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Los cuadernos de doña leticia

Entre los tesoros de la familia Valdivieso hay manuscritos del poeta nicaragüense Rubén Darío de más de cien años.

Publicada 30 de junio 2004, El Diario de Hoy

El poeta. Rubén Darío escribió varios libros de poesía. Foto EDH

Adda Montalvo
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Los cuadernitos de notas de su abuelita Leticia son todo un tesoro para su nieto, Ricardo Valdivieso.

Él sabe que tanto el diario con cerrojo y la libreta de color rojo son reliquias centenarias que encierran muchos recuerdos familiares.

Eso, sumado al orgullo que le provoca que en algunas de sus páginas existen unos manuscritos muy valiosos para la literatura centroamericana: “son poemas dedicados a mi abuelita Leticia”, cuenta el fundador del partido ARENA.

La abuela Leticia no dejó ningún escrito que diera detalles de aquel caballeroso obsequio de Darío. La familia Valdivieso, sin embargo, lo convirtió en un legado histórico que ha pasado de generación en generación.

Un regalo elegante

Según los cálculos de la familia, todo debió haber sucedido en el San Salvador de 1889 y 1890. Por aquel entonces, el Presidente del país era el general Francisco Menéndez, padre de Leticia y bisabuelo de Valdivieso.

Félix Rubén Darío Sarmiento (1897-1916) era amigo del mandatario. Y como tal, era normal que le obsequiara poemas y pensamientos en ocasión de cumpleaños, santos u otras celebraciones de la familia del Ejecutivo.

Leticia –como todas las señoritas de sociedad de esa época– tenía unos pequeños cuadernos de autógrafos donde importantes personalidades de la época dejaban plasmados sus pensamientos.

Por el año de 1889 Rubén Darío estuvo de visita en el país y tomó un tiempo para dedicarle unos poemas a la joven, que para ese tiempo permanecía soltera.

Una de las creaciones ofrecidas la tituló Leticia, de fecha 26 de junio de 1889 y el otro, Alegría, del 11 de marzo de 1890.

El primer poema –asegura Valdivieso– está dedicado a un señorita linda, donde se resalta la impresión que le causó al autor: “tú, la apacible/ así, tú, la adorable vencedora”, es un extracto del manuscrito.

En Alegría, el poeta dedica su obra al “sol, rey rubio” y describe la alegría que emana la Naturaleza.

El historiador Carlos Cañas Dinarte sostiene que estos manuscritos “son un importante patrimonio dariano en manos privadas con un gran valor para la historia tanto de El Salvador y Nicaragua”.

El nicaragüense fue el poeta que inició el movimiento modernista en literatura (textos que se inclinan por la musicalidad verbal).

Aunque ambas creaciones han sido publicadas, los cuadernos de Leticia Menéndez de Valdivieso contienen otros tesoros escritos a mano de Darío, Alberto Masferrer y el poeta Vicente Acosta.

Ricardo Valdivieso valora muchísimo estos documentos, no sólo porque fueron dedicados a su abuela, cuyo nombre bautiza el hotel de la familia en Apaneca, sino “porque Rubén Darío fue una persona que puso en Alto a América Latina”.

La firma. La tercera página de Leticia está fechada junio 26 de 1889. Y tiene la firma clásica de Rubén Darío. Manuscrito. El poema “Leticia” tiene varias versiones. Aquí se lee al inicio: “Yo quiero aquí escribir...” Dos documentos. Uno tiene tapa café y el otro una tapa roja de tela. Con más de cien años están bien conservados.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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