Óscar Iraheta
El Diario de Hoy
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Los escultores dedicados a la elaboración de capillas, cruces
e imágenes de mármol y cemento para los campos santos municipales
y privados, viven tiempos difíciles. Los trabajos escasean.
Uno de los pocos que quedan en la ciudad, con una gran trayectoria en
este arte, es don Héctor Mena, de 84 años, quien aún
reside en el pasaje Acosta, frente a la entrada principal del cementerio
los Ilustres de esta capital. En ese apacible lugar, reposan muchas de
sus obras.
Proveniente de una familia de escultores, don Héctor resiente que
este arte, que requiere de mucho talento y paciencia, no tenga demanda
en el mercado local. También lamenta que el Gobierno no les apoye.
Sin embargo, el amor al trabajo que heredó de su padre, hace que
aún se dedique a hacer esculturas.
Afuera
Los pocos trabajos que realiza son para los cementerios departamentales,
ya que la mayoría de camposantos de la ciudad están saturados
y los privados no permiten poner imágenes.
Nuestro gobierno debería de abrir escuelas no sólo
para este oficio sino que también para la pintura, música
y otras artes, reflexionó Mena, mientras recuerda como a
sus 15 años, aprendió este arte junto a sus tres hermanos.
Fue su padre, don Pablo Mena, quien les enseñó y es por
eso que lo recuerda con nostalgia.
A todo hombre de provecho tienen que construirle un busto para recordar
lo valioso e importante que fue, relató, en referencia a
la imagen que hizo de su padre.
De sus seis hijos, únicamente el menor, Patricio, le ayuda en algunos
trabajos. Los demás se han dedicado a otras profesiones, debido
a la poca demanda que tienen las esculturas.
Si Dios me presta vida tengo la idea de hacerme a mí mismo,
para que quede un recuerdo de todo lo que he construido, concluye
este artista, de mirada serena.
Héctor Mena, además de escultor es un gran fotógrafo
Con más de 60 años de experiencia en este oficio, Héctor
Mena ha elaborado una gran cantidad de esculturas y bustos.
En su juventud estudió en la escuela de artes gráficas,
en la que aprendió todos los secretos acerca de este arte.
Uno de sus trabajos más grandes y significativos fue la elaboración
de las manos del monumento de El Salvador del Mundo en 1986, así
como también un cadete en la Escuela Militar y la figura de un
águila en la Fuerza Aérea Salvadoreña.
Actualmente, don Héctor elabora el busto del escritor Alberto Masferrer,
que se lo ha pedido la embajada de Guatemala.
El setenta por ciento de los monumentos e imágenes del cementerio
de los Ilustres han sido fabricados por nuestra familia, manifestó
el artista.
Mena no sólo se ha dedicado al arte de la escultura, sino que también
es un excelente fotoperiodista deportivo desde 1938.
Ha sido galardonado en muchas ocasiones por sus trabajos, los que muestra
con mucho orgullo.
También fue el encargado de cubrir eventos como los mundiales de
México 70 y España 82.
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Un legado para el recuerdo
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Trabajo
Su último trabajo es el busto del escritor Alberto Masferrer,
elaborado en mármol. Ha sido pedido por la embajada de Guatemala.
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Herencia
De sus hijos, el único que se dedica a este oficio ha sido
Patricio Alberto Mena, de 30 años, quien ayuda a su padre en
la elaboración de los trabajos. |
Recuerdo
En muchas ocasiones, don Héctor se pasea por los corredores
del cementerio Los Ilustres, donde admira los trabajos que realizó
junto con sus hermanos. Asegura que más del 70 por ciento los
han elaborado ellos. |
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Esfuerzo
A pesar de su edad, Héctor Mena trabaja con el mismo dinamismo,
como cuando lo hacía junto a su padre. |
Delicadeza
Don Héctor da fe de la calidad de sus obras, ya que han soportado
los terremotos pasados y las inclemencias del tiempo. |