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| Experiencia. El boliviano Jack Trigo habló
sobre su experiencia en la Superintendencia de Bancos del país
suramericano. Foto EDH |
Pablo
Balcáceres
El
Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Los
expertos en microfinanzas han hablado: hay que crear un sistema que regule
todas las operaciones de microcrédito por encima de las instituciones.
La concepción de un sistema para este sector financiero debe contemplar
tanto al sector privado como a las cooperativas de ahorro y crédito
y a las entidades de naturaleza pública que pretendan incursionar
en el rubro.
Así lo expresó ayer el boliviano Jack Trigo, durante la
segunda jornada de la Conferencia Centroamericana de Microfinanzas, celebrada
desde el miércoles en nuestro país y que culminará
hoy. en un hotel de la capital.
De acuerdo con Trigo, ex Superintendente de Bancos de Bolivia, país
con amplia experiencia en el tema, una legislación especial debe
evitar el control de los intereses. Además, necesita dejar claro
que el ingreso de la banca estatal no debe distorsionar al
mercado con tasas subsidiadas.
Las tasas de interés en las operaciones de microcrédito
debe ser altas, por los costos que se tienen: se prestan bajos montos
y se verifica la capacidad de pago del cliente que no lleva sus balances
contables, como sucede en la gran banca, explicó.
No obstante, Trigo advirtió que tampoco se trata de crear una normativa
laxa.
Hay bancos tradicionales donde un solo crédito representa
el 20 ó 50% de su capital; el límite en las microfinancieras
es de 1% cuando no hay garantía y de 3% en el caso de que sí
haya respaldo. Esto posibilita menores riesgos y mayor cobertura.
Expansión
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| Paneles. Entidades monetarias evaluaron la cooperación.
Foto EDH |
Pero el crecimiento de la industria no se limita al marco normativo.
Las alianzas son estratégicas. Sólo así se puede
llegar a lugares con poca densidad poblacional, creando economías
de escala, afirmó Trigo.
En este punto lo apoyó Carlos Danel, director general de la microfinanciera
mexicana Compartamos: Hay que crear un sistema financiero popular
que potencie el crecimiento de la economía.
Pero la expansión de estas empresas debe además ser controlada
y no caer en la tentación de ampliarse aceleradamente motivadas
por la alta demanda microcrediticia.
Agregó que, como ya ocurrió en México, los gobiernos
de Centroamérica están ponderando cada vez mejor el papel
de las micro y pequeñas empresas como generadoras de empleo.
Consultado al respecto, el presidente de la Asociación Salvadoreña
de Organizaciones de Microfinanzas (Asomi), Luis Castillo, consideró
que en el país aún son incipientes las alianzas para mejorar
el acceso crediticio y reformar la ley.
Informó que apenas ayer los directivos de Asomi sostuvieron su
primera reunión de lobby con el Superintendente del
Sistema Financiero, Armando Montenegro, con miras a pedir la revisión
de los marcos normativos.
Detalló además que para el próximo lunes se reunirán
con la vicepresidenta de la República, Ana Vilma de Escobar, para
establecer la Mesa de la Microempresa.
BCIE desembolsa medio millón
- El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)
otorgó ayer un préstamo por $570 mil a la Red Centroamericana
de Microfinanzas (Redcamif).
- El convenio servirá para mejorar los aspectos técnicos
y financieros de la red, así como para fortalecer el desarrollo
de las microfinanzas en Centroamérica.
- El acuerdo estará vigente durante tres años, con posibilidades
de ser renovado al final de dicho período.
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Créditos sólo
para mujeres de Atitlán
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Entre el ambiente
sobrio y solemne de los empresarios, ataviados con sus sacos, resaltan
dos coloridas personalidades en la Segunda Cumbre Centroamericana
de Finanzas.
Se trata de las guatemaltecas Norma Baján y Vicenta Chavajay,
quienes pregonan un claro mensaje: las mujeres y los grupos indígenas
son actores claves para el desarrollo.
Ambas representan a la organización no gubernamental estadodunidense
Puentes de Amistad, que trabaja en zonas de relevancia turística
para Guatemala, como los pueblos aledaños al Lago de Atitlán,
entre los que se encuentra Panajachel.
El proyecto está conformado por personas de las etnias: maya
quiché, tzutujiles y kakchiqueles.
Sólo mujeres
Nuestras clientas son 100% mujeres que se dedican a elaborar
artesanías, tejidos; a la crianza de animales o la agricultura,
destaca Baján.
Y es que en Guatemala, agregó Chavajay, existen pocas oportunidades
para las mujeres, en especial para cuando no tienen garantías
para los créditos. En cinco años, Puentes de Amistad
ha atendido a 3 mil 500.
Las cantidades que prestan oscilan en los $100 como promedio, aunque
se pueden optar a préstamos de $40. |

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