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Palabras
La canción dormida en las palabras

Tina veía —desde sus juguetes en desorden— cuando su madre escribía cartas a su padre ausente. Un día, a sus cuatro años, preguntó qué significaban aquellos garabatos que mamá trazaba en el papel.

Publicada 29 de junio 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

pintorbalaguer@hotmail.com

“Son palabras —contestó la madre—. Las palabras que no se pueden decir, se escriben”.
Pero ¿qué eran las palabras en realidad? A los doce años leyó a un poeta que decía: “En todas las palabras duerme una canción y las cosas sueñan un sueño interesante. Y todo el mundo se pusiera a cantar si descubriera la palabra mágica”.

En su adolescencia Tina conoció el mundo de las palabras y las palabras del mundo. Escribió su amor en cartas que quedaron sin respuesta. Porque no todas las palabras son comprendidas por la gente, que suele no entender lo que dice nuestro corazón.

Se mudaron a un país lejano donde se hablaba otro idioma. Un día su madre enfermó y la chica salió a la calle a buscar ayuda. Pero nadie comprendió sus palabras y sus esfuerzos fueron inútiles. Cuando volvió al humilde apartamento mamá fallecía.

Ante su muerte, Tina Lorca se sintió ofendida por el mundo. Con el tiempo, sin embargo, perdonó a quienes un día no comprendieron sus súplicas. Recordando la frase del poeta, logró dar al fin con las palabras mágicas de su alma.

Y la multitud indiferente despertó de pronto de su letargo y empezó a cantar la sublime canción que dormía en todas las palabras.

Hay palabras que se las lleva el viento, pero que dejan huella.
(pintorbalaguer@hotmail.com)


Día a Día
Las cárceles

Son relativamente pocas las personas y los grupos que se ocupan de la situación dentro de las cárceles, tanto en los países desarrollados como en los del tercer mundo.

La gente no quiere darse por enterada de que en la periferia de sus ciudades y pueblos hay prisiones donde seres humanos con frecuencia pasan la mitad de sus vidas, en algunos casos olvidados por el sistema de justicia.

Como en la historia del Conde de Montecristo, muchos reos van hundiéndose en los archivos penales hasta desaparecer.

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