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| El poeta. Rubén Darío escribió
varios libros de poesía. Foto EDH |
Adda Montalvo
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Los cuadernitos de notas de su abuelita Leticia son todo un tesoro para
su nieto, Ricardo Valdivieso.
Él sabe que tanto el diario con cerrojo y la libreta de color rojo
son reliquias centenarias que encierran muchos recuerdos familiares.
Eso, sumado al orgullo que le provoca que en algunas de sus páginas
existen unos manuscritos muy valiosos para la literatura centroamericana:
son poemas dedicados a mi abuelita Leticia, cuenta el fundador
del partido ARENA.
La abuela Leticia no dejó ningún escrito que diera detalles
de aquel caballeroso obsequio de Darío. La familia Valdivieso,
sin embargo, lo convirtió en un legado histórico que ha
pasado de generación en generación.
Un regalo elegante
Según los cálculos de la familia, todo debió haber
sucedido en el San Salvador de 1889 y 1890. Por aquel entonces, el Presidente
del país era el general Francisco Menéndez, padre de Leticia
y bisabuelo de Valdivieso.
Félix Rubén Darío Sarmiento (1897-1916) era amigo
del mandatario. Y como tal, era normal que le obsequiara poemas y pensamientos
en ocasión de cumpleaños, santos u otras celebraciones de
la familia del Ejecutivo.
Leticia como todas las señoritas de sociedad de esa época
tenía unos pequeños cuadernos de autógrafos donde
importantes personalidades de la época dejaban plasmados sus pensamientos.
Por el año de 1889 Rubén Darío estuvo de visita en
el país y tomó un tiempo para dedicarle unos poemas a la
joven, que para ese tiempo permanecía soltera.
Una de las creaciones ofrecidas la tituló Leticia, de fecha 26
de junio de 1889 y el otro, Alegría, del 11 de marzo de 1890.
El primer poema asegura Valdivieso está dedicado
a un señorita linda, donde se resalta la impresión que le
causó al autor: tú, la apacible/ así, tú,
la adorable vencedora, es un extracto del manuscrito.
En Alegría, el poeta dedica su obra al sol, rey rubio
y describe la alegría que emana la Naturaleza.
El historiador Carlos Cañas Dinarte sostiene que estos manuscritos
son un importante patrimonio dariano en manos privadas con un gran
valor para la historia tanto de El Salvador y Nicaragua.
El nicaragüense fue el poeta que inició el movimiento modernista
en literatura (textos que se inclinan por la musicalidad verbal).
Aunque ambas creaciones han sido publicadas, los cuadernos de Leticia
Menéndez de Valdivieso contienen otros tesoros escritos a mano
de Darío, Alberto Masferrer y el poeta Vicente Acosta.
Ricardo Valdivieso valora muchísimo estos documentos, no sólo
porque fueron dedicados a su abuela, cuyo nombre bautiza el hotel de la
familia en Apaneca, sino porque Rubén Darío fue una
persona que puso en Alto a América Latina.
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| La firma. La tercera
página de Leticia está fechada junio 26 de 1889. Y tiene
la firma clásica de Rubén Darío. |
Manuscrito. El poema
Leticia tiene varias versiones. Aquí se lee al
inicio: Yo quiero aquí escribir... |
Dos documentos. Uno
tiene tapa café y el otro una tapa roja de tela. Con más
de cien años están bien conservados. |