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Sincero y provocador

Más de quince mil fanáticos colmaron las localidades del Gimnasio Nacional. El cantante cambió su vestuario en más de tres ocasiones. La Primera Dama estaba en primera fila.

Publicada 27 de junio 2004, El Diario de Hoy

¡Espectacular!. Su velada se destacó por un derroche de luz y color. Foto EDH
Candente. Sus bailarines se cambiaron siete veces su vestuario.
¡Te amo!. El 75 por ciento del público de anoche eran mujeres.
Un siglo sin ti. Chayanne admitió que extrañaba a salvadoreños.
Cumplido. Mirna Pérez cumplió el sueño de ver al puertorriqueño.

Carolina Trujillo/Claudia Núñez
El Diario de Hoy

vida@elsalvador.com

Extasiadas, miles de fanáticas no paraban de gritar —parecían estar en shock— mientras, enardecidas, invocaban la presencia del astro boricua.

Justo cinco minutos antes de las 9:00 de la noche, el anuncio alteró todavía más a las fanáticas y de seguro hasta hubieran dado todo por estar con él.

Eran las 9:15 de la noche y el tiempo parecía eterno; pero con puntualidad Chayanne apareció. Vestido con una camisa púrpura y jeans, su saludo se acompañaba con una sonrisa amplia que se proyectaba hasta el último rincón del “topado” Gimnasio Nacional Adolfo Pineda.

No tardó mucho para arrancar su jornada, que duró un poco más de dos horas. Dulce y peligrosa fue el tema con el que inauguró la noche y luego el resto de sus éxitos venían por añadidura coreados al unísono en todo el recinto.

Una pañoleta fluorescente de El Diario de Hoy llegó a sus manos, y tras secarse el sudor, ésta desapareció entre miles de manos de sus seguidoras. Una de ellas fue la afortunada en agarrarla.

Todo el mundo estaba de pie y seguía al pie de la letra su contoneo. Sus bailarines también contagiaban con su imparable acompañamiento.

Show de primera

Rosas y besos llovían de todos los ángulos. Chayanne hacía brevísimas pausas para agradecer “el calor de toda la gente”, que es, para él, lo que verdaderamente le hace sudar.

La Vicepresidenta Ana Vilma de Escobar y la Primera Dama, Ana Ligia de Saca, estaban en primera fila, igual de contagiadas con el ritmo candente y sincero de Chayanne.

“Chayanne es mi ídolo y desde el inicio de su carrera siempre lo he admirado... soy su fanática”, aseguró Ligia de Saca, justo antes de saludar al cantante, que ofreció un derroche de luces, sincronía a la hora de bailar y cantar y una una increíble conexión con el público.

Su escenario es toda una novedad: luces, color, distribuidos en dos plataformas y una pequeña cuevita en la que Chayanne se metía para cambiar de ropa. Su baile le hizo sudar toda la noche.

Uno de sus momentos cumbres fue la interpretación de su tema Tiempo de vals, canción que sonó con nuevos bríos. Guitarras eléctricas le dieron un tono más roquero.

Pero el final llegó, y ante la insistencia, el astro volvió para demostrar que no puede vivir un siglo sin su público.

Talento. Una de sus bailarinas. Torero. Cada movimiento de su cadera arrancaba alaridos de sus fans.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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