Nathalie Villaroel
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Tal vez el jamás vuelva a sentir lo que es pararse sobre sus
piernas. Hace quince días, José Enrique Contreras Sánchez
conducía su taxi en las inmediaciones del Condominio Centenario,
en la capital, y un hombre le hizo parada.
El sujeto le pidió que le llevara a la zona marginal de la Colonia
Escalón, eran las 12:30 a.m., hora de ir a descansar, sin embargo,
decidió hacer una última carrera.
Al llegar a su destino, el pasajero le preguntó cuanto era lo que
le debía. El taxista dijo el precio y el individuo entró
a su vivienda, supuestamente por el dinero, pero salió del lugar
portando una pequeña caja entre sus manos, sacó de ella
una pistola y sin mediar palabra, como pago, le disparó a José
Enrique a quemarropa.
El taxista huyó herido. Casi inconsciente, logró avanzar
aproximadamente 200 metros del lugar del ataque y se detuvo al chocar
contra el portón de una casa cercana a la Plaza Brasil, donde fue
auxiliado por personas de la comunidad marginal cercana que llamaron al
Sistema de Emergencias 911.
Las lesiones
Amaneció en la sala de observación del Hospital Rosales,
con una herida en el cuello y otra rasgadura en la pierna y una más
en su columna vertebral que es la causante de su inmovilidad, pero dándole
gracias a Dios de estar vivo.
Contreras posiblemente no vuelva a caminar, pero su fe en Dios le permite
decir: espero volver a ser el mismo de antes y trabajar. Sin
embargo, en este momento ni siquiera es capaz de sentarse.
Se sospecha que el agresor es miembro de alguna pandilla. Yo estaba
trabajando, yo estoy consciente que siempre se corren riesgos en este
oficio pero es injusto que me haya atacado. Yo lo llevaba a su casa, eso
es todo, contó el taxista.
El necesitará eventualmente de una silla de ruedas especial, eléctrica
ya que la cuadriplejía no le permite mover los brazos para movilizarse
con ellos. Su esposa e hija pequeña dependían de sus ingresos
económicos para vivir, por eso enfrentan en estos momentos una
situación económica difícil.
Si uste desea colaborar con esta familia víctima de la delincuencia
que azota el país, comuníquese a los teléfonos: 276-1001,
847-1284 o 885-4138.