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Tenacidad. El fabricante ha hecho una gran variedad de artículos
personales. Foto: EDH
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Lorena Baires
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Don Rubén Ortíz es un talabartero empírico que
con esfuerzo ha marcado un terreno que considera difícil, debido
a la competencia con los productos chinos. Desde hace 25 años se
dedica a fabricar bolsos para damas, billeteras para caballeros y cinchos
para ambos sexos.
Su tono de voz se vuelve nostálgico cuando recuerda que en 1973
tuvo que emigrar de Sensuntepeque para buscar un mejor empleo. Eleva su
mirada al cielo y reflexiona: pero no me arrepiento de la decisión
porque mi vida ha cambiado y ahora soy un hombre próspero.
Gracias a las tareas y consejos de un tío, Rubén logró
dominar a la perfección todo el proceso para convertir el cuero
de un animal en una preciosa cartera. Afirma que al principio no fue nada
fácil, pues tratar el cuero es un trabajo complicado y un poco
largo, pero los resultados compensaban las horas de labores que invertía.
Con un poco de temor, pero con mucho entusiasmo, decidió emprender
un camino propio. Montó su taller con pocos recursos y comenzó
a producir artículos para las esposas de amigos y para los clientes
que consiguió, mientras era aprendiz con su familiar.
Patrimonio
A los pocos años se enamoró de la que hoy es su esposa,
Daisy Carranza de Ortíz, y juntos fortalecieron la pequeña
empresa. Ambos se vuelven a ver con miradas de complicidad, pero pronto
les brota una sonrisa cuando observan los productos terminados en una
pequeña sala de exhibición de su taller.
Unos meses después de la boda, cuando consideraron que el negocio
ya había tomado un rumbo, viajaron a México para aprender
nuevas técnicas y se suscribieron a un catálogo italiano
de carteras para mujer.
De ese muestrario, copiaron cientos de ideas que combinaron con los gustos
personales de varias clientes. De ese modo, la creatividad de ambos se
convirtió en la marca de calidad que ahora gozan. Sus principales
clientes son los almacenes por departamentos, además de los viejos
conocidos que hicieron en el camino para fortalecer el negocio.
El taller que tienen en la actualidad está en la final de la 25
avenida Sur, Calle Central, pasaje F, No. 211, de la Colonia San Juan,
en San Salvador. Allí disponen de una pequeña sala de muestras,
donde los clientes encuentran los principales estilos que están
de moda.
Ahora, con el paso de los años, don Rubén eleva las manos
y agradece a Dios por haberle dado las oportunidades que necesitaba. También
doy gracias a todos los amigos que creyeron en mi, al comprar mi trabajo.
También a mi familia, que me dio fuerzas para crear el futuro que
hoy disfrutamos, finalizó.
Perfil
Rubén Mariano Ortíz emigró de Sensuntepeque en 1973.
Aprendió el oficio de hacer carteras y cinchos con un tío.
Años después conoció a su esposa y ambos iniciaron
el negocio. Ahora, la empresa se ha convertido en uno de los principales
proveedores de varios almacenes de prestigio del país. Preparan
un catálogo virtual para enviarlo a Estados Unidos.