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| Temor. Angélica Rodríguez nunca
denunció a su compañero de vida ante la policía.
Foto EDH |
Abbey Alvarenga
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cuando en un arranque de ira Francisco Jesús Molina Villalta,
de 37 años, golpeó con un martillo a su mujer, no pensó
que le costaría la vida a ella, que dejaría una huella permanente
en sus hijos y que todo le costaría 40 años de cárcel.
Todo comenzó con una pelea de las tantas que resonaban en los alrededores
de la vivienda en la lotificación San José La Vega de San
José Villanueva.
En el vecindario se conocían los constantes abusos de los que era
víctima Angélica Rodríguez, de 34 años. Su
marido llegaba ebrio y comenzaba a discutir y a golpearla.
No pasa nada
Incluso la policía conocía la situación que vivía
la familia. Constantemente los vecinos llamaban, alertando a las autoridades
sobre los abusos.
Inmediatamente los agentes llegaban y presenciaban la misma escena: la
señora de la casa los atendía, tenía sus ojos llorosos
y evidentes golpes en el rostro.
Según los policías, ella se limitaba a decir que no
pasaba nada, les tranquilizaba y los despachaba.
Pero en la tarde lluviosa del 5 de octubre de 2002, Molina Villalta regresaba
de la cantina en donde trabajaba, ebrio como era lo usual.
Al llegar a su casa inició una discusión con su esposa,
misma que continuó en pelea.
El hombre gritaba y reclamaba a su mujer sobre una supuesta infidelidad
de su parte. Estaba convencido que ella lo engañaba.
Según el relato de Carlitos, de siete años,
uno de los hijos de la pareja, su padre empezó a golpear a la mujer
con un machete. Uno de esos golpes le hirió la espalda.
Los gritos y los llantos de los niños se escucharon en los alrededores.
Los vecinos alertaron, como siempre, a la policía. Pero los agentes
no llegaron tan rápido como en otras ocasiones.
Rodríguez pensó en huir con sus tres hijos, pero decidió
esperar a que la lluvia se calmara. Su esposo continuó hostigándola,
tomó un martillo y se lo empezó a lanzar a los pies.
La agarraba del pelo y le daba con el cincho. Mi mamá no
lo engañaba, afirmó Carlitos en un tribunal.
Los vecinos volvieron a llamar a las autoridades y les advirtieron que
Molina perseguía a uno de sus hijos con un machete. Al conocer
esto, una patrulla se dirigió hacia la vivienda.
Los agentes llegaron demasiado tarde. Rodríguez estaba tendida
en el piso, muerta, a consecuencia de un golpe en la cabeza con un martillo.
Admite crimen
Molina intentó auxiliar a su compañera de vida. La levantó
del suelo con la esperanza de llevarle a un centro asistencial y salvarle
la vida, pero Angélica murió casi instantáneamente.
Molina fue detenido por la policía y admitió haber matado
a Rodríguez.
El pasado 17 de junio, irónicamente el Día del Padre, se
desarrolló el juicio contra el imputado. El principal testigo de
cargo fue su hijo, Carlitos.
Ese mismo día el Juzgado de Sentencia de Santa Tecla condenó
a Rodríguez a 40 años de prisión por homicidio agravado.