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Un cumpleaños peculiar

Se movía lenta, pero cadenciosa, quizá un poco torpe, pero con ritmo, con mucho ritmo, con calidad.

Publicada 04 de julio 2004, El Diario de Hoy

Por Lito Moltalvo
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

No había duda que el tiempo había dejado la huella en aquellos cuerpos, pero no ha podido quitar el amor por la música y más que todo el arte de mover el cuerpo al ritmo de la misma. A esto se le llama baile.

El humano baila, casi desde que nace y deja de hacerlo cuando se muere. No había duda que era un cumpleaños peculiar, había música de marimba, bebidas, almuerzo y un pastel gigantesco.

Una sola vela que representaba un buen numero de años, porque era imposible poner todas las velas que además de no caber, podría provocar un incendio.

Pero ¿por qué era un cumpleaños peculiar? Bueno... para empezar la suma de los años de los que ahí nos encontrábamos superaba varios milenios, contando los míos, que era uno de los más bisoños de los participantes convocados.

Don Julio era el homenajeado y bailó con su madre de más de noventa años al ritmo de la marimba Ecos del Pacífico de Salcuatitán.

Los niños son el futuro de la patria, pero los ancianos son la dicha de la misma, ya que no muchos seres humanos tienen la dicha de llegar a la vejez y mueren prematuramente y si no lean los diarios y vean la tele, ¡no mejor no!

Don Julio, un hombre moreno de tez y Moreno de apellido, tiene, ha tenido y creo que seguirá teniendo un amor especial por aquellos que han logrado llegar a la tercera edad, también llamada edad de oro.

Quizá, había más mujeres, o tal vez a las mujeres les gusta más bailar y a los hombres ver bailar, pero a la hora que sonaba la marimba, con sus teclas de madera y su dulce sinfonía, si no había suficientes hombres, las ancianas bailaban entre ellas mismas, pero de que bailaban, bailaban.

Pero ¿que tiene que ver el cumpleaños de don Julio Moreno y los ancianos, o los compañeros de edad adulta o de la tercera como le llaman algunos, o más bien los dichosos seres humanos de la edad de oro?

Pues don Julio es una persona que se dedica a ayudar a los que han llegado a esas alturas de la vida, lo hace de una manera completamente anónima, lo mismo sus cheros que le ayudan.

Muy poca gente lo sabe y los que tenemos la dicha de compartir la obra de este hombre nos llenamos de dicha y de orgullo no sólo de conocerlo, sino de estar incorporados en la lista de sus amigos, aunque yo como nuevo del grupo tan sólo llego a la categoría de conocido.

Lo simpático de este caso tan peculiar, es que don Julio no tiene un ancianato, o una casa o asilo donde alojar a aquellos que han llegado bien lejos en el camino de la vida, sin una pensión y hasta sin un pariente que vele por ellos, no. La técnica de don Julio es diferente.

Los ancianos que este buen señor protege viven en sus casas, con amigos y parientes, pero don Julio, como si fuera una AFP o el Seguro Social o INPEP, les pasa una pequeña pensión, les ayuda con medicina, les consigue alguna cama, ropa, medicina y otras necesidades, que son muchas, pero que mitiga hasta donde alcanza la cobija a estos hombres y mujeres, gloria de décadas pasadas.

Para jubilarse con don Julio no se necesitan papeles, ni cuentas, con sólo ser anciano desprotegido es suficiente.

Pero no termina ahí la labor de don Julio Moreno, una vez al mes hace una reunión con los que todavía pueden asistir y bailan, juegan, se divierten, ríen y lloran, pues lo peor que les puede pasar a los que llegan a la vejez, es sentirse solos y don Julio les sirve de compañía, les escucha sus penas, como también sus anécdotas, porque los mayores quieren ser escuchados, que sus experiencias sean tomadas en cuenta, que tienen valor a pesar de la artritis, el Parkinson o el Alzhaimer.

Al Papa se le escucha a pesar de la edad, y nadie le dice “viejo”, también estos ancianos deben ser escuchados.

Y... la obra de don Julio se proyecta hasta el desconocido más allá, pues a aquellos que no tienen quien los entierre, don Julio lo hace cariñosamente, y los acompaña hasta su última morada en una bonita caja de palo.

Yo no sé si hasta les hace novenario y los va a visitar, pero de lo que si estoy seguro es que don Julio se saca de su bolsa lo que estas personas necesitan.

Aunque les voy a decir, que lo que don Julio no sabe, y esto es secreto entre ustedes y yo, es que entre más se saca de la bolsa derecha, Dios más le mete por la izquierda, o al revés por aquello de ideologías.


Lo que don Julio no sabe, y esto es secreto entre ustedes y yo, es que entre más se saca de la bolsa derecha, Dios más le mete por la izquierda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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