elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Niño de cinco años murió al caer parte de un árbol

San Miguel. Tres tíos del pequeño cortaban las ramas y ninguno se percató de que éste se encontraba cerca. Los adultos fueron detenidos

Publicada 29 de junio 2004, El Diario de Hoy

Luto. Familiares presencian el ataúd con el cuerpo de William Alexander Velásquez. Foto EDH / Yanci Pérez

Yanci Pérez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Dos descuidos. El pequeño jugaba en el sitio donde un árbol era podado. Quienes desarrollaban los trabajos no se percató de la presencia del infante.

William Alexander Velásquez, de 5 años, pereció. El domingo en la mañana, sus tíos cortaban las ramas de un árbol en la calle. Temían que estas dañaran el techo de una vivienda cercana. Ellos no se percataron de que mientras desarrollaban su labor, William se encontraba abajo. Una gran rama cayó sobre el cuerpo del infante quien fue aplastado.

El hecho ocurrió en el caserío El Mono, cantón El Havillal de San Miguel.
Tras el incidente, los tíos del pequeño, Victoriano Alvarado Velásquez, de 32 años, Carlos Velásquez, de 22, y José Rolando Velásquez, de 19, fueron detenidos.

Coincidieron en que el accidente se dio porque el pequeño se acercó corriendo al sitio cuando cayó la rama.

Según el forense, el menor murió debido a un traumatismo severo al caerle la parte del árbol desde una altura de tres metros.

De acuerdo con el sargento de la PNC, Efraín Rivas Montes, la imprudencia de los adultos pudo originar el accidente, ya que son los padres los responsables de cuidar a los menores cuando están realizando tareas peligrosas cerca de los pequeños.

Argumentos

Victoriano Velásquez, uno de los detenidos, cuenta que ellos estaban trabajando y que al momento del accidente no se percataron que el niño estuviera ahí pues unos minutos antes lo habían llevado al interior de la casa.

“No pudimos hacer nada, yo no hubiera querido que esto sucediera”, afirmó.
La madre del pequeño, Ana Susana Velásquez, aseguró que aunque ha sido difícil aceptar la muerte de su hijo, toda la familia está consciente que fue un accidente y que sus hermanos jamás quisieron que el menor falleciera de esa forma.

“Lo que ocurrió es una prueba de Dios. Todo fue un accidente, ahora espero que mi hermano salga libre pronto”, exclamó la mujer. Aseguró que no presentará cargo contra sus parientes.

Según la PNC, el tronco que cayó sobre el menor pesaba al menos unas 60 libras y medía casi un metro de largo.

Muchas personas expresaron su consternación por lo ocurrido.
Hay quienes piensan que el hecho debe servir como advertencia para otras personas a fin de que sean mucho más cuidadosos con sus hijos.

“Los niños son inquietos y somos los adultos quienes debemos estar pendientes de ellos”, comentó una madre de familia al enterarse de lo que pasó.

Los restos de William fueron enterrados el lunes por la tarde en el cementerio general de San Miguel y a la familia la acompañaron numerosas personas que se solidarizaron con el sufrimiento de los dolientes y confiaron en que “todo se resuelva”.


elsalvador.com WWW