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Olimpiadas en documental

Los juegos actuales tienen las mismas trampas que se hacían antes.

Publicada 14 de julio 2004, El Diario de Hoy

En acción. Los actores realizan diferentes batallas para el documental. Algunos periodistas participaron haciendo las veces de los héroes del pasado. Foto AP

DPA
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Silenciosas suben las mujeres los pequeños peldaños que llevan hasta la palestra. El lugar de entrenamiento de los deportistas, ubicado en las alturas de la sagrada Olimpia y rodeado de olivos, pinos y cipreses, es tabú para ellas. De ser descubiertas, podrían hacer frente a serios problemas, incluso a la muerte.

Sin embargo, la curiosidad es más fuerte. Al abrigo de los árboles, observan a los atletas casi desnudos que lanzan jabalinas y discos, tal y como si estuvieran en la competición de competiciones, en los Juegos Olímpicos.

Otros hombres se han refugiado en el agradable frescor de la palestra, donde se entregan a los ejercicios de fuerza, el cuidado del cuerpo o el descanso. Esclavos masajean sus cuerpos con aceite o les acercan agua fresca. Es una escena que podría haberse vivido en la antigua Olimpia hace 2,300 años, pero pertenece al día de hoy.

La serie

“Los héroes de Olimpia” es el nombre de la nueva serie documental de nueve capítulos rodada por la cadena cultural germano-francesa “Arte”, que invirtió 3.65 millones de dólares en una producción compartida con canales de varios países europeos.

La cadena se adentra además en terreno desconocido, pues no se limita a recrear los antiguos Juegos del siglo IV antes de Cristo en su lugar original, sino que los organiza realmente.

El documental pretende, con ayuda de arqueólogos, recrear los antiguos Juegos y su entorno lo más auténticamente posible. La serie se emitirá del 26 de julio al 5 de agosto, apenas unos días antes de que se inauguren los Juegos de Atenas, que se celebran del 13 al 29 del mismo mes.

El programa, dirigido por Philippe Molins y producido por Stephane Milliere y Carole Solive, quiere reconstruir los Juegos Olímpicos desde el mismo principio. Así, el arqueólogo alemán Marcel Schoch, que participa en el rodaje como consejero, considera un absurdo la honorable cita de “lo importante es participar”.

“Sólo la victoria contaba entonces. El segundo o el tercer puesto no interesaban. Pero el vencedor, ése sí era un hombre poderoso, durante toda su vida”, explica.

“Eran en parte verdaderos profesionales. Muchos vivían sólo para el deporte, aunque no recibían ningún dinero”. A los dioses, sólo por ellos se organizaban entonces los Juegos, les parecía bien, además de que recibían suficientes sacrificios.

La acción

En el venerado rectángulo de Olimpia se ponen las cámaras en posición. En breve se filmará la ceremonia de inauguración: vestidas de blanco, las sacerdotisas de Demeter, la diosa de las cosechas y la fertilidad; de rojo, los hellanodicos (los jueces), y al lado, las trompetas. Los invitados de honor y alrededor de 30 competidores hacen su aparición.

Cientos de entusiasmados espectadores, la mayoría turistas, deben ser mantenidos a distancia.

Philippe Molins mira a su alrededor. Allí refleja aún el flash de una cámara. Y aquí todavía hay uno que tiene puestas unas gafas. El bolso de la señora de la izquierda tiene también que desaparecer, naturalmente.

“¡Por favor, escondan los objetos modernos!”. Levántense. Celebren. Siéntense. Antes de que la actividad deportiva empiece realmente, los espectadores ya están exhaustos.

Finalmente la cosa se pone seria y la primera competición comienza. La carrera de 600 pies (192 metros) es algo digno de verse. Los atletas esprintan en dirección a la estatua de Zeus y recuerdan realmente a las antiguas figuras de los frescos y frisos griegos.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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