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La nota del día
De donde están sólo muertos salen

El señor Handal lleva varias décadas como cabecilla del PC y da por sentado que seguirá siéndolo hasta que deje este valle de lágrimas

Publicada 29 de junio 2004, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

En el FMLN hay quienes son “más iguales que otros”, lo que les da el derecho de expulsar a los que se oponen a sus patrañas, negarles la inscripción como militantes y echarlos de sus curules y canonjías. La tremolina se armó después de la “patiada de cantina” sufrida por Handal y compañía en las pasadas elecciones presidenciales; la práctica usual en las democracias es que los candidatos perdedores renuncien de inmediato. Pero esto no aplica a los comunistas.

Handal, Sánchez Cerén y compañía siguen aferrados con las veinte uñas a sus puestos. Normalmente, el que se rebela contra los cabecillas establecidos tiene dos salidas: o logra instalarse en el poder, o le meten un balazo en la nuca. Así se echaron a Roque Dalton y eso le pasó al general Ochoa en Cuba. El único cambio en las FPL se dio después de que los sandinistas suicidaron en Managua al “líder histórico” de la banda, al carnicero Cayetano Carpio, quien a su vez mandó despachar a la Mélida Anaya con ochenta estocadas de picahielo. Cayetano fue quien ordenó el asesinato del ex canciller Borgonovo y del ministro Herrera Rebollo.

Los actuales disidentes del FMLN están al tanto de esas “tradiciones”; uno de ellos dijo al editor político de EL DIARIO DE HOY, que “habiendo sido todos matarifes”, conocía los riesgos de rebelarse. Es obvio que no están los tiempos para liquidar a los enemigos, pero dejarlos con las asentaderas al aire, sin empleo y sin oficio, es lo peor que puede pasarle a tanta gente que perdió su juventud corriendo como locos tras el arco iris.

Hay importantes lecciones en estos acontecimientos. La primera de ellas, es que el estalinismo es una faceta esencial de todo movimiento comunista. Basándose en lo que en un tiempo llamaban “el centralismo democrático”, los cabecillas se creen con el derecho divino de perpetuarse en el poder.

El señor Handal lleva varias décadas como cabecilla del PC y da por sentado que seguirá siéndolo hasta que deje este valle de lágrimas. El círculo a su alrededor, los aferrados a la doctrina que no admite cambio alguno, también se han autodesignado de por vida; sólo Handal los cambia, o una orden procedente desde La Habana.

Maras y BRES contra la gente
  

No cuesta imaginar lo que habría sido un régimen comunista en El Salvador. De gente que no tolera la menor disidencia interna, no esperemos otra cosa que una imposición por la fuerza de sus políticas, sin posibilidad de oponerlas.

El aparato entero del Estado habría sido sometido a la voluntad del partido, por miedo o por presiones de la más variada índole. Al igual que en Cuba, se diría y se haría lo que ordene la cúpula y lo que se le antoje a su líder máximo. El país se habría petrificado en cuestión de meses, como lo intenta Chávez en Venezuela.

Semejante a Lenín en Rusia y a los nacional socialistas de Hitler en Alemania, la extrema izquierda siempre echa mano de bandas violentas para someter a una nación. Las camisas pardas de Mussolini, los defensores de la revolución de Castro, las turbas divinas de los sandinistas y los círculos bolivarianos de Chávez, dan palos y matan a los opositores. Aquí preparan al BRES y a los mareros con el mismo fin.

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