Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
Desde niño acostumbré a escribir cosas breves en el aire,
cuando me encontraba solo. Esa rara costumbre me acompañó
para toda la vida. Era una manera de anotar formas y pensamientos en el
lienzo perdido de la nada.
Y no sé hasta hoy si todo lo que he escrito entre novelas,
cuentos o crónicas de la vida fue lo mismo que escribir en
el aire. O a lo mejor habrá dejado huella en el corazón
y la mente de quienes han leído mi diario de la nada y de la existencia
misma.
Más que con la cabeza siempre he intentado escribir con el corazón.
Versos, metáforas, conceptos o imágenes que tuvieran vida;
que no fueran estériles juegos de palabras, retórica o simple
artificio y florilegio verbal. Porque todo poeta o escritor que no escribe
con su alma la esencia misma de las cosas y de la realidad, se convierte
con el tiempo en una monstruosa máquina de hacer versos o prosa
insensible.
Lo más asombroso es que en una oportunidad encontré a un
loco que también escribía en el aire. Me pregunté
cuán absurdo como aquel hombre de la irrealidad éramos
los poetas y escritores idealistas, tratando de alcanzar las estrellas
con la mano o de escribir sueños perdidos en el aire. Lo mismo
que hacen los enamorados cuando escriben en la playa el nombre del amor
que borrará la arena...
Día a Día
La Internet
A Internet, lo venimos diciendo desde hace varios años, básicamente
existe en las sociedades libres, siendo a la vez una suprema manifestación
de la libertad para comunicarse.
En los países totalitarios y en las dictaduras, el acceso a Internet
está regulado, dejando fuera a la mayoría de pobladores.
En Cuba se necesita un permiso del régimen para entrar en la red,
además de que su precio, sobre los cincuenta dólares, está
muy por encima del salario del cubano medio, que es de veinte dólares
por mes.
En China existen, asimismo, toda clase de restricciones, como en Irán.
Y en los países islámicos el acceso está restringido
a la red árabe, que filtra, censura, elimina y limita los contenidos
y las comunicaciones.