Carolina Trujillo/Claudia
Núñez
El Diario de Hoy
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Extasiadas, miles de fanáticas no paraban de gritar parecían
estar en shock mientras, enardecidas, invocaban la presencia del
astro boricua.
Justo cinco minutos antes de las 9:00 de la noche, el anuncio alteró
todavía más a las fanáticas y de seguro hasta hubieran
dado todo por estar con él.
Eran las 9:15 de la noche y el tiempo parecía eterno; pero con
puntualidad Chayanne apareció. Vestido con una camisa púrpura
y jeans, su saludo se acompañaba con una sonrisa amplia que se
proyectaba hasta el último rincón del topado
Gimnasio Nacional Adolfo Pineda.
No tardó mucho para arrancar su jornada, que duró un poco
más de dos horas. Dulce y peligrosa fue el tema con el que inauguró
la noche y luego el resto de sus éxitos venían por añadidura
coreados al unísono en todo el recinto.
Una pañoleta fluorescente de El Diario de Hoy llegó a sus
manos, y tras secarse el sudor, ésta desapareció entre miles
de manos de sus seguidoras. Una de ellas fue la afortunada en agarrarla.
Todo el mundo estaba de pie y seguía al pie de la letra su contoneo.
Sus bailarines también contagiaban con su imparable acompañamiento.
Show de primera
Rosas y besos llovían de todos los ángulos. Chayanne hacía
brevísimas pausas para agradecer el calor de toda la gente,
que es, para él, lo que verdaderamente le hace sudar.
La Vicepresidenta Ana Vilma de Escobar y la Primera Dama, Ana Ligia de
Saca, estaban en primera fila, igual de contagiadas con el ritmo candente
y sincero de Chayanne.
Chayanne es mi ídolo y desde el inicio de su carrera siempre
lo he admirado... soy su fanática, aseguró Ligia de
Saca, justo antes de saludar al cantante, que ofreció un derroche
de luces, sincronía a la hora de bailar y cantar y una una increíble
conexión con el público.
Su escenario es toda una novedad: luces, color, distribuidos en dos plataformas
y una pequeña cuevita en la que Chayanne se metía para cambiar
de ropa. Su baile le hizo sudar toda la noche.
Uno de sus momentos cumbres fue la interpretación de su tema Tiempo
de vals, canción que sonó con nuevos bríos. Guitarras
eléctricas le dieron un tono más roquero.
Pero el final llegó, y ante la insistencia, el astro volvió
para demostrar que no puede vivir un siglo sin su público.
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| Talento. Una de sus
bailarinas. |
Torero. Cada movimiento
de su cadera arrancaba alaridos de sus fans. |