Burla. Cuando los desórdenes cesaron,
los vendedores arrancaron el rótulo que indicaba que esa era
un zona recuperada. Lo pasearon como un trofeo de guerra.
Foto: EDH/Dougla Urquilla
A la hora de los desórdenes,
la alcaldía capitalina quedó desierta. El
edil, Carlos Rivas Zamora, salió a toda prisa junto
a la gerente general, Carolina Recinos.