienen cerca otros países.
P: Hablemos sobre usted, ¿cómo es que la siquiatría
y el teatro van de la mano?
R: Eso tiene una historia. Yo no he renunciado a ninguna de las dos cosas.
El teatro lo descubrí en la escuela primaria. Un tío, además,
que era español, me llevaba mucho al teatro; mis padres también
eran aficionados a éste. Y luego entré a medicina que ha
sido una tradición familiar porque mi padre y mi hermano son médicos.
P: ¿Allí conoció a Luis Cohen (actor, siquiatra
y sicoanalista)? ¿Cómo han podido trabajar durante tanto
tiempo?
R: Es muy fácil trabajar con él. Nos sacamos de aprietos
en el escenarios. A veces a uno se le ha olvidado el texto y el otro lo
resuelve.
P: Su obra se caracteriza por la irreverencia e ironía. ¿Cómo
subsistió durante la dictadura (de Augusto Pinochet)?
R: La censura te irrita. Pero la verdad subsistió (la obra) porque
no soportaba a los partidos. Me convertí en una especie de francotirador
político.

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