elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Prioridad
Una auditoría administrativa

La auditoría administrativa implica un proceso ordenado con un enfoque eminentemente administrativo, constituye, para la administración de toda organización empresarial, una valiosa ayuda en la planificación

Publicada 02 de julio 2004, El Diario de Hoy

Ricardo Mauricio Menesses*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

En el desarrollo del saber humano, especialmente en lo que concierne a las ciencias administrativas, encontramos herramientas que deben utilizar los integrantes del nuevo gabinete para definir una plataforma realista sobre la que basarán sus actividades en forma inteligente y efectiva, con el verdadero propósito de favorecer a la población de nuestro gran país.

En efecto, la auditoría administrativa u operativa es la herramienta indispensable que debe implementar cada nuevo funcionario, para que desde el inicio su trabajo sea productivo.

En este marco referente, es bueno que analicemos algo sobre ella: “auditoría administrativa es el examen completo y constructivo de la estructura organizativa de una empresa, institución o departamento gubernamental, o de cualquier otra entidad, y de sus métodos de control, medios de operación y empleo de sus recursos humanos y materiales. También es el examen metódico y ordenado de los objetivos de la institución, de su estructura orgánica y de la utilización del recurso humano, a fin de informar sobre los hechos investigados.

Observemos con detenimiento el contenido de los conceptos anteriores y enterémonos o refresquemos nuestros conocimientos con relación a que una auditoría administrativa, conlleva un análisis de los factores o elementos básicos de toda organización empresarial como son: Los objetivos, la estructura organizativa y las funciones del recurso humano. Los recursos materiales y los resultados de las operaciones.

Entonces, involucra a toda la empresa o institución, pues se refiere a todos sus elementos y herramientas básicas de organización y funcionamiento.

Consecuentemente no podemos más que aceptarla como una necesidad impostergable en una empresa, ya sea pública, privada o mixta, que tenga algún tipo de problema administrativo. En este marco los funcionarios deberán conocer la organización y funcionamiento de su institución, para detectar problemas y resolverlos.

Descubrir deficiencias y fallas en el control de las operaciones, para superarlas. Evaluar la efectividad de los procedimientos administrativos, para mejorarlos. Conocer las funciones y la estructura de su personal para reorganizarlo adecuadamente. Saber si están cumpliendo los objetivos derivados del plan y si se están implementando adecuadamente en una organización apropiada. Mejorar todas las operaciones una vez conocidas sus fallas internas. En general impulsar una administración para lograr mejores resultados.

La auditoría administrativa implica un proceso ordenado con un enfoque eminentemente administrativo, constituye, para la administración de toda organización empresarial, una valiosa ayuda en la planificación, organización, dirección y control de las actividades a desarrollar en un período determinado, por cuanto permite detectar deficiencias, desperdicios, desorden, controles inadecuados, liderazgos sin finalidad, fricciones entre ejecutivos, descuidos, errores, desfalcos, etc., indicadores elocuentes de una mala administración.

En tal contexto la auditoría administrativa permitirá a los nuevos funcionarios conocer si el ministerio, la institución, o la entidad que administrarán se encuentran dentro del proceso de acciones exitosas o no. Si dispone del personal adecuado en todas sus áreas o no. Si su ejecución presupuestaria es efectiva o no. Si su organización actual responde a su plan de desarrollo de acuerdo con el plan de gobierno o no. Si el costo de su trabajo es consecuente con el beneficio a generar para la población, etc.

Todo ello servirá para transformarla, fusionarla o hacerla desaparecer.
Ahora bien, todo funcionario-líder-gerente debe comprender que su institución carece de perfección, y si no está alcanzando los objetivos deseados es porque existen fallas de diferente naturaleza, que frenan su desarrollo, y si no se detiene a examinar su organización administrativa, esos males pueden llevarlo a un rotundo fracaso que en último caso lo señalaría como incapaz o incompetente.

Por esto se debe hacer una auditoría administrativa, como punto de arranque de los funcionarios del nuevo gabinete. Lamentablemente hay casos en donde nada o poco se puede ejecutar en tal sentido, y es entonces donde comienza la paralización del desarrollo económico de una nación.
Dejamos estas ideas a la consideración de los nuevos funcionarios y, desde luego, para el Presidente Tony Saca.

*Lic. en Administración de Empresas.


elsalvador.com WWW