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La OEA y la China Continental

Insistimos en nuestra pretensión de permitir que la República de China en Taiwán, una nación con la cual nos identificamos en nuestros principios, participe como Observador Permanente de la OEA

Publicada 30 de junio 2004, El Diario de Hoy

César Edgardo Martínez Flores*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

En la recién finalizada Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Quito, Ecuador, nuestro cónclave hemisférico dio la bienvenida al observador permanente número sesenta de nuestra organización.

Tras una serie de intensos debates en la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos de la OEA, días antes de la Asamblea General, la República Popular de China recibió el aval de los 34 estados miembros de la OEA para ingresar como observador permanente, no sin antes debatirse también ampliamente el ingreso de la República de China en Taiwán en igualdad de condiciones.

Desde un primer momento, la posición de El Salvador fue clara y sin lugar a ambigüedades: No nos oponemos al ingreso de la República Popular de China como observador permanente, pero queremos el mismo tratamiento para que la República de China en Taiwán sea reconocida y aceptada como observador permanente de la OEA.

El Salvador está convencido de que una de las áreas que más fortalece a nuestra organización hemisférica como ente regional es su carácter incluyente y no excluyente, y es precisamente ese carácter el que nos ha permitido acoger a sesenta naciones de las más diversas regiones del mundo y nos permitirá continuar acogiendo a todas aquellas naciones que manifiesten su deseo de conocer y compartir los avances democráticos en nuestro continente.

Esa visión amplia y profundamente democrática, en donde se permite un abanico de posiciones ideológicas, nos permite interactuar con los diversos observadores permanentes, enriquecer nuestro diálogo político y acercar posiciones en torno a los grandes temas de nuestra agenda regional y mundial.

Reconocemos que para alcanzar los valores supremos que inspiraron la creación de la OEA, tales como ofrecer al hombre una tierra de libertad y el ámbito favorable para el desarrollo de su personalidad, el diálogo es una condición indispensable y que en ese diálogo no cabe la excepción para ningún observador extrarregional. Todos son bienvenidos, aun aquellos con los cuales podamos identificar algunas diferencias.

Es una señal en la dirección correcta que la República Popular de China busque foros democráticos para ingresar como observador. Eso habla muy bien del impacto de la democracia aun en regímenes totalitarios y vislumbra una esperanza de cambio en esa nación.

Entendemos el gesto como el compromiso de una nación de observar y dejarse observar en sus avances hacia la democratización plena y el irrestricto respeto a los derechos y garantías individuales de todos sus habitantes, así como a la convivencia armónica en el concierto universal de naciones.

Estamos seguros de que al igual que el resto de observadores, el nuevo miembro se involucrará activamente para fortalecer los diferentes programas y proyectos de la organización en temas vinculados a la preservación de la paz, la promoción de la democracia, la seguridad y el desarrollo en general, y esperamos que eso mismo haga al interior de su país y con su pueblo.

Pero es importante que China Continental entienda que su interés de involucrarse cada vez más con naciones democráticas como las nuestras no disminuirá en lo absoluto que las naciones centroamericanas, y en especial El Salvador, insistamos en nuestra pretensión de permitir que la República de China en Taiwán, una nación con la cual nos identificamos plenamente en nuestros principios, participe como Observador Permanente de la OEA, tal como lo mencionó el canciller Francisco Laínez en su discurso ante el plenario de la Asamblea General en Quito.

Insistiremos porque los salvadoreños estamos totalmente convencidos de que en democracia todos, absolutamente todos, cuentan, aun aquellos con quienes tengamos diferencias. Porque estamos convencidos de que la experiencia democrática de los observadores, de respeto a un sistema de libertades individuales y económicas y de avance en la búsqueda del desarrollo, enriquecerá profundamente los debates de nuestra organización.

*Director General de Política Exterior, Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador

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