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La nota del día
A Dios gracias hay microcrédito

El sistema ayuda pero también, lo que es importantísimo, educa y abre nuevos derroteros a la gente

Publicada 30 de junio 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Doscientos dólares es el promedio de los créditos que otorgan las entidades de microfinanzas, lo que constituye un importante, y con frecuencia decisivo, apoyo para las pequeñas y las microempresas del país. Se nos dice que en Centro-América existe un déficit de dos millones y medio de microcréditos, de los cuales medio millón corresponde a El Salvador.

El microcrédito es la respuesta a las necesidades de consolidación y crecimiento de los pequeños empresarios, que hasta la fecha, en parte por desconocimiento, han dependido de usureros y extorsionistas. Los préstamos al veinte por ciento mensual son “la regla”. Se dan casos en que las pobres víctimas de los usureros pagan hasta dos mil por ciento en un año. Cuando el deudor se atrasa, con frecuencia queda encadenado por mucho tiempo al prestamista, al que regularmente le paga intereses y minúsculos aportes al capital.

Cómo organizar el microcrédito, fortalecer a la banca y las instituciones especializadas en ese rubro, y hablar del futuro, son los temas de la Segunda Cumbre Centroamericana de Microfinanzas que se inaugura hoy. Les deseamos éxito en su esfuerzo y un avance muy rápido en los propósitos que tienen: abaratar el microcrédito, incrementar los capitales y elevar la responsabilidad y capacidad de los usuarios.

Se nos dice que a medida que respondan los beneficiarios y crezcan las carteras de las instituciones, podrán bajar los costos y reducirse los intereses que se cobran. Cuando inició el sistema, las tasas rondaban alrededor del 120% anual; en la actualidad las tasas son de un treinta por ciento y se tiene la esperanza de que en el futuro, se acerquen a las tasas prevalecientes en el sistema financiero. Los intereses que se pagan por las tarjetas de crédito son similares, pues es también similar un crédito al otro en el promedio del préstamo.

Se apoya y se educa a la gente


Idealmente, a medida que se vayan extendiendo las oficinas y tramitadores de los microcréditos, disminuirá la incidencia de la usura. Debemos saber que la usura es una forma de esclavitud, pues los deudores trabajan hasta un cincuenta por ciento de su tiempo para pagar a los usureros, que además recurren a la violencia, y en ocasiones al homicidio, para cobrarse.

La célebre novela Crimen y Castigo, de Dostoievski, parte del asesinato de una usurera, historia que lleva a un profundo estudio de la moral y la conciencia. Piénsese que durante toda la Edad Media el asunto de los intereses embrollaba a los moralistas como ahora confunde a los comunistas, incapaces de entender que el uso del dinero tiene un precio muy legítimo.

El microcrédito apareció en El Salvador en los años previos a la década de la demencia; funcionaba la Federación de Cajas de Crédito, y la Banca de la Familia de Luis Escalante. El ataque armado en combinación con la estatización de los bancos nos hizo retroceder más de una generación; ha sido con mucho trabajo que hemos superado los salvadoreños la ruina del sistema financiero.

Son innumerables las historias de éxito del microcrédito: vendedoras que escapan de la usura, pequeños talleres que se tecnifican, negocios que se fundan, familias que se organizan como productores. El sistema ayuda pero también, lo que es importantísimo, educa y abre nuevos derroteros a la gente.


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